06/10/2022
08:08 AM

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“Me sentó en su cama, me arropó y se quitó su ropa interior”

Padres y hermanos son en varios casos los abusadores de los menores. El peligro muchas veces está en casa.

San Pedro Sula, Honduras

El caso de Damaris, una niña de tres años de edad que fue raptada, torturada y violada por un hombre de 48 años en la ciudad de Chiclayo, al norte de Perú y que se volvió tendencia mundial a mediados de junio, fue la clave para que decenas de mujeres del grupo cerrado de Facebook, Mommy and Tribe de San Pedro Sula, confesaran de manera anónima y voluntaria, diversas y repudiables formas de abuso que enfrentaron en algún momento de sus vidas, ellas directamente o personas de su entorno cercano.

Fueron más de 50 relatos que conmovieron a toda la comunidad de mujeres que ya asciende a 17,500 miembros, de diversas partes del país y hondureñas en el exterior.

Ellas plasmaron sus vivencias casi de forma automática, motivadas por la impotencia de haber callado durante muchos años, y con el firme propósito de contar sus experiencias dolorosas, para que estas situaciones no se repitan más.

A fin de hacer trascender sus voces, estas valientes mujeres accedieron a que LA PRENSA Premium y El HERALDO Plus pudieran publicar sus relatos con el fin de que ninguna de las situaciones que les tocó vivir y enfrentar se repitan, especialmente en las víctimas inocentes: los niños.

Los siguientes testimonios revelan que padres, padrastros y hermanos pueden llegar a ser un peligro en casa.

Anónimo 7: “Para mi fue tan aterrador que no hice nada, solo llorar”

Nunca jamás en mi vida conté a nadie lo que me pasó cuando tenía entre 5 a 6 años. Mi mamá era soltera, sin ayuda de mi papá, así que ella sobrevivía y nos mantenía como podía. Lastimosamente se juntó con alguien que en frente de ella era muy amable y atento, vivía cerca de donde nosotros, y mi mamá para pasar tiempo con él nos llevaba a su casa. En ocasiones ella se iba a trabajar y le pedía a él que nos llevara con mi abuela a la mañana siguiente para ella irse al trabajo

Recuerdo que en algunas ocasiones me llevaba solo a mi por ser la más inquieta, entonces una mañana desperté y este hombre aún dormía. Recuerdo que tenía hambre y fui a la cocina, cuando él escuchó ruido, fue a ver y me dijo que lo acompañara para ver televisión con él.

Me senté en su cama, me arropó y se quitó su ropa interior. Me dijo deme un besito y yo se lo di en el cachete porque me dio miedo´El insistió en que mejor fuera en la boca. Yo no quería, entonces lo hizo a la fuerza y recuerdo bien que metió su lengua. Para mi fue tan aterrador que no hice nada, solo llorar. Luego ese hombre me violó. Después de eso me llevó con mi abuela.

Yo no dije nada nunca, solo que cuando mi mamá iba con él, yo nunca más quise ir con ella. Al tiempo se separaron y mi mamá nunca lo supo. Ahora tengo 28 años y solo he tenido dos parejas sexuales. Siento que la primera abusó de mí en nuestra primera vez, ya que yo no quise, pero él me obligó. En ese entonces tenía 17. A los 24 me casé con otra persona, tengo una hija de 3 años y en ocasiones recuerdo esto al tener relaciones.

Anónimo 43: “Me sentaba en sus piernas y me movía para tener un orgasmo”

Yo también sufrí abuso por parte de uno de mis hermanos. Él no llegó a tocarme directamente pero si me sentaba en sus piernas y me movía para él poder tener un orgasmo. No recuerdo cuanto tiempo fue, pero recuerdo el miedo. Nunca hablé por miedo y últimamente he sentido la necesidad de contarle a mi esposo, pero trabajan juntos y no sé porqué sigo callando. Me siento mal porque según todos él es una súper buena persona, pero lo cierto es que si me hizo daño psicológico.

Anónimo 44: “Éntraba a nuestro cuarto cuando todos dormíamos”

A mis casi 40 años, nadie sabe que fui abusada. Mis padres nos cuidaban, sin saber que en la misma casa era donde estaba el peligro. Cuando tenía unos 10 años mi hermano mayor entraba a mi cuarto a tocarme. En el mismo cuarto dormíamos los 6 hermanos menores, pues vivíamos en una casa de 3 cuartos. Él entraba a nuestro cuarto de noche cuando todos dormíamos. Sólo recuerdo que en varias ocasiones despertaba desnuda y sentía cuando él tocaba mis partes íntimas, mes besaba y hacía que tocará sus partes. Nunca me penetró, lo único que hacía era tocarme, pero igual es abuso. Recuerdo que en una ocasión jalo a mi hermana menor y haciéndome la dormida la empuje para que él no pudiera hacerle nada. Desde que yo empecé a darme cuenta de lo que él hacia dejé de dormir porque sabía que si me miraba dormida iba a volver a hacerlo y empecé a padecer de insomnio a mis 10 años. Las que han pasado por algo así saben que el miedo paraliza y eso me ocurrió muchas veces, no sabemos como reaccionar; también por el miedo a que mis padres supieran o mis otros hermanos o evitarl un sufrimiento a mi familia. Para parar eso se me ocurrió ponerle el pasador a la puerta y él ya no podía entrar, pero cuando mis hermanos salía al baño él aprovechaba. Desde allí empecé a padecer más de insomnio. Yo miraba mi pancita y lloraba creyendo que me iba a crecer la barriga e iba a tener un bebé. A los 13 años me desarrollé y cuando él lo notó, paró el abuso, pero yo ya estaba estaba traumada tanto que en mi adolescencia no permitía que ningún varón me tocara. Empecé a cambiar poco a poco pero me ha costado tener intimidad porque me bloqueo.

Anónimo 45: “Cuando él llegaba tipo 11 de la noche, tocaba mis partes íntimas”

Mi papá me abandonó por lo cual mi mamá me dio un padrastro. Nunca tuve un amor de hija hacia él. Cuando mi cuerpo empezó a cambiar, empezó el abuso. Recuerdo que mi mamá decidió sacarme del cuarto ya que dormíamos en el mismo y me puso en el pasillo. Cuando él llegaba tipo 11 de la noche, tocaba mis partes íntimas y una madrugada se levantó para tocarme como siempre y yo temblaba del miedo. Le oraba mucho a Dios que ya no quería vivir allí y resulta que esa noche mi mamá se dio cuenta de todo. Empezó a golpearlo, pero él era abusador y también la golpeó a ella. Me mandaron a vivir con una tía a la que yo quiero mucho, que tenía una familia ejemplar... bueno aparentemente. El esposo de mi tía intentó abusar de mi. Le conté a mi tía lo que pasó y ella sí me creyó, pero me devolvió a vivir con mi mamá. Vivíamos con mis abuelos pero yo tenía que lidiar con que mi abuelo que me espiaba al bañarme. Me iba a hacerle los mandados y el hijo menor de ella, un cipote de 15 años, cada vez que me sentaba en el mueble a ver televisión se metía al cuarto a masturbarse, dejando la puerta abierta para que yo pudiera verlo desde la sala. Así fue mi desastrosa niñez. Por la misericordia de Dios nunca me abusaron, pero sigue siendo abuso y la cuestión psicológica es otra cosa: Crecí con muchos miedos, fui siempre insegura. Ahora gracias a Dios pude enfrentar mis miedos, perdoné a mis abusadores; ahora estoy feliz, casada con dos hijos.

Anónimo 50: “Mi papá, que era pícaro, tamboco me creyó”

Yo estaba en primer grado. Mi mami, que en paz descanse, siempre nos cargaba a donde ella fuera. Tengo una hermana. Resulta que un día nos dejó en casa a cargo de un hermano mayor. Él mando a mi hermana a la pulpería y en eso aprovechó y me llevó chiniada a su cuarto. Me acostó, me quitó la ropa interior y empezó a besarme y manosearme todo el cuerpo. Gracias a Dios no hubo penetración. Esa noche le dije a mi mamá, pero él obviamente lo negó todo. Mi papá, que era pícaro, tamboco me creyó. Dijo que mi hermano no era capaz de hacer eso. Como se imaginarán tuve una niñez triste, no jugaba con los niños en la escuela, no tenía amigos, mi secundaria fue terrible, pasaba sola, apartada, hasta que entre a la universidad empecé a relacionarme con mis compañeras. Fue gracias a una maestra que me aconsejó. Hoy tengo uan pareja, ha sido muy comprensivo. Absolutamente ningún menor debería pasar por algo así, ni afrontar ningún tipo de abuso. Lastimosamente la mayoría de veces, el depredador se encuentra en la familia.