Guantes y mascarillas amenazan a los arrecifes de Honduras

Ambientalistas instan a los municipios a vigilar el destino de estos artículos.de protección.

Muchas personas lanzan los guantes a las calles después de visitar clínicas, hospitales y supermercados.
Muchas personas lanzan los guantes a las calles después de visitar clínicas, hospitales y supermercados. /

San Pedro Sula, Honduras.

Hasta ahora no han encontrado peces muriendo atragantados con guantes de látex o mascarillas en el mar; sin embargo, biólogos y ambientalistas exhortan a las municipalidades a vigilar el destino de los objetos usados por los hondureños para evitar el contagio de covid-19.

Los artículos de protección personal (EPP), que a inicios de año no eran parte de la cotidianidad, son ahora productos imprescindibles; pero también por ser obligatoriamente descartables proliferan en las calles de las grandes ciudades, como Tegucigalpa y San Pedro Sula.

En más de 100 días de pandemia, periodistas de Diario LA PRENSA han observado mascarillas y guantes en los alrededores de supermercados, mercados, ferreterías, hospitales y centros de triaje que más tarde han sido arrastrados por las lluvias.

El oceanógrafo Juan Carlos Carrasco es del criterio que las autoridades municipales de San Pedro Sula deben “vigilar el destino” porque “estas ciudad es el foco de contaminación más grande que tiene el mar en Honduras”.

“Los ríos Chamelecón y el Ulúa son los mayores contaminantes del Sistema Arrecifal Mesoamericano. Estamos hablando de más de 100 millones de toneladas de sedimento, 17 millones de toneladas de nitrógeno que caen anualmente en el mar. De las más de 400 cuencas que llegan al sistema de arrecifes (entre Belice y Honduras), estos dos son los que más contaminan, mucho más que el Motagua”, dijo Carrasco, doctor en Ciencias y Tecnologías del Mar.

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Hasta ahora, esos desechos no han llegado hasta los arrecifes, según ambientalistas que en los últimos días han realizado inmersiones en el mar.

En inmersiones realizadas en las últimas semanas en el mar Caribe, Carrasco no ha encontrado en el fondo del océano guantes o mascarillas, pero sí ha tropezado con ellas en las playas de Tela, adonde muchas personas las dejan abandonadas.

Honduras, como todos los países del mundo, incrementaron las importaciones de guantes, mascarillas, redecillas desechables para el cabello, gafas de protección, anteojos de uso médico, batas médicas de manga larga y otros artículos de protección personal, antes utilizados solo por el personal de hospitales, clínicas, y hoy usados por una gran parte de la población.

Mientras la demanda aumenta, los países productores, como Malasia, Indonesia, Tailandia, Costa de Marfil, China y Estados Unidos siguen aumentando la producción. Una parte ya está llegando a los mares de otros continentes.

Según la Asociación de Fabricantes de Guantes de Goma de Malasia (Margma), en el primer trimestre de 2020, la producción mundial de guantes ascendió a 53,000 millones de piezas. A final de año, llegará a 330,000 millones de unidades. De esa suma, ese país asiático proporcionará unos 220,000 millones.

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Frente a una demanda mundial exhorbitante, impulsada por una necesidad vital, Julio San Martín, ambientalista de Coral Reef Aliance, estima que todos los países deben tomar medidas y aprobar leyes para proteger la vida marina.

“Realmente el incremento de la producción y uso de guantes y mascarillas se ve muy elevado y vemos que mucha gente está tirando esto a las calles, ríos, quebradas y todo va a llegar al mar. Nos falta un poco de conciencia. Quienes trabajamos en los arrecifes vamos a ver el impacto, las especies marinas se verán afectadas”, advierte.

San Martín plantea que las autoridades de San Pedro Sula “deben comenzar una campaña para hacer conciencia sobre el uso de estos materiales (lo pueden hacer por redes sociales) porque después de varios meses la ciudad ha producido una gran cantidad de este tipo de desechos”.

Los guantes médicos o quirúrgicos de látex, fabricados de caucho natural, o mascarillas reutilizables con respirador o capas de polietileno, también caretas o pantallas médicas representan una amenaza para la vida de miles de especies marinas del mar Caribe que en los últimos años han sido afectadas por botes y bolsas de plástico.

Claves de los desechos
1. Focos de contaminación
Una vez descartados, estos desechos deben ser depositados en bolsas y colocados en basureros para evitar que otras personas entren en contacto con ellos y se contagien de covid-19. Estos posteriormente deben ser incinerados.
2. Contra la marina
Por no ser biodegradables, al igual que las bolsas y los recipientes de plástico, los guantes y mascarillas al llegar al mar acaban con la vida de aveces que cruzan los mares y peces que son consumidos por los habitantes de la franja costera.
3. El viaje de los guantes
Los guantes y mascarillas que una persona lance en una calle del centro de San Pedro Sula son arrastrados por las corrientes de agua que caen en desagües. Finalmente llegan a los canales de aguas negras y a los ríos. Los ríos trasladan los desechos hasta el mar Caribe.

Para Nelbin Bustamante, ambientalista de la Fundación para la Protección de Lancetilla, Punta Sal y Texiguat (Prolansate), “estos materiales tardan muchos años en degradarse y afectan a los peces y ponen en riesgo la seguridad alimentaria de miles de personas que viven en la costa del país”.

“He visto mascarillas y guantes en las calles, por ejemplo, en Tela. Las he visto en las cunetas y estas llegan al mar. Pero en Tela el problema no es grave, en San Pedro Sula, adonde hay más habitantes y usan más guantes, deben tener mucha más vigilancia”, señala Bustamante.

Hasta ahora, la Municipalidad de Puerto Cortés es la única que ha instaurando un sistema de recolección y tratamiento de los desechos generados por hospitales, clínicas públicas y hogares con pacientes de covid-19 con el objeto de reducir la transmisión del virus y la contaminación de su mar.

Antal Börcsök, director del Centro de Investigación Marina de Tela, espera que “este problema sea de corto plazo”, mientras dure la pandemia; no obstante, advierte que el uso del plástico, el enemigo de los océanos, se ha fortalecido en todo el mundo.

“El verdadero problema no es la basura de ahorita, es la legislación que ha retrocedido: lugares como Roatán, Tela, hasta en Estados Unidos, que tenían leyes para prohibir el plástico y artículos desechables de un solo uso han retrocedido. En el mundo, todas las franquicias grandes ya están usando otra vez los artículos desechables por miedo a la pandemia y porque supuestamente es más higiénico. Van a retroceder políticas contra el plástico: el uso del plástico durante la pandemia se supone que es temporal, pero lo pueden dejar permanente”, dijo.

La Prensa