26/06/2022
12:33 AM

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El 87% está al día con tarjeta de crédito

Datos de la CNBS indican que el sistema financiero ha estado recuperándose del alza provocada por los huracanes Eta y Iota. Sector mipyme pide más apoyo.

San Pedro Sula

Año y medio después del paso devastador de los huracanes Eta y Iota, el sistema financiero hondureño muestra señales de recuperación en sus niveles de morosidad para la cartera de tarjetas de crédito.

Un análisis de los datos publicados por la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS) indica que estos fenómenos climáticos, que afectaron a Honduras entre octubre y noviembre de 2020, estuvieron entre los principales responsables del mayor aumento de los niveles de morosidad registrados en el sistema financiero hondureño en los últimos años.

En circunstancias normales, el nivel de morosidad en la cartera crediticia se mueve entre el 3 y el 5% del total de los préstamos, pero, coincidiendo con la llegada de los huracanes, dicho nivel se elevó hasta superar el 7%, mostrando posteriormente un comportamiento errático durante los siguientes ocho meses, logrando estabilizarse hasta julio de 2021 y recién en diciembre pasado dio muestras de recuperación al caer por debajo del promedio de los últimos años, que es del 4.5%

Claves de la morosidad

1. Se clasifican en cinco los niveles de riesgo crediticio. La categoría I, la mejor de todas, denota un crédito bueno, uno que no ha caído en mora. La categoría II se refiere a créditos especialmente mencionados, aquellos que tienen al menos 30 días de retraso en el pago de su mensualidad.

2. Categorías de mayor riesgo crediticio. Los créditos de la categoría III corresponden a créditos bajo norma, con mora de 60 días. Los de categoría IV se denominan créditos de dudosa recuperación, con 90 días de mora. De 120 días en adelante se ubican en la categoría V, créditos de pérdida.

De acuerdo con el dato más reciente publicado por la CNBS, a marzo de este año el nivel de la morosidad en el sistema financiero hondureño se mueve en torno al 3.8% del total de la cartera crediticia.

Dicho porcentaje representa cerca de 1,200 millones de lempiras en mora de una cartera que supera los 31,600 millones de lempiras. En diciembre cerró en 1,332 millones de lempiras, lo que representa una reducción del 10.1% en este primer trimestre.

Ahora bien, ¿cuán grave llegó a estar la situación? Esto es lo que muestran los datos.

Aumento de la mora

De acuerdo con el Boletín de Datos Reportados a la Central de Información Crediticia de la CNBS, hasta diciembre de 2021, la cartera crediticia sumaba un total de 454,720.3 millones de lempiras.De este total, como ya se mencionó, más de 31,000 millones corresponden a las tarjetas de crédito.

En este segmento y hasta el cierre de 2021, el 87.5% de los créditos otorgados en este segmento se encuentran en la categoría de créditos buenos, la primera de la clasificación que utiliza la CNBS.

Aunque la cifra puede parecer alta, representa un retroceso de casi dos puntos porcentuales (1.8%) con respecto a la situación de un año antes, cuando el 89.3% de los créditos se hallaba en esta categoría.

Datos

4.5% es el porcentaje de mora que en promedio registra la cartera crediticia de tarjetas de crédito en los últimos 3 años. En su peor momento llegó a superar el 7%.

1,979 millones de lempiras llegó a acumular la cartera en mora de tarjetas de crédito en los momentos en los que más aumentó el incumplimiento de pago.

En esencia, durante el período analizado ocurrió un deslizamiento al alza de la mora crediticia, durante el cual este indicador pasó de 10.7% al cierre de 2020 al 12.5% al cierre de 2021.

Durante el primer trimestre de 2022, el nivel de morosidad muestra una tendencia a la baja, lo que se refleja en su reducción progresiva durante los primeros tres meses del año, en los que se ha mantenido por debajo del promedio de los últimos tres años, según indican los datos de la CNBS.

Mipymes

Uno de los sectores más golpeados por la situación económica es el de la micro, pequeña y mediana empresa (Mipyme), lo cual se refleja en su alto nivel de endeudamiento vía tarjetas de crédito.

Esperanza Escobar, presidenta de la Asociación Nacional de la Micro y Pequeña Industria en Honduras (Anmpih), explica que, en la práctica, la mayoría de los micro y pequeños empresarios no son sujetos de crédito ante buena parte del sistema financiero formal, por lo cual les resulta muy difícil obtener recursos para financiar el crecimiento de sus negocios.

A lo que sí pueden acceder es a la obtención de una tarjeta de crédito, por lo que con frecuencia recurren a este medio de pago para obtener los recursos que necesitan.

El problema comienza por la naturaleza cíclica mensual de las tarjetas de crédito, en donde el deudor debe cumplir con el pago de la totalidad de sus obligaciones en un plazo de 30 días.

“Sin embargo, debido al hecho de que cuando producimos un producto terminado desde la materia prima nos vemos obligados a consumir un tiempo dentro del plazo de 30 días para poder transformar esas materias primas, terminar el producto, sacarlo a la venta y cuando se venden al crédito nos pagan a 30, 40, 60, 90 y hasta 120 días, eso ha provocado que caigamos en unos abismos infinitos de deuda”, explica Escobar, quien lamenta que los emisores de tarjetas de crédito han sido “muy castigadores” con las altas tasas de interés que les cobran cuando inevitablemente caen en mora.

Los cargos, multas e intereses generados por la mora condenan a un buen número de pequeños empresarios a permanecer durante años con una mala calificación de crédito en las centrales de riesgo, lo que a su vez prolonga su permanencia en un círculo vicioso que los mantiene fuera del sistema financiero formal.

Estimaciones de la Anmpih calculan que hasta hace unos pocos años el 55% de sus miembros se encontraba en esta situación, la cual, en tiempos más recientes, “ha empeorado”, afirma Escobar.

La dirigente señala que el sector podría encontrar algún alivio a través de la iniciativa enviada al Congreso por el gobierno de la presidenta Xiomara Castro, mediante la cual se busca acortar la permanencia de los pequeños empresarios con una mala calificación crediticia en las centrales de riesgo, con el fin de que recuperen la credibilidad ante los emisores de tarjetas de crédito, por ahora, su principal fuente de financiamiento.

Escobar reclama que las mipymes necesitan más apoyo financiero dado el importante papel que juegan en la generación de empleo en Honduras.