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Bordos al 100%, pero no evitarán nuevas inundaciones

La Comisión para el Control de Inundaciones del Valle logró reparar el 100% de los boquetes detectados a finales de 2020 y restauró otras fallas.

La Lima, Cortés

“El año pasado casi nos ahogamos. Se salió el agua del canal y cubrió la casita donde vivimos. Hoy cuando caen unas gotas de agua temblamos, tenemos miedo. Aquí solamente mi Señor, mi Padre celestial es quien nos puede dar protección”, dijo al ser entrevistada por periodistas de Diario LA PRENSA.

A menos de 20 metros de la casa de Ochoa, el Gobierno instaló un rótulo que dice: “Honduras con hechos. Proyecto: Rehabilitación de tramos de bordo márgenes del Canal Maya desde puente sector colonia Flores de Oriente hasta confluencia con Canal Campín.Monto del proyecto: L18,273,381.12. Ubicación: La Lima y San Manuel, departamento de Cortés. Contratista: Constructora Real, S de RL (Conreal). Supervisión: Compucad S de RL”.

Al observar ese rótulo, Ochoa dijo que el Gobierno “gastó mucho y el trabajo no lo hicieron bien, no compactaron la tierra”.

$!Si comenzaran hoy a construir la represa de El Tablón en el río Chamelecón, el valle de Sula estaría más protegido hasta en 2025.

“La tierra está floja. Esto se va a deshacer solo con las lluvias y después con el agua del canal”, agregó mientras presionaba la tierra con el pie derecho.

La Comisión para el Control de Inundaciones del Valle de Sula le informó a Diario LA PRENSA que a finales de septiembre las empresas contratadas para reparar los muros de contención lograron reconstruir el 100% de los 80 kilómetros afectados que esa entidad detectó inicialmente en noviembre pasado.

No obstante, la Comisión, en la medida que realizaba la reconstrucción de los boquetes identificados, descubrió otras fallas en el sistema. Para ejecutar la rehabilitación firmó contratos con las empresas por la suma de L491 millones. Hasta la fecha ha pagado a los proveedores L350 millones (equivalente al 715).

En los últimos días, periodistas de Diario LA PRENSA visitaron el sistema de muros y lograron constatar que efectivamente la mayoría de boquetes están reparados; pero aún quedan unas maquinarias trabajando en algunas zonas que presentan roturas.

$!Los últimos cuatro Gobiernos no dragaron los ríos, tampoco dieron un mantenimiento a todo el sistema de bordos que protegen el valle de Sula.

Esa institución ha restaurado el sistema de protección en las partes bajas de San Pedro Sula, La Lima, El Progreso, Choloma y la zona colindante entre Tela y Puerto Cortés.

Por falta de recursos económicos, el Gobierno no retiró el sedimento que los ríos Ulúa y Chamelecón acumularon durante las lluvias causadas por Eta y Iota y otros fenómenos surgidos en la última década.

El año anterior, en cuestión de horas, La Lima y la parte baja de San Pedro Sula, incluido el aeropuerto Ramón Villeda Morales, se encontraron sumergidos en agua después de los rompimientos sorpresivos de los bordos por el socavamiento hecho por las potentes corrientes de agua de los ríos Ulúa y Chamelecón.

Datos de la Comisión para el Control de Inundaciones del Valle de Sula indican que Eta y Iota les descargaron a esos dos ríos mucha más agua que Mitch que provocó la muerte de 14,600 hondureños.

El Chamelecón, con una capacidad hídrica de 1,900 metros cúbicos por segundo, recibió de Eta 6,236 metros cúbicos y 5,803 de Iota, mientras de Mitch, 4,700 metros cúbicos.

$!La ausencia de lluvias en los últimos dos meses permitió que las empresas contratadas por la CCIVS concluyeran reparación.
Protección

La Comisión Contra Inundaciones reparó el 100% de los boquetes abiertos por las inundaciones de noviembre de 2020; pero esto no es suficiente, aseguran expertos.

En el valle de Sula, los próximos Gobiernos deben construir más canales de alivio de los ríos Ulúa y Chamelecón y darle mantenimiento anual al sistema de bordos.

El Colegio de Ingenieros Civiles recomienda construir de inmediato las tres represas en los cauces de los ríos Ulúa y Chamelecón y dragar estos afluentes.

El río Ulúa, con un cauce que tiene capacidad para transportar cuatro mil metros cúbicos por segundo, recibió 11,256 con Eta, 11,156 con Iota, contra 11,00 de Mitch.

César García, presidente del Capítulo Noroccidental del Colegio de Ingenieros Civiles de Honduras (CICH), advierte que la reparación del sistema de muros de contención “no es suficiente” para evitar una nueva catástrofe.

“Hay que dragar las cuencas de Chamelecón y Ulúa. Hay mucho azolvamiento en estos ríos. Si los dragan, ayudarán para que tengan mayor captación de agua. Aguas arriba de los ríos, deben construir las tres represas de las cuales han venido hablando desde hace muchos años”, dijo.

Solo para “construir la represa El Tablón en el Chamelecón se necesitan mínimo cuatro años y una inversión de $168 millones.En el Ulúa deben construir la represa de Jicatuyo y Los Llanitos y se requieren entre ocho y diez años y una inversión de unos $900 millones”.

Las represas, dijo, servirán para controlar las inundaciones y generar energía y beneficios a los habitantes de las comunidades, como “pesca, ingresos económicos por turismo, riego para plantaciones agrícolas”.

Por ahora, el valle de Sula, integrado por una veintena de municipios, ha estado a salvo en esta temporada ciclónica que, según los registros del Centro Nacional de Huracanes de los Estados Unidos (conocido como NOAA ), comenzó muy temprano con la tormenta tropical Ana (22-23 de mayo) y llegó al 29 de septiembre con la tormenta Víctor.

En este período, de 20 fenómenos sucedidos y registrados con nombre por NOAA, ninguno ha ingresado en el territorio; han cruzado Jamaica, Cuba, Haití, Puerto Rico, hasta llegar a la costa este de los Estados Unidos.

A inicios de agosto, el NOAA pronosticó una temporada de huracanes por encima de lo normal con una serie de entre 15 y 21 fenómenos, incluidos entre siete y 10 huracanes: entre tres y cinco de gran magnitud.

A unas siete semanas para que concluya el período ciclónico (30 de noviembre), en el Caribe se han formado siete huracanes.

En las zonas más afectadas del valle de Sula, las cuales visitó un equipo periodístico de LA PRENSA, los habitantes procuran desarrollar las actividades cotidianas sin sobresaltos; sin embargo, se mantiene la expectativa en la medida que se acercan los últimos días de octubre y principios de noviembre porque es cuando, según ellos, “arrecian las tormentas.

”Carlos Torres, un joven de 22 años que atiende a los clientes en una pulpería en Casanave, piensa que “cuando lleguen las primeras tormentas fuertes todos tendrán que salir de las casas porque se volverá a inundar”.

Para saber

Huracanes. En la temporada actual, septiembre es el mes con más fenómenos tropicales: 8, entre tormentas, depresiones y 2 huracanes.

Van 15. En agosto hubo 7 fenómenos. En los últimos dos meses ocurrieron 15 de los 20 formados en el Caribe desde finales de mayo.

Honduras ha sido golpeado por huracanes destructivos en septiembre (Fifí, 1974), octubre (Mitch, 1998) y noviembre (Eta y Iota, 2020).

“Nosotros somos vulnerables y la mente de uno también está vulnerable. Hemos escuchado que han reparado los bordos, pero aun así creemos que podríamos inundarnos con tormentas fuertes como las del año pasado”, dijo Torres, quien con su familia permaneció varios días albergado en una iglesia el año pasado “esperando que el agua bajara”.

En Casanave, uno de los campos bananeros de La Lima más pujantes en las décadas de 1970 y 1980, viven aproximadamente unas 600 personas.

Según Torres, “muchas abandonaron la comunidad por las inundaciones, pero otras, que vivían en lugares de mayor riesgo, ha llegado para quedarse”.

Un recuento realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), indica que esos dos huracanes causaron daños y pérdidas superiores a los L52,000 millones. El efecto negativo se concentró en el valle de Sula, valle de Leán y valle del Aguán.

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