Vida de enfermera hondureña con dos tumores cerebrales depende de costosa radiocirugía

Wendy Castellano, enfermera que ha atendido a un sinnúmero de pacientes covid-19, necesita un oftalmólogo y someterse a una radiocirugía en El Salvador, cuyo valor supera los 150,000 lempiras.

Wendy Castellano ha ido perdiendo la visión a raíz de los dos tumores alojados en su cerebro.
Wendy Castellano ha ido perdiendo la visión a raíz de los dos tumores alojados en su cerebro.

San Pedro Sula, Honduras.

Recibir sin anestesia el diagnóstico de que nuestro cuerpo tiene algun tipo de tumor no es una noticia fácil de asimilar, convirtiendo el estado anímico en una especie de montaña rusa emocional, que nos lleva sin previo aviso y de una sacudida a una realidad desconocida hasta el momento.

Estamos tan acostumbrados a escuchar de historias relacionadas con esta afección, pero tan poco preparados para sufrir por ella, pues llega a la vida de cualquier persona.

Para ayudas
1. Banco Atlántida, a nombre de Wendy Yadira Castellano: 017200281768
2. BAC, a nombre de Wendy Yadira Castellano: 729277551
3. Celular de Wendy Castellano: 3158-3502
4. Celular del esposo de Wendy Castellano: 8886-8733
5. Correo del periodista: jerson.trigueros@laprensa.hn

Fue el 19 de junio del presente año, eran las 10:00 am, un día después de dar a luz a su bebé André Farit Valle, cuando la enfermera Wendy Yadira Castellano (32) presentó dolores de cabeza y gradualmente empezó a mirar de manera borrosa, visión doble y de un momento a otro se le formó una celulitis en una de sus piernas. Dichas incidencias en su cuerpo alertaron a Wendy, por lo que optó por una revisión médica en el Instituto Hondureño de Seguridad Social (Ihss), donde inicialmente se manejó el caso como una posible preeclancia posparto; sin embargo, después de una tomografía cerebral y una resonancia magnética se reveló que tenía dos lesiones tumorales, uno localizado en la parte izquierda y arriba del ojo, mientras que el otro está ubicado en la parte central del cerebro.

$6,500
(más de 150,000 lempiras)
es el costo de la radiocirugía en El Salvador y que Wendy necesita con urgencia

"Cuando supe del resultado quedé impactada, se me vinieron a la mente los casos de pacientes con diferentes tumores que he cuidado durante mi vida profesional, los he mirado postrados y cómo terminan dañados, por eso siempre tuve miedo de este tipo de diagnósticos y cada vez que los observaba pedía a Dios nunca sufriera de algo así", recordó Wendy mientras conversaba con LA PRENSA.

"Saber del diagnóstico fue difícil, como enfermera sé los riesgos que se tienen y de lo que me hablan los médicos. Los cambios en mi cuerpo fueron abruptos de un día para otro, pues pasé todo el embarazo tranquilamente y no tuve síntomas que alertaran sobre un problema cerebral", añadió.

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Wendy, quien radica en la colonia Aurora de San Pedro Sula, muestra los exámenes médicos que arrojaron la presencia de meningiomas (tumores).

Hasta ahora se maneja que ambos tumores son benignos porque no ha presentado fiebres ni colvulsiones (signos habituales en resultados de malignidad), sin embargo, no se puede confirmar con inmediatez porque una de las formas de saberlo es a través de una biopsia en el cerebro, la cual es imposible de practicar debido al riesgo de muerte, la otra vía es con estudios continuos y marcadores cerebrales, lo que lleva su tiempo.

Lo primero que se sugiere en estas situaciones es una cirugía a cerebro abierto para retirar por completo los tumores, pero en el caso de Wendy es imposible porque uno de ellos, el que está cerca de su ojo izquierdo, se sitúa en una zona donde predominan estructuras vitales y comprometidas, entre ellas el sistema cardiovascular, arterias vinculadas con la visión y audición, además de la posibilidad de un sangrado masivo y que pueda morir en pleno quirófano.

Tratamiento en El Salvador

Uno de los neurocirujanos que ha dado seguimiento al caso afirmó que el tratamiento que requiere Wendy no está dentro de la línea de quimioterapias o radioterapias que se aplican en Honduras, pero sí una radiocirugía, la cual posee una alta gama de tecnología y sólo puede llevarse a cabo en El Salvador, Estados Unidos, Puerto Rico y en otras naciones fuera del continente americano.

La radiocirugía recomendada para Wendy, considerando que uno de los tumores registró un significativo crecimiento, es de siete sesiones, una por día y con una duración máxima de tres horas cada una. La radiocirugía tiene rayos láser más potentes que la quimioterapia o radioterapia, los cuales van directo a las células de tumor.

Una vez que Wendy pueda recolectar el dinero que se requiere para el tratamiento, deberá viajar a El Salvador con dos días de anticipación para someterse a un análisis clínico y otros estudios, iniciando el tratamiento al tercer día.

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Wendy se enteró del terrible diagnóstico un día después de dar a luz a su bebé.

Wendy informó que necesitará estar al menos 10 días en El Salvador, donde deberá alojarse acompañada de su esposo. De igual manera deben contar con dinero suficiente para la alimentación, traslados, consultas con especialistas y medicamentos.

Una vez culminada la radiocirugía, Wendy deberá volver a Honduras para continuar con su proceso de recuperación y seguimiento en el Seguro Social, de igual manera con revisiones oftalmológicas, ya que según los médicos, aunque los tumores llegasen a ser benignos y se aplicara la radiocirugía, Wendy no volvería a mirar de forma completa porque existe un daño ocular, pero sí recuperar la visión en un alto porcentaje con ayuda de un especialista en la materia.

Los tumores la sacaron de las salas covid-19

Wendy Castellano es licenciada en Enfermería y formó parte del personal sanitario que atendió a la paciente 0 de covid-19 que llegó al país a mediados de marzo de al año 2020. Desde ese entonces dedicó su tiempo a atender personas contagiadas por el virus en el Seguro Social y en el hospital Leonardo Martínez de San Pedro Sula.

La joven se retiró de labores en noviembre de 2020 debido a su embarazo y ahora lucha contra dos tumores cerebrales, siendo uno de ellos de elevado crecimiento por diferentes factores: su embarazo, porque se contagió de covid-19 o debido a cambios hormonales.

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Wendy desea con ansias volver a las salas covid-19 para servir a los pacientes afectados. Fotografía de archivo

Entre más tiempo pase y Wendy no actúe, hay riesgo de que los tumores sigan creciendo, puedan ocasionarle una ceguera completa o en un caso extremo la muerte. "Después del diagnóstico mis noches se convirtieron en constantes insomnios, casi no duermo debido a la preocupación que me invade por la posibilidad de que no vuelva a mirar, de que aún no pueda viajar y que los tumores sigan creciendo", expresó.

A pesar del gran reto que representa la enfermedad, Wendy no pierde la fe y continúa trabajando con las escasas opciones que tiene para enfrentar los tumores y vencerlos.

Fe y esperanza

La moraleja en todo esto es que la enfermedad no puede sentir débil al paciente y los tumores no entienden de pausas, es la lección que comprende claramente Wendy, quien después de un mes de recibir el resultado médico mira las adversidades a la cara, una a una, sin ningún atisbo de debilidad y haciéndoles ver (a los tumores) que se equivocaron de cuerpo.

Es evidente que físicamente las personas con algún tipo de tumor quedan dañadas, pero al no dejarse caer, el mensaje que le están enviando es "¡no me vas a postrar y voy a seguir con mi vida!".

Cuando Jesús se enteró de la muerte de Lázaro informó a sus fieles discípulos: "Nuestro amigo duerme, voy a despertarlo", una vez llegó al sepulcro de su amigo, a los cuatro días de su fallecimiento lo resucitó.

A más de dos mil años después del episodio bíblico, el milagro no ha vuelto a repetirse, nadie ha regresado todavía de la muerte, pero sí ha habido quienes se han escapado de ella de manera prodigiosa, se hacen llamar los pacientes Lázaro, en recuerdo al personaje del evangelio y son aquellos que sufren de este tipo de enfermedades o peor aún contra el cáncer.

Estadísticamente, las personas con un tumor cerebral tienen una esperanza de vida corta, pero aquí radica lo extraordinario del hecho, varios de los enfermos parece que "resucitan" cuando reciben el tratamiento, que provoca un efecto con el que el tumor deja de crecer o incluso desaparece.

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Resultados médicos extendidos por el Seguro Social, desde donde fue remitida para practicarse la radiocirugía en El Salvador.

"Si las personas tienen voluntad y pueden colaborar, les agradecería mucho, me encuentro en una situación que nunca esperé y lastimosamente el tratamiento que necesito no está en Honduras. Mi deseo es que me ayuden económicamente para regresar sana con mi familia y a mis labores profesionales, no tanto por el dinero, sino porque siempre he sido enfermera con vocación de apoyar a los demás, sobre todo en tiempos de pandemia", puntualizó la joven enfermera.

Cada persona es un mundo a la hora de la enfermedad y sus consecuencias, no todos los cuerpos responden de la misma forma, pero sí mentalmente podemos responder con la misma fuerza. Tenemos que luchar hasta el último aliento porque se puede salir, aunque todo se vea oscuro, se puede.

La Prensa