Prevén aumento de migración “por goteo” de hondureños tras llegada de Trump
Expertos en migración estiman que más de 10,000 personas salieron de manera irregular de Honduras hacia Estados Unidos durante la primera quincena del mes de enero de este año.

- 14 de enero de 2025 a las 23:56 /
San Pedro Sula, Honduras.
Las filas de personas con mochilas al hombro y sueños de un futuro mejor continúan siendo una escena recurrente sobre los sinuosos trayectos que conducen al norte. Desde las empinadas calles de Tegucigalpa hasta las polvorientas comunidades rurales en Olancho, Yoro, Copán y otros departamentos del país, el éxodo no cesa, marcado por historias de desesperanza.
La violencia, el desempleo y la falta de oportunidades son las principales razones que impulsan esta migración. Además, los desastres naturales, exacerbados por el cambio climático desde los huracanes Eta y Iota durante el año 2020, afectaron a miles de comunidades y sus economías.
Los patrones migratorios de los hondureños hacia Estados Unidos parecen mostrar un cambio significativo. Las emblemáticas caravanas que dominaron los titulares desde hace seis años parecen estar disminuyendo en frecuencia y tamaño, mientras que la migración “por goteo”, un fenómeno constante, pero menos visible, se consolida como una tendencia predominante.
20
de enero, el presidente electo Donald Trump comenzará su segundo mandato en la Casa Blanca, con lo que será el 47º presidente de los Estados Unidos, después de haber sido el 45 entre 2017 y 2021.
La migración “por goteo”, caracterizada por la salida de pequeños grupos o individuales, estaría ganando terreno durante este nuevo año, pues permite a los migrantes reducir su visibilidad y minimizar riesgos en el trayecto. Esta también es facilitada por redes familiares o comunitarias que apoyan económicamente y guían a los migrantes en su camino hacia el norte.
Aunque la migración “por goteo” aumentaría, esto no significa que las caravanas de migrantes vayan a desaparecer, de hecho, ambos fenómenos coexisten y responden a distintas dinámicas de migración. Si bien es cierto, las migraciones “por goteo” son más discretas, las caravanas seguirán existiendo porque muchos migrantes aún buscan la visibilidad y la protección que esta forma de salir les ofrece.

Las caravanas permiten a los migrantes reunir recursos y, durante ocasiones, presionar al gobierno de los países de tránsito para que les brinden asistencia. También, la necesidad de visibilidad política juega un papel importante, ya que son una forma de denunciar las condiciones de pobreza, violencia y falta de oportunidades que empujan a tantos a huir.
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Para el investigador y doctor Ricardo Puerta, la migración “por goteo” y las caravanas de migrantes hondureños se asocian al concepto académico que él denomina como migración temporal circular, un fenómeno que ha sido objeto de estudio en muchas regiones del mundo, especialmente en América Latina. La migración temporal circular describe un patrón migratorio en el que las personas se desplazan repetidamente entre su lugar de origen y un destino, sin establecerse permanentemente en el país receptor, sino regresando de forma periódica a su lugar de origen.

Aunque haya migraciones de personas en núcleos familiares, en pares o individuales, las caravanas seguirán, pues Puerta argumenta que el Tapón del Darién, la zona selvática entre Colombia y Panamá, sigue siendo una de las principales rutas de tránsito para los migrantes que intentan llegar a Estados Unidos o, en algunos casos, a México.
Los sudamericanos se suman a los hondureños, salvadoreños, guatemaltecos y nicaragüenses, lo que crea una dinámica de movilidad regional. Las caravanas que se organizan en Honduras y otros países de la región a menudo se dirigen hacia este punto, ya que al unirse en grandes grupos pueden enfrentar con más seguridad los riesgos del camino.
Según estimaciones de organismos locales, cada día, en Honduras, entre 800 y 1,000 personas toman la difícil decisión de partir hacia Estados Unidos, impulsadas por la esperanza de una vida mejor. En México, casi 175,000 hondureños han pedido refugio, mientras otros miles esperan pacientemente el avance de sus trámites de asilo político o buscan acogerse al esquema CBP One; sin embargo, esta cifra no cuenta las historias invisibles de quienes cruzan por puntos ciegos, desafiando al destino en su lucha por no ser interceptados.

En el complejo entramado de la migración, las decisiones que toman los migrantes definen su destino. Quienes buscan refugio ante las autoridades mexicanas encuentran en ese país un lugar temporal donde intentar reconstruir sus vidas. Por otro lado, quienes solicitan asilo político tienen la mirada puesta más allá, en los Estados Unidos, con el anhelo de alcanzar su sueño.
A comienzos de este año se hizo un intento mediático por restar visibilidad que partió desde San Pedro Sula, pero los rumores no tardaron en esparcirse: centenares de migrantes, decididos a unirse a la caravana que ya estaba lista para salir de México, comenzaron a organizarse en avanzadas de autobuses. Los rostros reflejaban la esperanza y la determinación de quienes, sin más que un sueño, se preparaban para enfrentar el largo y peligroso camino hacia el norte.

“Estamos en una crisis humanitaria sin precedentes, hay desplazados internos producto de la violencia y el hambre. Miramos una sociedad muy enferma y con diferentes esquemas de violencia”, externó Itsmania Platero, especialista en migración y derechos humanos.
Platero, con su mirada experta, explicó que, si tomamos en cuenta el promedio diario de personas que abandonan el país en busca de mejores oportunidades, solo durante la primera quincena de enero de este año, más de 10,000 migrantes, o casi 11,000, partieron hacia Estados Unidos.
Según datos del Observatorio de las Migraciones Internacionales de Honduras (Omih), entre enero y mayo de 2024 se registraron aproximadamente 9,800 encuentros fronterizos de hondureños en el suroeste de Estados Unidos, lo que representó un promedio mensual de 1,960 encuentros. Si consideramos que cada uno puede involucrar a una o más personas, y suponiendo que la mayoría de los migrantes hondureños intentan cruzar la frontera en grupos, podemos estimar que el número de migrantes hondureños que buscan ingresar a Estados Unidos diariamente es considerablemente mayor que el número de encuentros registrados.
Por otro lado, entre enero y agosto de 2023, alrededor de 266,319 hondureños emigraron a Estados Unidos, lo que equivalió a un promedio de aproximadamente 1,110 personas por día.
En esta misma línea, Platero detalló con preocupación el perfil de los migrantes que están dejando el país. “Están saliendo núcleos familiares de cinco a seis personas, son gente de clase media, pero sin posibilidades de tener oportunidades de trabajo”.

Los lugares de donde recurrentemente provienen estos migrantes son desde La Ceiba, pasando por los municipios del valle de Sula, hasta Choluteca, El Paraíso, Ococtepeque, Olancho y Tegucigalpa. Desde una visión general se ha notado una fuerte fuga de profesionales y de personas que, hasta hace poco, eran dueñas de negocios, pero que se vieron obligadas a cerrar y salir de Honduras.
“Ni siquiera ha tomado posesión el presidente Trump y ya hay cambios, políticas y leyes xenofóbicas y de criminalización”, lamentó la analista, reflejando el temor y la frustración de muchos. Sus palabras resonaron con fuerza, aludiendo a un entorno que se vuelve cada vez más hostil. “Hay leyes muy duras para la comunidad migrante, es casi una cacería”, agregó, describiendo la atmósfera de angustia que muchos experimentan al enfrentar un sistema que parece diseñado para excluir, en lugar de proteger.
De acuerdo con un informe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) sobre Migración y Remesas 2023, el 60.4% de personas que emigraron estuvo representado por hombres y el 39.6% por mujeres. Al momento de partir, la edad media de las personas emigrantes recientes era de 27 años, tanto para hombres como para mujeres. Por otro lado, la mitad (51.7%) de esta población cursaba o había alcanzado la educación primaria, el 37.0% el nivel secundario, el 5.6% el nivel superior, mientras que el 3.0% no contaba con ninguno de los niveles.
La mayoría de los emigrantes, según este estudio, viajaban solos, seguido de quienes se acompañaban de un traficante de personas o “coyote”. Asimismo, su ruta incluía encontrarse con familiares, de la siguiente manera: con hijos, con otro familiar, hermanos, con padre o madre y como último método de movilidad a través de la caravana migrante, con un 0.4% de incidencia.
“Mi hijo tenía que escoger entre unirse a una pandilla o irse ¿Qué madre puede aceptar esas opciones?”, relató Francisca López, de 58 años, desde el sector El Carmen, San Pedro Sula. Su historia refleja la de miles de familias que prefieren arriesgarlo todo antes que sucumbir al miedo y la miseria.
Madián Rodríguez, de 36 años, intentó cruzar con su esposa y su pequeña hija de tres años hacia Estados Unidos. “El ´coyote´ nos abandonó en medio del desierto, estuvimos tres días sin agua, mi niña no dejó de llorar, pero seguimos adelante, no teníamos opción”, contó vía teléfono, con la voz quebrada, hoy, desde Houston, Texas.
Zozobra activa
Este nuevo año presenta un panorama complejo, donde las cifras, políticas y estrategias de los migrantes reflejan una realidad aún más retadora que durante años anteriores.
Para el 2025 se proyecta un aumento en las salidas de indocumentados, un espejo claro del deterioro de las condiciones económicas en el país. Cada vez más las personas se ven obligadas a buscar alternativas en otros lugares, atrapadas en una espiral de pobreza y falta de oportunidades; no obstante, el Gobierno insiste en que trabaja para cambiar esa realidad, presentando como solución una serie de programas de apoyo destinados a las familias.
El Estatus de Protección Temporal (TPS) ha sido un salvavidas para miles de hondureños que residen en Estados Unidos, pero su futuro durante el 2025 permanece incierto. Estados Unidos extendió el TPS para los hondureños por 18 meses adicionales, desde el 6 de enero de 2024 hasta el 5 de julio de 2025: un total de 44,000 hondureños están inscritos en el TPS y alrededor de 38,000 están amparados en el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (Daca).
Durante el 2024, el presidente Joe Biden y su administración tomaron medidas significativas en torno al TPS y a la situación de los inmigrantes en Estados Unidos. Durante el mes de septiembre de 2024, Biden propuso un plan para renovar y ampliarlo para varios países, incluidos Honduras, El Salvador, Nicaragua y Haití, en respuesta a las condiciones de vulnerabilidad y los desastres naturales que afectan a estos países.

La política migratoria de Estados Unidos enfrenta un cambio drástico con el regreso de Donald Trump a la presidencia, quien ha prometido reinstaurar su estricta política de deportaciones y reforzar el control en la frontera sur, lo que afectaría directamente a los migrantes hondureños.
En sus discursos, el expresidente ha defendido medidas como el “Remain in Mexico”, que obliga a los solicitantes de asilo a esperar en territorio mexicano mientras sus casos son procesados. Esta política, junto con la construcción de más kilómetros de muro fronterizo, aumentaría las dificultades para quienes intentan ingresar a Estados Unidos.
Al menos 37,419 hondureños, muchos de ellos menores de edad no acompañados, fueron deportados durante el año 2024, lo que representó una disminución del 30.1 % en comparación con 2023, según cifras del Instituto Nacional de Migración (INM). Paralelo, de todos los residentes legales e indocumentados en Estados Unidos, 280,000 nacionales están en lista de deportación.
Los expertos anticiparon que, de implementarse nuevamente las políticas duras contra los migrantes, las deportaciones podrían duplicarse durante el 2025.
Preocupación social
El aumento de las deportaciones y la falta de opciones legales para migrar generan una crisis social en Honduras. Los retornados enfrentan una difícil reintegración debido a la falta de empleo y oportunidades, lo que contribuye a la inseguridad y la desesperación en comunidades ya vulnerables.
Por otro lado, la migración irregular sigue siendo un negocio lucrativo para los traficantes de personas, conocidos como “coyotes”, quienes aprovechan la desesperación de las familias hondureñas. La Organización Internacional para las Migraciones ha denunciado un aumento en las tarifas de los “coyotes”, que ahora cobran entre 10,000 (255,000) y 15,000 dólares (381,000 lempiras) por persona para llegar a Estados Unidos.

César Ramos, coordinador de incidencia migrante de la Comisión de Acción Social Menonita (Casm), manifestó que uno de los principales retos para el Gobierno y la sociedad en su conjunto es evitar que la gente se vaya y frenar las situaciones adversas. “La gente no se va por turismo, no se va porque Estados Unidos es la octava maravilla, sino por razones que los obligan”, reclamó.
Los análisis indican que se agrupan hasta 150 personas en terminales de bues para salir hacia Estados Unidos. Las personas continúan encerradas en la desesperación producto de la falta de empleo y salario digno. En tanto, el Estado sigue sin garantizar el derecho suficiente a la educación, salud, vivienda, la situación de violencia todavía no mejora, hay muchos jóvenes desaparecidos y siguen ocurriendo asesinatos.
Ramos aseguró que durante los últimos años se ha dado un incremento en el flujo de la ruta migratoria y calificó como “lamentable” que el Estado no le de prioridad a factores que merecen atención, como ser: por qué se va la gente, peligros en el tránsito, problemas en el país de destino y el opciones ante el retorno de deportados.
“Hay una incertidumbre por lo que pueda pasar, el discurso de Donald Trump ha sido antiinmigrante, ha dicho que reducirá los flujos irregulares y cerrará el paso en fronteras, además de aplicar las medidas necesarias; sin embargo, miramos que en la administración Trump pasada hubo menos deportaciones que durante la de Barak Obama, osea, siempre han expulsado más personas durante los gobiernos demócratas que republicanos”, apuntó.
El migrante en Estados Unidos representa una mano de obra barata y aunque las medidas se presenten como severas, será difícil retornar a más de 25 millones de migrantes a nivel global en ese país, pues eso también tendría un gran un costo económico.
Desde la perspectiva sociológica, Ramos indicó que Honduras atraviesa una multicrisis en todas sus dimensiones y dentro de esta hay una crisis de gobernabilidad política y confrontaciones que ponen en vilo las necesidades del país. “La gente se nos está yendo, no aguantan la pobreza que se sufre en el país”, resaltó.

De su lado, Juan Flores, presidente de la fundación 15 de Septiembre en Estados Unidos, indicó que están a la expectativa de lo que pueda suceder este año.
“En Honduras se está dando mucho una migración por goteo, ya no es tan visible como antes, que salían caravanas, ahora lo hacen más dispersamente en puntos ciegos fronterizos y durante la noche para no ser identificados y así llegar a Estados Unidos”, destacó. Esto ha hecho que aumente el número de personas migrantes que pidieron refugio en México y muchos están esperando entrar a Estados Unidos desde antes de Navidad pasada.
”Según un estudio que realizamos recién, nos sorprende mirar cómo ha llegado a Estados Unidos mucho menor de edad o personas de menos de 24 años, que tienen días, meses o menos de dos años de estar acá”, especificó Flores.
El último censo oficial de la comunidad migrante hondureña que se hizo en Estados Unidos fue durante el año 2021, cuando se indicaba que había 1,200,000 indocumentados; sin embargo, muchos de ellos deciden no censarse, esto hace suponer que ahora superan los 2 millones en territorio norteamericano. La mayoría están en estados grandes como Texas, donde se calcula que hay más de medio millón entre Houston, Austin, San Antonio, Dallas y Nuevo México.
De acuerdo con estudios de la comunidad migrante, la mayoría trabaja en la construcción, con una incorporación importante de de mujeres desde hace varios años.
“Hay mucha ansiedad y pánico por todo lo que se dice de las deportaciones masivas, pero se espera que por un tema ideológico entre el gobierno de Xiomara Castro y la política de Donald Trump, los hondureños sean protegidos o tengan beneficios migratorios. Por eso estamos prácticamente en la misma condición que los venezolanos, cubanos y nicaragüenses”, agregó Flores.
La fundación 15 de Septiembre considera que las posiciones durante el año anterior de la presidenta Castro los puso en una condición crítica y de desventaja. Líderes migrantes en ese país estarán durante dos meses para hacer “lobby” o cabildeo fuerte en Washington para mejorar las condiciones de la comunidad.

Liliana Reyes, jefa de la Defensoría de Movilidad Humana en el Comisionado Nacional de Derechos Humanos (Conadeh), compartió una reflexión interesante sobre la situación migratoria. Según explicó, desde la institución han percibido una disminución tanto en la migración en tránsito como en el número de personas retornadas.
Además, las solicitudes de asilo han registrado un descenso; sin embargo, este panorama no cambia el hecho de que Honduras sigue liderando la lista de países con la mayor cantidad de peticiones de asilo en México, con una cifra cercana a las 30,000 solicitudes.
“Preocupa porque nuestra migración no solo es por causas económicas, también por violencia que se sufre en el país. Para este año tendremos un contexto de elecciones y no se descarta una migración causada por violencia política”, subrayó con firmeza la profesional del Derecho.
Reyes se refirió a la reciente caravana que partió de San Pedro Sula y señaló que, aunque estuvo conformada por pocas personas, eso no significa que la migración masiva haya disminuido. “Se están yendo de grano en grano, son pequeños grupos, que pueden ser familiares de cinco o 10 personas, de una misma comunidad o zona que se organizan para salir del país”, expuso.
En su opinión, durante este año no se mirarán las caravanas masivas que marcaron años anteriores, pero advirtió que la migración continuará de forma constante, “por goteo”, con personas saliendo del país diariamente.
“La situación del país no ha mejorado; la pobreza sigue siendo un problema, y el acceso a la vivienda y la violencia persisten”, dijo, haciendo alusión a los problemas estructurales que enfrenta Honduras. Reyes puntualizó que, incluso con cambios de gobierno en Estados Unidos, las personas no dejarán de migrar, ya que la realidad que sufren las obliga a buscar mejores oportunidades.