06/10/2022
05:13 PM

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Víctima de violación: “Evito pasar por esa escuela de música, porque ahí quedé yo...”

LA PRENSA Premium y EL HERALDO Plus sacan a luz un flagelo que está vulnerando a miles de mujeres hondureñas, a muchas de ellas en sus propios hogares.

San Pedro Sula. Con 33 años es una mujer fuerte, hermosa y exitosa. Estudió varias maestrías, es psicóloga, tiene su propio negocio y es muy dinámica, pero un doloroso recuerdo de su infancia la hace temblar y llorar con solo recordar.

Aunque el abusador no logró su máximo objetivo, sí le robó su inocencia, lo que antecedió a eso bastó para marcarla para toda la vida.

Esta joven mujer, y ahora madre de un pequeño, se armó de valor y accedió a hablar con el equipo de LA PRENSA Premium sobre cómo fue abusada por el maestro que debió enseñarle a tocar el piano, cuando apenas tenía 13 años.

Su relato es parte de los 50 recopilados por LA PRENSA Premium y EL HERALDO Plus en una investigación conjunta que pone en evidencia este triste y doloroso flagelo.

Seguridad

Para evitar la revictimización, LA PRENSA guardó el anonimato de las sobrevivientes. Videos y fotografías fueron distorsionados con la venia de las entrevistadas, que voluntariamente decidieron contar su verdad.

“Él me tocaba mucho los brazos, me tocaba mucho las manos, pero a veces por la naturaleza de la clase, sí toca que te dirijan tu mano para tocar las teclas. Ahora que lo pienso, hubo señales, pero mi mamá y yo no lo pensamos”.

Cuenta que un día que no hubo luz en el barrio Medina, donde quedaba la escuela, ella llegó, pero los demás estudiantes no. El maestro, un hombre mayor, aprovechó la situación y la llevó a un cuarto trasero adonde tenían una especie de taller para enseñarle “cómo cortar estereofón”.

“Llevó el acto como un tipo de educación sexual. Lastimosamente esa fue mi primera experiencia orgásmica. Él me dijo que lo tocara, me bloqueé y yo solo hacía lo que él me decía. Cuando todo acabó, las palabras que me dijo me marcaron para toda la vida: vos sos fría. Eso fue lo último que recuerdo. Aunque he intentado reconstruir todo, no revivo el momento. A veces me pregunto si yo tuve la culpa. No hablé, no lloré. Seguí yendo a clases porque si hablaba nadie me iba a creer, pero al final decidí no ir, porque a mi corta edad, con lo que pasó, me sentía la amante de ese hombre”, declaró.

“Aunque lo borré de mi mente, mi cuerpo lo resintió. Todo lo que siguió de mi niñez, mi adolescencia, mi adultez ha sido muy difícil. Lo trabajé en terapia, y aunque lo sigo hablando, me persigue la culpa, pero es algo con lo que uno tiene que vivir. Por ejemplo, yo no paso por esa calle donde quedaba la escuela de música, la evito, porque siento que ahí quedé yo. Me marcó para toda la vida, siento que yo tenía que ser alguien y eso me desvió... Intenté suicidarme en muchísimas ocasiones, yo no quería mi cuerpo, detestaba mi cuerpo. No me gustaba verme como mujer...”.

Datos

- De los años con datos completos analizados, el 2020, año de la pandemia del covid, aparece con la menor cantidad de víctimas (1,305 casos en la Fiscalía).

- El mes que menos denuncias recoge es diciembre, con apenas el 5.3% de todas las denuncias. El segundo con la mayor cantidad de denuncias es enero (10.1%).

Ella y muchas decidieron contarlo todo

El caso de Damaris, una niña de tres años de edad que fue raptada, torturada y violada por un hombre de 48 años en la ciudad de Chiclayo, al norte de Perú, y que se volvió tendencia mundial a mediados de junio, fue la clave para que la protagonista de este reportaje y decenas de mujeres del grupo cerrado de Facebook “Mommy & Tribe” de San Pedro Sula confesaran de manera anónima y voluntaria diversas y repudiables formas de abuso.

Muchas de ellas vivieron en carne propia violaciones sexuales que enfrentaron en algún momento de sus vidas, principalmente en la niñez o atestiguaron ese sufrimiento en personas de su entorno cercano.

A fin de hacer trascender sus voces, estas valientes mujeres accedieron mediante la administración de “Mommy & Tribe” a que LA PRENSA Premium y El HERALDO Plus pudieran publicar sus relatos con el fin de que ninguna de las situaciones que les tocó vivir y enfrentar se repitan, especialmente en las víctimas inocentes: los niños.

Fueron más de 50 relatos que conmovieron a toda la comunidad de mujeres que ya asciende a 17,500 miembros, de hondureñas en diversas partes del país y en el exterior. Sus historias van desde violaciones por parientes cercanos como padres, primos o hermanos, hasta abusos de niñeras en contra de menores a su cargo.

Pandemia silenciosa

Lo que las mujeres expusieron en el grupo sampedrano encaja a la perfección con el análisis de las unidades de Investigación y Datos de LA PRENSA Premium y EL HERALDO Plus, que evidencian que los abusos sexuales en contra de las mujeres ocurren de forma repetida en todo el país.

En Francisco Morazán y Cortés ocurrieron la mayoría de los casos de violación, con 18.3% y 14.4%, respectivamente de un global de 8,546 violaciones denunciadas al Ministerio Público entre enero de 2017 y junio de 2022.

En tanto, Comayagua (9.7%), Atlántida (9.1%) y El Paraíso (8.9%) muestran también porcentajes significativos de casos. Gracias a Dios, quizá debido a su poca población, es el departamento donde menos violaciones se reportan.

Por su parte, el Distrito Central es la capital hondureña de la violación, con el 14.9% de todos los casos denunciados. Le siguen en número de casos: San Pedro Sula, La Ceiba, Danlí y Comayagua en las primeras cinco posiciones.