¿Puede imaginarse un mundo en donde la inteligencia artificial esté al servicio de las personas, uniendo máquinas y humanos? Esa es una realidad ya existente gracias a la incipiente Industria 5.0, la cual es considerada una nueva revolución tecnológica que pretende potenciar la transformación del sector industrial en espacios inteligentes que garanticen una mejor calidad de vida para el planeta y quienes lo habitan. Es posible relacionar la industria 5.0 en casi todas las áreas del conocimiento y del desarrollo, y las ciencias espaciales es uno de los campos donde mejor aplicación puede hacerse.
Javier Izquierdo Sánchez es un profesional mexicano con un máster y un doctorado en Ciencias Biomédicas, y además, experto en temas de salud pública. Actualmente director de proyectos de Space Zero Gravity México, empresa dedicada a la fabricación de satélites de baja órbita.
El experto fue uno de los expositores de la 23 edición de la Jornada Internacional de Ingeniería Industrial de la Universidad Tecnológica de Honduras (UTH), y quien habló con LA PRENSA sobre los beneficios de la tecnología espacial y de cómo Honduras puede hacer uso de esta innovación para combatir fenómenos como el cambio climático.
¿Qué es la tecnología espacial y cuál es su importancia?
En términos simples con tecnología espacial nos referimos a la tecnología en la que se cuenta: la llegada al espacio, el uso y mantenimiento de diferentes sistemas durante la estancia en el espacio o vuelo espacial y el retorno de las personas y las cosas desde el espacio. Es importante porque los satélites que orbitan en lo alto de la Tierra permiten la transmisión en tiempo real de información.
¿Cómo funcionan los satélites que fabrica Space Zero Gravity?
Estos son nanosatélites que caben en la palma de la mano y que orbitan a unos 400 o 600 kilómetros en lo alto. Muchas universidades a nivel mundial están desarrollando este tipo de tecnologías y es que justamente esto empezó como un sistema estudiantil y ahora ya se puede hacer una pequeña constelación de ellos, un ejemplo de esto es el proyecto de Elon Musk, quien tiene una constelación de estos satélites que proveen internet. Pueden tenerse en comunidades donde no se tenga acceso a internet, ya sea directamente con internet satelital. Con esto no se tiene que cablear, nada más que tener un componente en tierra que se le llaman “estaciones terrenas”.
¿Qué son las estaciones terrenas?
Es una serie de antenas que justamente lo que hacen es a través de la tecnología, se comunican con los satélites que van pasando, que son diferentes a los satélites geoestacionarios que están muy arriba de la Tierra y que pasan orbitando el planeta. Estos nanosatélites pueden ayudar a los gobiernos en la toma de decisiones en temas de cambio climático, deforestación, migración de aves y de especies en peligro de extinción. Los satélites envían metadatos, que es básicamente la información supercomprimida, esto baja por medio de las antenas y pasa a un centro de control de contenido y de almacenamiento donde se comprimen estos paquetes. Una vez al día eres capaz de ver a tu satélite, sacarle la información y procesarla.
¿Cómo hacer que capten lo que queremos?
Cuando diseñas este tipo de satélites tú le dices qué quieres que te diga, tú lo programas. Estos nanosatélites son interesantes porque tienen un sistema de navegación, necesitan recarga de energía, una computadora de vuelo y un estabilizador de telecomando, eso se programa desde tierra, pero llevan un trabajo útil y esto ya tiene que ver con cada compañía que lo use.
¿Qué tan costoso es fabricar ese tipo de tecnología y cómo gobiernos como el de Honduras la puedan adquirir?
Una de las partes importantes que venimos a trabajar con UTH es precisamente para hacer convenios de colaboración. Honduras es geográficamente privilegiado, está increíble para hacer tecnología satelital porque está muy cerca del Ecuador y su posición natural la vuelve ideal para tener una estación terrena. Es cada vez menos costoso, antes subir algo tan pesado al espacio era costoso, pero cada vez se va abaratando más la tecnología y literalmente esos nanosatélites van en la cajuelas de los cohetes, cada vez es mucho más sencillo hacerlo y la regulaciones para esto no son tan complicadas porque el espacio ahorita es para todos.
¿Cómo encaja todo esto con la denominada Industria 5.0?
La humanidad tiene que utilizar a las máquinas como una herramienta y no al revés. Lo que estaba sucediendo con la Industria 4.0 es que en prácticamente todos los procesos no contemplaba la intervención humana y esta nueva Industria 5.0 es que pone en primera etapa las necesidades del capital humano. Con la calidad impresionante que tiene la tecnología satelital puede censar incluso qué tipo de especies están en ciertas zonas y te puede decir “fíjate que nos encontramos un jaguar que no estaba censado para esta zona”, y eso ahí entra en juego la inteligencia artificial.