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El 15% de sampedranos tiene problemas de infertilidad

  • Actualizado: 09 junio 2012 /


En la ciudad hay clínicas privadas de reproducción asistida que tienen desde la técnica más sencilla hasta métodos de alta complejidad.

Sin duda, una de las mayores satisfacciones para cualquier ser humano es tener descendencia y dejar un legado. Si bien existen en el país programas de salud pública que contemplan disminuir la tasa de natalidad, muchas parejas tienen problemas de infertilidad.

El 15% de la población sampedrana tiene problemas para procrear y por diversos motivos se les frustra el sueño de traer un hijo al mundo, dijo Sergio Bendaña, ginecoobstetra especialista en reproducción humana.

El 85% de las parejas sampedranas por lo general logran el embarazo en un año o en menos tiempo con relaciones íntimas frecuentes.
La infertilidad se define como la incapacidad de lograr un embarazo viable durante un período de un año. Se considera que pasado este tiempo, si no han logrado concebir, la pareja es infértil.

La infertilidad se divide en los factores masculino, femenino o combinados. El factor masculino representa el 40 a 45% de los casos de infertilidad en la ciudad, tanto por razones aisladas -cuando se observan anomalías en análisis de semen- como contribuyente -asociado a otras causas-. Es posible revertir la infertilidad con un tratamiento médico o quirúrgico y con técnicas de reproducción. No es posible revertir la esterilidad. Por ello es imposible lograr un embarazo.

Muchos ciudadanos desconocen que en San Pedro Sula hay clínicas especializadas que cuentan con técnicas de alta complejidad.

Bendaña indicó que existen varios procedimientos dependiendo el grado de infertilidad que presente la pareja. “Utilizamos tratamientos escalonados desde el más sencillo, como el coito programado, hasta las técnicas más complejas”. El éxito del procedimiento utilizado depende de la edad de la mujer. “A partir de los 35 años ya los porcentajes de embarazo van disminuyendo independientemente de la técnica utilizada”. Bendaña dijo que la infertilidad se da en todos los estratos sociales. Magdalena Turcios, psicóloga del hospital Mario Rivas, indicó que no poder procrear genera en las parejas sentimientos de frustración, baja autoestima e inseguridad, “se siente que un aspecto de la vida quedó inconcluso, que no se pudo trascender como persona, sobre todo en el hombre. Ellos sienten afectada su virilidad, aunque no sea así’’.
Sueño cumplido

Waldina y José, que prefirieron omitir su apellido, soñaron durante 10 años con procrear un hijo.

El vacío en sus vidas lo llenó un hijo del corazón. “Tenemos un niño que adoptamos, pero siempre estaba aquello de pasar por la experiencia del embarazo, de sentir un bebé nuestro”.Waldina, aunque ya habían adoptado a un niño, buscaba posibles tratamientos de reproducción asistida fuera del país para engendrar un hijo.

“La situación económica no nos permitía costear un tratamiento, pero siempre buscaba clínicas en Estados Unidos porque pensé que aquí no había”. Waldina leyó un reportaje sobre una clínica e hizo una cita. “En nuestro caso, el problema era mío. Utilizamos un donante. Se le practicó una fertilización in vitro a mi esposa y se embarazó”, relató José. “El doctor Bendaña nos contó que muchos hombres dicen: ‘Si no es mío, no vamos a tener bebé’, impidiéndole a su esposa realizarse como madre”, reflexionó José. Él dejó el orgullo a un lado y también se siente realizado. “Hay que dejar el machismo y el orgullo. Soy muy feliz con mis dos hijos. Mi padre me enseñó que padre no es el que engendra, sino el que cría.

No hay nada más lindo que cuando llego en la tarde ellos están esperándome”. Waldina y José lograron el embarazo que añoraban. Hoy, sus hijos, aunque no comparten la genética física al 100%, sí comparten la genética del corazón.