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06:50 AM

'Lucha contra el narco es responsabilidad compartida”: Kubiske

  • Actualizado: 28 marzo 2012 /

Con la cumbre se contribuirá a identificar y reproducir metodologías para lograr bajar la violencia.

Porfirio Lobo Sosa, inaugura hoy la cumbre de seguridad que reúne a expertos de todo el continente en San Pedro Sula. La diplomática accedió a responder interrogantes sobre el histórico encuentro y también se refiere a temas de interés bilateral entre ambos países.

- ¿Cuáles son sus conclusiones sobre la reunión entre el vicepresidente Joe Biden y los presidentes de Centroamérica del pasado 6 de marzo?

Creo que la visita del vicepresidente Biden y sus reuniones con el presidente Lobo y los líderes del Sica (Sistema de Integración Centroamericana) fueron extremadamente importantes y promoverán una colaboración aún más fuerte entre los Estados Unidos y Centroamérica en el esfuerzo por mejorar la seguridad e interrumpir
y desmantelar
las organizaciones criminales transnacionales.

El Vicepresidente reafirmó la larga y estrecha alianza entre los Estados Unidos y Honduras, así como el compromiso absoluto de los Estados Unidos de continuar trabajando en conjunto con Honduras para enfrentar estos retos.
El Vicepresidente también enfatizó la importancia de reforzar las capacidades y de asegurar la integridad de la policía, fiscales e instituciones judiciales para que puedan combatir de forma efectiva la inseguridad, la criminalidad y la violencia.



Como lo afirmó el vicepresidente Biden, ningún país puede derrotar por si solo al crimen transnacional, y continuaremos impulsando la colaboración entre los Estados Unidos, los países de Centroamérica y la comunidad internacional de donantes. También seguiremos trabajando de forma bilateral con Honduras para promover acciones positivas entre nuestros aliados claves en el gobierno, la sociedad civil y el sector privado.

-Sigue existiendo clamor de estos países por más ayuda de parte de Estados Unidos para detener a las mafias del narcotráfico. ¿Qué más se puede esperar de su gobierno?

En primer lugar, quisiera reafirmar que los Estados Unidos ya están haciendo un esfuerzo importante para asistir a Honduras y a sus vecinos en Centroamérica para combatir el tráfico de narcóticos y
las organizaciones criminales transnacionales.

Desde 2008, los Estados Unidos ha proveído 361 millones de dólares para mejorar la seguridad ciudadana en la región a través de Carsi (Iniciativa
de Seguridad Regional de
Centro América).

El problema es regional por naturaleza, y los Estados Unidos reconocen que la lucha contra el narcotráfico en Centroamérica es una responsabilidad compartida.

El financiamiento brindado por Carsi solamente para el actual año fiscal totalizó unos 100 millones de dólares, y el vicepresidente Biden anunció durante su visita que la administración Obama ha solicitado financiamiento por una cantidad de 107.5 millones de dólares para el siguiente año fiscal, un incremento de un 7.5%. Además, estamos invirtiendo miles de millones de dólares en los Estados Unidos –incluyendo 10,000 millones de dólares solamente durante este año–
a los esfuerzos de educación
y
tratamiento para reducir la demanda de drogas.

Y a pesar de las dificultades presupuestarias
que se experimentan en los Estados Unidos, estamos analizando qué más puede hacer el gobierno para ayudar.

El apoyo que se ha proporcionado bajo Carsi continuará. Recién esta semana, William R. Brownfield, Secretario Adjunto de Estado en la Oficina Antinarcóticos y de Aplicación de la Ley, demostró nuestro continuo compromiso al encabezar la donación de 30 motocicletas para patrullaje policial y más de 2 millones de dólares en asistencia adicional para programas antipandillas. Además de ello, los Estados Unidos están proporcionando una constante donación de equipo policial, capacitación y asesores expertos.

Solamente en los últimos 12 meses, los Estados Unidos han facilitado capacitación a más de 1,100 policías, fiscales y jueces en una diversidad de temas que incluyen la administración de casos, habilidades para la realización de entrevistas, redacción de informes, tratamiento de evidencias y el manejo de escenas de crímenes.

- Desde su perspectiva, ¿cree que el gobierno del presidente Porfirio Lobo ha avanzado en su proyecto para la depuración de la Policía?

Como indicó el Secretario Adjunto Brownfield en sus declaraciones públicas esta semana, la depuración de la policía es una tarea que se asemeja más a una maratón que a una carrera de velocidad.
Será necesario un esfuerzo sostenido durante cierto tiempo para realizar esta labor de forma efectiva.

El gobierno de Honduras y el Congreso ya han implementado algunas acciones positivas, como la creación de la medio de la Usaid y de contrapartes nacionales, ha establecido 25 centros de alcance para jóvenes en riesgo en comunidades vulnerables.
Estos centros sirven a más de 10,000 jóvenes al facilitarles habilidades complementarias educativas y para la búsqueda de empleo.

Sin embargo, lo más importante es que se han convertido en santuarios donde los jóvenes pueden aprender y jugar al margen de la influencia de pandillas y de criminales.

La Usaid trabajará en coordinación con organizaciones locales para crear al menos otros 15 centros de alcance adicionales en las principales ciudades del país durante este año.

Me preocupa el hecho que, de acuerdo a las Naciones Unidas, al menos un cuarto de los jóvenes en Honduras, los famosos “ni-nis”, no tengan oportunidad de estudiar ni de trabajar.

Esto se traduce en que casi 800,000 jóvenes ciudadanos podrían tener un futuro muy complicado.
Para poder alcanzar esta población, estamos expandiendo las oportunidades para los jóvenes que ya no forman parte del sistema educativo formal.
La primera fase beneficiará
al menos a 25,000 jóvenes con nuevos programas de capacitación para adquirir habilidades laborales o la expansión de programas educativos alternativos para poder obtener su título de educación secundaria.

La sociedad hondureña –incluyendo a las empresas, centros educativos y familias– puede implementar iniciativas exitosas como estas y desarrollarlas al resto del país para proveer mejores oportunidades a los jóvenes en riesgo.

Otro serio problema que enfrenta la juventud es la falta de cupos en el nivel secundario para continuar con su educación. Hemos podido comprobar que en algunos barrios urbanos, más del 80% de jóvenes que aspiran a ingresar a un centro educativo del nivel secundario no son aceptados debido a la falta de cupos. Los Estados Unidos, a través de la Usaid, han determinado un presupuesto adicional para reconstruir, mejorar y expandir algunos centros educativos para permitir que más estudiantes de primaria y secundaria puedan continuar con su educación.

Finalmente, es a nivel comunitario y municipal que las necesidades por mejorar la seguridad son más urgentes y donde los recursos son utilizados de forma más eficiente. Los Estados Unidos, mediante la Usaid, está ayudando a las ciudades principales como San Pedro Sula, La Ceiba y Choloma con la creación de Comités Municipales para la Prevención de la Violencia. Estos comités pueden identificar de forma más efectiva las amenazas específicas que enfrentan sus comunidades, y pueden trabajar mejor con los funcionarios locales y nacionales para canalizar los recursos para resolver los problemas más urgentes.

Por ejemplo, la Usaid y el FHIS (Fondo Hondureño de Inversión Social) están asistiendo a estas municipalidades y a sus grupos comunitarios en la construcción de parques, centros comunitarios, centros de alcance, calles de acceso, alumbrado público y centros deportivos, entre otros, para ayudar a las comunidades que han tomado acciones para recuperar sus espacios públicos y que ellos sean seguros para ellos mismos y para sus hijos.

- Entre los temas a debatir en el evento
están las alianzas público-privadas para mejorar la vida de niños, familias y comunidades. ¿Cómo pueden ayudar estas alianzas en este propósito?

El sector privado debe desempeñar un papel prominente como miembro de la comunidad, y creo que deben hacerlo por su propio interés.
La inseguridad incrementa el costo de los negocios y una población bien educada proveerá al sector privado una oferta mejor calificada de empleados productivos y comprometidos.

Las comunidades con altas tasas de violencia también tienen altos índices de población joven.
Desafortunadamente, a menudo estos jóvenes tienen limitadas oportunidades de empleo o de capacitación laboral. El sector privado puede ofrecer oportunidades de entrenamiento o de pasantías para preparar de mejor manera a estos jóvenes para competir y participar en el ámbito laboral.

Más de 25,000 jóvenes se beneficiarán de los programas impulsados por los Estados Unidos para apoyar programas de educación alternativa y de capacitaciones para optimizar sus habilidades para el empleo.

El sector privado ha sido un aliado dispuesto
a contribuir
e identificar el tipo de empleos que estarán en demanda para que estos programas puedan adaptar sus estrategias para preparar de mejor manera a los jóvenes para las oportunidades que existen en la actualidad y que existirán en el futuro.

Los estudiantes exitosos se convierten en practicantes exitosos, quienes a su vez se pueden convertir en excelentes empleados permanentes.
Y las empresas exitosas saben que este tipo de programas se convierten en una inversión productiva.



- ¿Diría que falta concientización sobre cómo la distribución del dinero, poder y recursos influyen en la violencia y salud de las comunidades más pobres?

Las comunidades más pobres padecen de la falta de servicios, como salud y educación. Ciertos servicios sociales, como consejerías, mentorías y planificación familiar son casi inexistentes en estos vecindarios y casi siempre no están disponibles para los jóvenes que más lo necesitan. Cuando los recursos, las fuentes de empleo y la inversión no llegan a estas comunidades, se perpetúa un círculo vicioso de pobreza que puede debilitar a las familias y hacer parecer que el crimen y las pandillas son las únicas opciones.

Una alianza simple pero importante que hemos establecido permitirá que la Ashonplafa (Asociación Hondureña de Planificación de Familia) pueda tener presencia en los barrios urbanos y comunidades de la Costa Norte para poder compartir capacitaciones en habilidades para la vida y prevención de embarazos en adolescentes entre los jóvenes en riesgo.

Las muchachas jóvenes en comunidades pobres que ya viven bajo presión por parte de las pandillas, la criminalidad y la violencia están doblemente en desventaja en sus esfuerzos en búsqueda de continuar sus estudios o encontrar un empleo si ellas deben cuidar de una familia a una edad tan temprana en sus vidas.

Este tipo de apoyo puede permitir que los jóvenes en riesgo puedan tomar decisiones informadas e iniciar sus propias familias en el momento adecuado de sus vidas.

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