Del miedo a la esperanza: el terreno del antiguo penal sampedrano sigue abandonado

Se cumplirán 10 años del cierre y demolición de la carcel, el gobierno ni siquiera ha traspasado el terreno a la ciudad poco a poco la zona se desarrolla

  • Actualizado: 25 de marzo de 2026 a las 06:43 -
Del miedo a la esperanza: el terreno del antiguo penal sampedrano sigue abandonado
San Pedro Sula, Honduras

Sentado en el corredor de su casa, en el barrio Cabañas, Carlos García lee un libro escolar. Tiene 13 años y apenas contaba con tres cuando se cerró el Centro Penal Sampedrano, tras seis décadas de funcionamiento.

García no recuerda ese periodo, pero su familia, con más de 40 años de residir en el barrio, le ha contado múltiples historias.

Durante décadas vivieron entre el temor y la zozobra: pasaban días sin comunicación por bloqueos en la señal de celular, se registraban repentinas balaceras, gritos, vivieron caos por incendios y diversas situaciones de violencia.

“Carlitos”, como lo llama su madre, tiene la oportunidad de vivir una etapa distinta del barrio. Sin embargo, sueña con ver un proyecto recreativo en el predio donde funcionó la llamada “escuela del crimen”.

Yo no recuerdo casi nada, pero mis tios me han dicho que esto era diferente cuando la carcel estaba ahí en ese lugar, dice. "Ojalá construyan algo bonito que nos sirva a los jóvenes del barrio, nos lo merecemos", dice Carlitos.

Y es que la vida en el barrio Cabañas, así como en Medina y Las Palmas, ha cambiado desde que el gobierno decidió cerrar la cárcel, demolerla y devolver la tranquilidad a los residentes. Hoy la historia en otraesarroll

La zona, que antes carecía de plusvalía, se ha convertido en un polo de desarrollo. La municipalidad ha otorgado permisos de operación a diversos negocios y se han construido plazas que proyectan una nueva imagen del sector.

Desarrollo y esperanza

Al recorrer las calles y avenidas aledañas donde antes se respiraba zozobra hoy hay esperanza. Se observan plazas, nuevos negocios, la gente sale a caminar al bulevar de Las Palmas y recientemente la municipalidad habilitó un comedor infantil donde antes funcionaba el Centro Técnico-Sampedrano.

“Tengo 40 años de vivir en Cabañas. Hoy vivimos más tranquilos, sin el miedo de antes, pero vemos con tristeza que pasan los años,ya casi diez, y el predio donde funcionó la cárcel sigue abandonado”, afirma Zenaida Medina, residente del sector.

Medina considera que es necesario que las autoridades retomen el proyecto en ese terreno, ya que contribuiría a mejorar la calidad de vida y la imagen de la zona. A casi una década del cierre, el clamor de los pobladores es unánime.

“Ya es momento de retomar el proyecto en ese predio para que los pobladores tengan un centro de recreación o un lugar para convivir”, añade Medina.

“Desde que se cerró ese centro penal sentimos un ambiente de mayor seguridad y tranquilidad, no solo en el barrio Cabañas, sino también en Medina”, señala Elizabeth Pineda, residente del barrio Cabañas.

“Era una situación complicada porque uno siempre pensaba a qué hora ocurriría una tragedia, un incendio o un motín. Ahora es diferente, vivimos en paz”, agrega Pineda, quien también hace un llamado a las autoridades para construir un espacio moderno de recreación que mejore la imagen del sector.

Tras el cierre del penal el desarrollo comenzó en la zona y han construido plazas y comercios dando un nuevo rostro a la zona.

No obstante, la tranquilidad no es constante. Norma Arteaga relata que, ante la falta de presencia policial, los asaltos han incrementado en calles y avenidas.

“Creo que todos los que vivimos por décadas con miedo merecemos algo digno y diferente en ese predio”, expresa Arteaga, de 63 años.

Recuerda que en varias ocasiones pasaron noches en vela debido a revueltas o incendios. “Fue una gran obra sacar ese presidio de aquí, pero ya llevamos casi diez años con ese terreno abandonado”, afirma.

A juicio de Osmín Bautista, empresario de la construcción, el único proyecto planteado fue el denominado “Zeus”, que contemplaba un distrito de emprendimiento, cultura, tecnología e innovación, con una inversión estimada de 200 millones de lempiras.

Sin embargo, la pandemia de covid-19 y las tormentas Eta e Iota provocaron que los fondos fueran redirigidos, quedando solo como una aspiración para los pobladores.

“Ya es momento de que legalicen ese predio y se ejecute un proyecto. Las autoridades están en deuda con los habitantes de estas colonias que por décadas vivieron con miedo y zozobra”, sostiene Bautista.

No hay proyectos solo iniciativas

Al inicio de la primera administración de Roberto Contreras, alcalde de San Pedro Sula, propuso la construcción de un hospital materno-infantil; sin embargo, la iniciativa no se concretó debido a que el Gobierno central no traspasó el terreno a la municipalidad, por lo que continúa bajo dominio del Estado.

Posteriormente, la Comisión Nacional de Deportes (Condepor) anunció la construcción de un complejo deportivo como parte del Plan Nacional de Recuperación de Espacios Públicos, pero tampoco se materializó.

Aunque el barrio presenta una imagen renovada, aún enfrenta problemas como la recolección de basura, la inseguridad, el desorden urbano y el deterioro de la infraestructura vial, con baches cada vez más visibles.

Entre expectativas y frustración, los pobladores continúan a la espera de un proyecto que impulse el desarrollo del sector sin generar desorden ni caos.

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Lisseth García
Lisseth García
doris.garcia@laprensa.hn

Reportera especializada en Administración Municipal, gestión, planes de desarrollo y proyectos de comunidad. Con 25 años de experiencia periodística en investigación, política, inmigración, Derechos Humanos, entrevistas a personalidades, desarrollo de temas de interés local y nacional.

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