Recientemente nos referíamos en esta columna editorial a la situación en Oriente Medio tras el ataque a dos refinerías de Arabia Saudita y sus consecuencias inmediatas en el mercado petrolero que, en un primer momento, empujó al alza, pero la pronta reparación de los daños así como el aumento de las exportaciones de otros productores hicieron que casi todo transcurriera sin que pasara nada. En nuestro país prendió casi instantáneamente la especulación y la mirada se extendió desde las gasolineras a la factura mensual de energía eléctrica. La sorpresa llegó y la Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (Cree) sobre la que han recaído numerosas críticas, anunció una rebaja en la tarifa del 2.6% durante el último trimestre del año. Bienvenida la decisión que ojalá efectivamente se refleje en el pago mensual, pues pudiera ser que la baja en la tarifa sea compensada en los indeseables promedios o en la lectura de contador con “piquete” que compense ese 2.6%. Habrá que esperar el recibo de octubre en el que también se pudiese reflejar un menor consumo de energía al llegar las lluvias y bajar la temperatura. Favorable además el aumento en los embalses, cuyas reservas de agua deben administrarse con racionalidad, pues dice la sabiduría popular, “el que guarda tiene”, no sea que olvidemos el verano pasado y tratemos de ignorar el que viene.
El confite del 2.6% más el 1.5 de julio se encuentran lejos del 10% aplicado este mismo año, pero menos da una piedra. Los importante y beneficioso es que la reducción de pérdidas y el desarrollo del plan para rescatar la Enee se traduzcan en beneficio efectivo y directo de los abonados, particularmente del sector productivo para que aumente la inversión y sean reales, no solo proyectados, las oportunidades de empleo para quienes se abren camino en el mundo laboral.
La fórmula está clara, su aplicación es la interrogante, pues el juego de las reservas de agua, el precio del búnker y las depreciación de nuestra moneda son términos de una ecuación en la que la X queda a merced de las pérdidas y exigencias de la empresa y no de los tres factores señalados. En la medida en que haya un rescate real de la Enee, no solamente más endeudamiento para pagar deudas, las economías, tanto familiar como nacional, darán respiro de alivio al disminuir la pesada carga de la factura mensual de energía.
Aunque la generación hidroeléctrica disminuyó, la especulación no prosperó, y el menor precio del búnker hizo posible la buena noticia que necesita ser completada hasta alcanzar, por lo menos, el 10% aplicado en el segundo trimestre del año.