Marlon Tábora:“Sería un gravísimo error abandonar la reforma eléctrica”

El coordinador de la reforma energética habló ampliamente con LA PRENSA sobre el cumplimiento del acuerdo Stand By, la Enee y otros temas económicos.

Tábora es representante de Honduras en el Fondo Monetario Internacional.Foto: Andro rodríguez, La Prensa.
Tábora es representante de Honduras en el Fondo Monetario Internacional.Foto: Andro rodríguez, La Prensa.

Tegucigalpa.

El representante de Honduras y Centroamérica ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) y actual coordinador de la reforma energética del país, Marlon Tábora, advirtió que Honduras “pagará un costo muy alto” si decide abandonar su agenda de reformas planteadas en el acuerdo Stand By con este organismo crediticio internacional.

En ese contexto, afirmó que las autoridades deberán apurar en el corto plazo la escisión de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (Enee) en tres unidades de negocios (generación, transmisión y distribución). En una amplia entrevista con LA PRENSA, Tábora, además, manifestó que se continuará con el fortalecimiento institucional del sector eléctrico y también advirtió que sería “un gravísimo error abandonar la reforma energética”.

Por otro lado, atisbó una recuperación de la economía hondureña en 2020 y descartó una recesión económica, como han vaticinado algunos sectores del país .

¿Cuáles son las perspectivas de la economía mundial en 2020?

Antes de hablar de 2020 es importante recordar que el crecimiento mundial para 2019 se pronosticó en 3.0%, su nivel más bajo desde 2008-09 y una rebaja de 0.3 puntos porcentuales desde el Panorama Económico Mundial de abril de 2019. En ese contexto y basados en los datos a octubre de 2019, la perspectiva para 2020 es que el crecimiento económico mundial aumente hasta un 3.4 % (0.2 puntos porcentuales menos de lo previsto a inicio de 2019), liderado principalmente por una mejora en el desempeño económico en varios mercados emergentes de América Latina, Oriente Medio y Europa. Sin embargo, se mantiene la incertidumbre sobre las perspectivas asociadas con una desaceleración proyectada en China y Estados Unidos.

¿En ese contexto cuál será el comportamiento de la economía hondureña?

Como han anunciado las autoridades y ha proyectado el FMI, el crecimiento económico de Honduras se recuperará en 2020, pasando del pronóstico de 2.8% en 2019 a 3.2%-3.3% en 2020 (medio punto más), muy en línea con la perspectiva de recuperación mundial. Sin embargo, habrá que esperar el cierre de 2019, y que el BCH presente su programa monetario para 2020, porque al final esas serán las cifras oficiales. Lo que sí vale la pena destacar es que los resultados al tercer trimestre de 2019 demuestran claramente que no ha existido riesgo de tener una recesión económica como irresponsablemente se argumentó hace unos meses, sin desconocer que existe desaceleración en comparación con los años anteriores, en mi opinión, asociados más a la incertidumbre política y la falta de confianza que se generó y se mantiene desde el segundo trimestre de 2019. Sin embargo, el reto más importante, más que el nivel de crecimiento, es que el mismo sea más inclusivo, y se aborden las raíces de la desigualdad, si no, vea lo que está pasando en otros países latinoamericanos.

¿Se mantiene la meta de crecimiento del PIB o habrá que ajustar las cifras en el año?

Como dije antes, habrá que esperar las proyecciones oficiales, sin embargo, y como he mencionado muchas veces, Honduras en los últimos 40 años ha crecido en términos reales en promedio alrededor de su potencial (3.5%). Mientras no se aborden los puntos estructurales que afectan el crecimiento, y de manera particular la productividad total de los factores, el crecimiento estará limitado a esos niveles, sobre todo por la restringida capacidad de inversión pública, la falta de confianza del sector privado, y por factores externos asociados con los precios de los principales productos de exportación (como se ha visto con el café en los últimos tres años), o a los precios de los combustibles en el caso de los productos importados.

¿Cuáles son los sectores que más crecerán en 2020?

Siempre menciono que esto no se trata de tener la bolita de cristal para adivinar, sino de implementar políticas públicas orientadas a impulsar los sectores que tienen mayor potencial de crecimiento. En ese sentido, siempre voy a promover sectores como el agrícola y construcción que tienen un multiplicador mayor que 1, y que además de aportar valor agregado también generan empleo, en especial en un contexto donde el precio del café ha subido 30% de octubre a la fecha. La maquila está creciendo a tasas más altas y eso es bueno para la generación de empleo, y debemos seguir impulsando el turismo porque es un sector que rápidamente puede impulsar el crecimiento de corto plazo.

Usted habló de desigualdad como el principal reto.¿Qué debe hacerse para abordar de manera integral este tema tan relevante?

Soy de la firme opinión que el reto más importante de la política económica es coadyuvar a fortalecer la democracia y la gobernabilidad del país mediante la construcción de un estándar de justicia económica que sea aceptado por la mayoría. La desigualdad no puede simplemente verse solo como un tema económico o tecnológico, porque es un asunto político e ideológico.

Los programas sociales son un instrumento importante para abordar la problemática de subsistencia en el corto plazo, pero si realmente queremos atacar la desigualdad debemos evaluar de manera integral, pero responsable, los regímenes de propiedad, fiscal y sobre todo el régimen educativo.

LC reforma 080120(1024x768)

La economía está en el núcleo de la política, por lo tanto, no puede delegarse y nos obliga a democratizar no solo la participación política, sino el conocimiento económico. Por lo tanto, mientras no tengamos un sistema educativo de calidad y accesible para todos, la desigualdad no se resolverá, porque la evidencia claramente demuestra que entre más se pronuncien las diferencias en los retornos del capital humano, más difícil será promover una sociedad más equitativa.

En el corto plazo seguramente ayudará tener un sistema tributario más progresivo y mayores transferencias a los más vulnerable; pero la prioridad debe ser democratizar la educación de calidad. Ya no es suficiente tener años de escolaridad, si no son buenos. No es lo mismo 12 años en una escuela pública rural que en una bilingüe.

¿Qué debemos hacer para mantener a raya el déficit fiscal y el gasto público?

A mí no me gusta la expresión de mantener a raya el déficit fiscal porque ese ya no es un tema para discutir, porque para eso aprobamos como parte del programa anterior la Ley de Responsabilidad Fiscal (LRF).

Es más, debemos procurar proteger la LRF como parte de nuestro patrimonio ciudadano, precisamente para no caer en los errores del pasado. En materia fiscal, el reto más relevante desde el punto de vista estructural es mantener la movilización de recursos en un contexto donde se ha perdido la confianza en la política fiscal para hacer frente a las principales necesidades de los ciudadanos. Es ahí donde avanzar en los campos de gobernanza, especialmente los asociados con la transparencia fiscal y el fortalecimiento del marco institucional para prevenir la corrupción, resulta prioritario.

Un país con el nivel de desigualdad y pobreza como Honduras requiere contar con suficientes recursos para reducir esas brechas; pero eso también nos obliga como país a implementar políticas públicas que muestren claramente los impactos que se desean lograr, y los mecanismos para verificar el cumplimiento de estos, así como la rendición de cuentas.
Por lo tanto, el reto es sin ninguna duda mejorar la racionalidad y la calidad del gasto público; pero a su vez tener una discusión responsable de la contribución que como sociedad debemos hacer para lograr los objetivos propuestos.

¿Se cumplirá con el acuerdo Stand By este año?

Cuando el equipo económico inició este proceso y solicitamos la aprobación del presidente Hernández fue con una única idea: completar el acuerdo de dos años. Para eso se estructuró de la forma como está planteado. No creo que alguno esté pensando irresponsablemente en no hacerlo. Sabemos que el contexto es complicado, pero el avanzar con las reformas institucionales es fundamental, y como decimos lo hacemos porque es bueno para Honduras.
El costo para el país de abandonar su agenda de reformas será más grande que muchos ni siquiera imaginan. A muchos se les olvida que hace seis años el déficit fiscal era 8%, la inflación arriba de 7%, el déficit en cuenta corriente cercano a 10% del PIB, no había LRF y más grave aún la credibilidad era inexistente. Hoy todos esos retos no existen, y si bien hay otros, nadie que sea responsable puede argumentar que ahora es más difícil que hace seis años. Retos hay y seguirán existiendo, por lo que lo importante es mantener el compromiso firme con la estabilidad macroeconómica, con la agenda de reformas, y sobre todo evitar el contagio político de la política económica.

¿Cuáles serán las prioridades en 2020 para avanzar en la reforma del sector eléctrico?

La hoja de ruta está marcada: la visión está en la Ley General de la Industria Eléctrica (LGIE), y los asuntos a desarrollar están claramente especificados en el Plan de Restitución del Sector Eléctrico. Como lo he dicho siempre, lo importante para salir adelante es la voluntad de las autoridades para implementar lo que ya todos sabemos debemos hacer. Existe un consenso importante entre la gran mayoría de los principales actores del sector que, si están comprometidos con resolver la problemática del sector, por lo que sería un gravísimo error abandonarlo. Más pareciera un problema de egos e intereses en relación con la autoría del plan, pero al final el plan es del país. Guste o no se terminará haciendo lo que ya está en el plan y que por mucho tiempo ya se sabe debemos hacer como país.

Como se haga, dependerá de los matices de los responsables de implementarlo.
En ese sentido, el fortalecimiento institucional debe continuar tal y como manda la LGIE, porque será de la única forma que se generará confianza y credibilidad para proceder con la negociación estratégica de las obligaciones contractuales y financieras que tiene sobre todo la Enee.

¿La escisión de la Enee se materializará este nuevo año y cuándo?

La escisión de la Enee es un mandato claro establecido en la Ley General de la Industria Eléctrica (LGIE), aunque a muchos no les guste. Por lo tanto, debe ser implementado por las autoridades en el corto plazo, sin olvidar que para poder avanzar con el proceso se requiere completar la auditoría integral de la Enee a la que muchos se han opuesto. No olvidemos que el propósito fundamental de la LGIE es crear un mercado eléctrico, abierto, competitivo, transparente y eficiente. En ese contexto, creo que resulta fundamental aclarar que no es lo mismo privatizar el Estado que privatizar la economía. Algunos quieren o han estado acostumbrados a lo primero, a la captura institucional del Estado para extraer rentas sin necesidad de privatizar las instituciones. En cambio, bajo el segundo esquema, lo que promueve la LGIE es la participación activa del sector privado en el desarrollo del sector eléctrico, bajo condiciones de competencia y libre acceso, guiado por reglas claras y procesos transparentes, que permitan atraer inversión privada en actividades que el Estado no puede llevar a cabo por diversas razones, pero que le permite mantener su participación estratégica en el negocio, sin olvidar su rol de garante del buen funcionamiento del mercado y de protección de los consumidores, bajo la máxima: “Tanto mercado como sea posible, tanto Estado como sea necesario”. Es por ello que el fortalecimiento institucional es el pilar sobre el que se debe trabajar en los próximos meses.

¿Se logrará, finalmente, colocar los $700 millones aprobados por el Congreso para la Enee ?

Entiendo que las autoridades están trabajando en eso como lo anunció la Secretaría de Finanzas la semana recién pasada, por lo que preferiría que fuera ella como líder del proceso quien pudiera opinar al respecto.