Más de 200 pacientes de la Liga Contra el Cáncer se encuentran en riesgo debido a que la Secretaría de Energía aún no autoriza el ingreso al país de una fuente de cobalto-60 adquirida por la institución en 2025, situación que mantiene operando de forma limitada al único centro que brinda este servicio a bajo costo en la zona noroccidental.
Autoridades de la institución denunciaron este jueves que desde septiembre del año pasado están gestionando el permiso necesario para introducir la nueva fuente radiactiva a Honduras, elaborada en Canadá y actualmente retenida en Estados Unidos a la espera de la firma del ministro de Energía.
Claudia Alfaro, presidenta de la junta directiva de la Liga, explicó que la fuente de radiación actual de la máquina, que es la encargada de generar los rayos ionizantes utilizados para destruir o inhibir el crecimeinto de las células cancerosas, agotó su vida útil, por lo que la institución tuvo que comprar una nueva en el extranjero.
Detalló que desde febrero de este año, la máquina de radioterapia de la Liga funciona “a medio vapor”, ofreciendo únicamente tratamientos paliativos a los pacientes. Es decir que, en lugar de tratamientos integrales de entre 25 y 30 sesiones, muchos pacientes apenas están recibiendo entre cinco y diez sesiones paliativas.
“La radioterapia es parte fundamental del tratamiento contra el cáncer y en muchos casos trabaja junto con la quimioterapia para intentar salvar la vida del paciente. No poder completar ese proceso pone en riesgo a las personas”, expresó Alfaro a LA PRENSA.
La situación se agrava por la limitada oferta de radioterapia en la zona norte. Actualmente, solo un centro privado mantiene operativa una unidad de tratamiento completo, mientras la clínica que brindaba radioterapia a los pacientes del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) suspendió el servicio desde octubre debido a fallas en su equipo, según indicó Alfaro.
La presidenta de la Liga también señaló que el hospital Mario Catarino Rivas no cuenta con servicio de radioterapia, por lo que tanto pacientes de ese centro asistencial como del IHSS son remitidos a la Liga Contra el Cáncer, que al ser una organización sin fines de lucro ofrece tratamientos a costos más accesibles.
Sobre este punto, dijo que mientras en la Liga el precio de una sesión de radioterapia ronda los L1,200, en clínicas privadas el costo oscila entre L5,000 y L6,000. Un tratamiento completo puede requerir entre 10 y 30 aplicaciones, dependiendo del tipo y avance del cáncer.
De acuerdo con la organización, la crisis ya comienza a reflejar consecuencias humanas. La institución reportó que al menos 32 pacientes han fallecido durante el tiempo que el servicio ha operado parcialmente, aunque advierten que la cifra real podría ser mayor debido a que muchos pacientes provienen de zonas de difícil acceso en los departamentos de Santa Bárbara, Copán, Ocotepeque, Lempira y el litoral Atlántico.
"La radioterapia es esencial en el tratamiento del algunos pacientes oncológicos. Como sobreviviente de cáncer me entristese mucho que no podamos brindarle este servicio a la población, ya que muchas personas no cuentan con los recursos para costearlo en una clínica privada, notros tenemos casos en los que les apoyamos con la mitad del tratamiento porque no tienen cómo pagarlo", expresó.
Alfaro aseguró que la Agencia de Regulación Sanitaria (ARSA) aprobó en cuestión de días los permisos correspondientes, pero el proceso permanece detenido en la Secretaría de Energía, que aún no emite la autorización final para permitir el ingreso de la fuente a Honduras.
Incluso, según la Liga, el Departamento de Energía de Estados Unidos ya habría remitido una comunicación a las autoridades hondureñas consultando si el país cuenta con la autorización necesaria para proceder con el embarque de la fuente.
Alfaro dijo además que la institución ya realizó pagos superiores a los L132 mil para los trámites gubernamentales y ha cumplido con toda la documentación solicitada. No obstante, la fuente continúa almacenada en Houston, Estados Unidos, mientras se incrementan los costos logísticos y el retraso en la atención médica.
La nueva fuente de cobalto-60 fue adquirida por 500,000 dólares, sin incluir gastos aduaneros y de importación que podrían superar otros 100,000 dólares, debido a que tanto en el gobierno anterior como en el actual se les negó la exoneración fiscal para el ingreso del equipo.
Esta crisis también vuelve a poner sobre la mesa el rezago tecnológico del país en materia oncológica. La unidad de la Liga forma parte de las pocas máquinas de cobalto-60 que aún continúan operando en el mundo, mientras la tendencia internacional apunta hacia aceleradores lineales y equipos más eficientes en radioterapia.
En ese sentido, las autoridades de la Liga recordaron que en 2021 el Congreso Nacional aprobó un fondo destinado a fortalecer la atención oncológica a finales de 2021, pero este nunca llegó. La iniciativa, presentada por diputado Alberto Chedrani, contemplaba una asignación de L52 millones para la Liga Contra el Cáncer, para la compra de un acelerador lineal, un equipo de braquiterapia y un tomógrafo especializado.
El decreto fue publicado en el diario oficial La Gaceta en diciembre de ese mismo año y ordenaba a la Secretaría de Finanzas crear una partida presupuestaria con fondos provenientes de contingencias para el ejercicio fiscal 2022. Sin embargo, los recursos nunca fueron desembolsados.
Según la Liga Contra el Cáncer, de haberse ejecutado esos recursos, actualmente la institución contaría con tecnología más avanzada y mayor capacidad de atención para enfrentar la creciente demanda de pacientes oncológicos en la zona norte del país.
Mientras la autorización continúa sin resolverse, la organización hizo un llamado urgente a la Secretaría de Energía y al Gobierno para agilizar el trámite y evitar que más pacientes sigan retrasando su tratamiento.
Asimismo, pidió al Congreso Nacional recordar el decreto publicado en el Diario Oficial La Gaceta y honrar los compromisos asumidos, tomando en cuenta el papel que desempeña la Liga Contra el Cáncer en la atención oncológica del país.