La economía sampedrana experimenta una de sus peores crisis económicas que ha afectado hasta la industria de
alimentos y servicios.
El sector empresarial de la ciudad considera que comparado el primer semestre de este año con el anterior, este ha sido más difícil, y a partir de abril se ha visto mayor contracción.
Fernando Jaar, presidente de la Cámara de Comercio de Cortés, expresó que si bien es cierto se registran nuevas inversiones, no superan las creadas en 2012 a la misma fecha.
Jaar detalló que en la cámara se han registrado 334 nuevas empresas, la mayoría de servicios como de limpieza, comidas, servicios legales, y de esas se han afiliado unas 104. Señaló también que hay 57 retiros que se entiende como empresas que han cerrado sus operaciones.
“Vemos que va mejorando porque hubo un momento que íbamos emparejados los cierres con nuevas empresa; pero sigue siendo más bajo que el año anterior, aunque mejor que los meses anteriores”.
Jaar afirmó que el movimiento económico está bajo tal como lo indica también el
Banco Central.
Según el representante de la empresa privada de la zona norte, hay varios factores que inciden para que la ciudad no recupere la bonanza que experimentó en 2007 y 2008.
“Estamos viviendo en inseguridad, el factor de un año político porque mucha gente retiene sus inversiones para esperar que pasen las elecciones. En el tema de seguridad jurídica hemos mejorado, pero no deja de afectar. La economía local está baja, peor que otros años, y no hemos vuelto a recuperar la bonanza o buena economía de 2007 a 2008”.
Dijo que las empresas en general están afectadas, pero son microempresas las que están cerrando porque no pueden hacerles frente a los gastos de seguridad y hasta el pago de extorsiones.
El empresario sampedrano Óscar Galeano considera estos meses de los peores que ha experimentado la economía local.
“A partir de abril hemos sentido que dentro de lo difícil que ha estado 2013, ha habido una fuerte contracción, especialmente en sectores que no habían sido tan golpeados como el de los alimentos por el principio que la gente siempre se alimenta. Hemos podido saber que, por ejemplo, la industria avícola ha sufrido un fuerte impacto, ha disminuido sus ventas, también algunos negocios como las bebidas, las panaderías, reposterías”, señaló.
Galeano atribuye esta depresión económica al desempleo y la disminución de la actividad económica. Los meses futuros por la actividad política la actividad industrial se contrae, por lo que no hay esperanzas que se revierta la situación.
“Todo eso detiene los niveles de inversión que es lo que podría generar una empleomanía que repercute en las mejoras de las ventas; pero ahorita nos damos cuenta que las condiciones que se enfilan no son las mejores”, añadió el empresario.
Efraín Rodríguez, presidente de la filial en San Pedro Sula de las Micro, Pequeñas y Medianas empresas, dijo que el primer semestre de este año ha sido muy difícil. “Las ventas han bajado bastante porque la circulación de dinero es menor. El costo de nuestros materiales aumenta y las ventas malas provoca el cierre de bastantes negocios en todos los rubros, como mecánica, repostería, alimentos, salones de belleza, sastrerías”.
Dijo -además- que se sienten burlados por las autoridades porque de nada sirvió el decreto especial que les permitiría salir de la central de riesgo y optar a financiamiento a tasas bajas, donde abrigaban muchas esperanzas. “Nos ofrecieron a más de 100 mil mipymes extrafinanciamiento y lamentablemente no se cumplió”.
Violencia ha afectado a la ciudad
Nelson García Lobo, presidente del Foro Social de la Deuda Externa (Fosdeh), señala que se ha ido degenerando el concepto de que San Pedro Sula es la ciudad de mayor crecimiento entre Colombia, Panamá, pasando por Centroamérica, y mucho le ha afectado la violencia.
“No es extraño que los niveles económicos se vengan abajo y eso ligado también a los pésimos gobiernos municipales que hemos tenido en los últimos años. La gestión municipal es tan deficiente que algunos medianamente se han dedicado a ubicar varilla y cemento descuidando todo un factor de acompañamiento y apoyo a la pequeña y mediana empresa, que son los que más generan empleos”.
García Lobo atribuye a
esos factores el aumento de los cinturones de miseria en la ciudad y el desempleo que alcanza el 50% de la población económicamente activa, que son alrededor de 300,000 habitantes.