26/09/2022
09:38 AM

Más noticias

Víctimas de abuso sexual: ellas alzaron su voz

Más de 17,500 mujeres mayores de edad forman parte de Mommy & Tribe. A la fecha, este espacio continúa recibiendo anónimos sobre abusos.

SAN PEDRO SULA

El caso de Damaris, una niña de tres años de edad que fue raptada, torturada y violada por un hombre de 48 años en la ciudad de Chiclayo, al norte de Perú y que se volvió tendencia mundial a mediados de junio, fue la clave para que decenas de mujeres del grupo cerrado de Facebook, Mommy and Tribe de San Pedro Sula, confesaran de manera anónima y voluntaria, diversas y repudiables formas de abuso que enfrentaron en algún momento de sus vidas, ellas directamente o personas de su entorno cercano.

Fueron más de 50 relatos que conmovieron a toda la comunidad de mujeres que ya asciende a 17,500 miembros, de diversas partes del país y hondureñas en el exterior. Ellas plasmaron sus vivencias casi de forma automática, motivadas por la impotencia de haber callado durante muchos años, y con el firme propósito de contar sus experiencias dolorosas, para que estas situaciones no se repitan más.

A fin de hacer trascender sus voces, estas valientes mujeres accedieron a que LA PRENSA Premium y El HERALDO Plus pudieran publicar sus relatos con el fin de que ninguna de las situaciones que les tocó vivir y enfrentar se repitan, especialmente en las víctimas inocentes: los niños. Los siguientes testimonios revelan que padres, padrastros y hermanos pueden llegar a ser un peligro en casa.

Empleada doméstica abusadora

“La muchacha los encerraba a besarlos, tocarlos y no sé qué más, mis primos fueron abusados, pero ellos no se quejaban y se dieron cuenta por mí...”.

Catedrático acosador

“El ingeniero, catedrático de la asignatura, se nos acercaba de forma extraña a las mujeres cuando se le hacía alguna pregunta durante el examen. Para que se hagan una idea, sentía su respiración en mi hombro. (...) Me dijo claramente que tenía una opción: Darle un beso, y que si se lo daba pues me pondría la nota que yo quisiera”.

Violador en serie

“No me pasó directamente a mí, pero sí a mi mamá. Muchas veces ella estaba esperando bus para llegar al hospital y se le acercó un hombre que no parecía malo, según ella. La saludó y se sentó a la par de ella y le puso una pistola en las costillas y le dijo que se fuera con él en su carro si no se quería morir allí mismo (...). Llegó a cierto lugar, él le robó y abusó de ella. Después de eso, la dejó en cierto lado, ella quedó desorientada, no sabía ni dónde estaba (...) Ya había varias denuncias sobre él y lo último que hizo fue abusar de una señora de 89 años”.

“Amigos” violadores“

“Estaba mi amiga borracha e inconsciente y cuatro hombres de rodillas con los pantalones abajo que iban a cometer el peor de los crímenes. Ya le habían bajado el pantalón y estaban a punto de empezar.Les grité y asustados voltearon y los insulté y les pedí que se fueran. Como pude le subí el pantalón y me acosté con ella en el piso para cuidarla”.

Abusadores por doquier

Yo tenía unos seis años y el hombre sus 25 y me besaba en la boca y metía su lengua. Realmente la inocencia de los niños es increíble, lo supe hasta que yo tuve conciencia de eso”.“El esposo de mi hermana mayor comenzó tocándome al ir caminando de espalda. Llegó a meterse en mi cuarto mientras yo dormía a medianoche. Supe que robaba mi ropa interior y eso nunca nadie lo supo hasta el día de hoy y ellos siguen juntos y él actúa como si nada”.

Dos hermanas, dos abusivos

El entrenador las hacía desvestirse para “ver bien los movimientos”... dizque las ayudaba con los ejercicios tocándolas y haciendo que hicieran “las rutinas” desnudas (...). “El chofer de la empresa que nos llevaba me empezó a tocar las piernas cada vez que íbamos en el carro, yo le conté a mi mamá y el resultado fue que ya no podíamos ir a hacer deporte (...)”.

Violada por su padrastro

“(...) Entonces fui con él, y me senté en su cama, me arropó y se quitó su ropa interior, me dijo, deme un besito, y yo se lo di en el cachete porque me dio miedo, y él insistió en que mejor en la boca. Yo no quería, entonces lo hizo a la fuerza y recuerdo bien que metió su lengua. Para mí fue tan aterrador que no hice nada, solo llorar luego de eso me quitó”.

Doméstica pervertida

“Tenía como siete años cuando la que trabajaba en la casa me metía a ‘dormir’ y ella se metía en la cama, se desnudaba y me desnudaba y hacía que la tocara, ella a mí no me tocaba, pero sí me ponía a manosearle todo”.

Dos abusos, un embarazo

“A los 6 años fui tocada en mis partes íntimas por un tío. Le tenía pánico, ahora adulta coincidimos en pláticas con dos primas y la hermana menor de él, y las cuatro pasamos por lo mismo (...)”.“A los 18 años pasé lo peor de mi vida, una persona me pretendía, pero yo no le hacía caso porque sabía que tenía novia. Hice un viaje y justamente él viajó también, llegué al destino y me quedé allí mismo para regresarme. Era solo de dejar a una persona y volver. No sé qué pasó, solo desperté en una habitación que parecía como una cárcel, allí me retuvo tres días, abusando de mí, me daba golpes en la cara, porque yo lloraba diciéndole que me dejara ir, en las piernas porque yo me rehusaba a los abusos (...) Lo más triste fue que quedé embarazada de ese abuso, y desde ese día sufro todos los días. Me crucificarán, pero no quise tener a esa criatura. No sé si Dios tendrá compasión de mí, por lo que hice, eso me ha afectado enormemente porque también me pregunto: ¿Lo habría llegado a querer? ¿Cómo estaría? No saben es un calvario diario (...)”.

Vio a su violador y sus padres no le creyeron

“Fui abusada a los cinco años y no lo sabía. Pero toda mi vida viví con depresión, me intenté suicidar desde mis 7 años, tuve todas las señales de una niña abusada sexualmente, física y emocionalmente por diferentes personas, pero en algún momento de mi vida mi mente bloqueó ese suceso... Un día a mis 20 años de edad, estoy donde mi abuela y llegó un hombre que tenía años de no verlo, ya ni me acordaba de él. Cuando lo vi, me puse fría, entré en pánico, mi corazón a mil por hora, sentí enojo, ira, miedo, terror y empecé a llorar como bebé, como una niña asustada. Me levanté y me fui en un taxi y fui al doctor de emergencia (...)Llamé a mis padres para que llegaran a la clínica (...) En mi mente pensé que me abrazarían y me dirían que todo iba estar bien, pero no pasó así. Mi mamá se acercó y me dijo: ‘No seas mentirosa y deja de hacerte la víctima, siempre queriendo llamar la atención vos’ y mi papá solo se acercó y me dio una cachetada”.