Editorial
Se definen como bancos de materia formados en el fondo marino, compuestos por corales y roca, en donde pueden vivir y crecer múltiples especias de flora y fauna.
Nuestro país posee el segundo sistema de arrecifes más grande a escala mundial: el Sistema Arrecifal Mesoamericano, que se extiende por las aguas territoriales de México, Belice, Guatemala y Honduras, con más de sesenta tipos de corales, tortugas, más de quinientas especies de peces en peligro de extinción, tiburones ballenas, manglares, lagunas costeras, pastos marinos.
Este don de la madre naturaleza, atracción turística de primer orden, se encuentra seriamente amenazado por la acción humana, que lanza desechos sólidos en el mar, además de aguas residuales, el incremento en la temperatura, la erosión de las playas, la construcción de viviendas a orillas del Caribe y la pesca excesiva.
Belice ha tomado la iniciativa para proteger sus principales fuentes de ingresos: pesca y turismo. La iniciativa de una bióloga local, afiliada al Nature Conservancy, organización privada sin fines de lucro, propuso al Gobierno un préstamo para honrar deudas contraídas, si se comprometía a invertir fondos públicos en la conservación de sus arrecifes coralinos y manglares.
Tal propuesta fue aceptada, con lo que el país centroamericano ha recibido más de 350 millones de dólares con los que debe readquirir bonos internacionales por un valor superior a 500 millones de dólares.Tal acuerdo ha permitido liberar mas de 200 millones de dólares que le permiten a Belice designar 30% de sus aguas como protegidas e invertir 4.2 millones de dólares anuales en preservar su biodiversidad, decretando 2,000 kilómetros cuadrados de áreas marinas protegidas.
Honduras debe estudiar la experiencia beliceña para implementarla en nuestro mar territorial si desea preservar el frágil equilibro ecológico en las aguas marinas de las Islas de la Bahía y La Mosquitia.
Adicionalmente, debe ratificar el Acuerdo de Escazu, firmado en Costa Rica en 2018, contentivo de disposiciones específicas respecto a los defensores de derechos humanos en temas ambientales, lo que garantiza una adecuada gobernanza ambiental, actuando como catalizador para la protección ambiental y desarrollo sustentable, con el objetivo de proteger el derecho a vivir en un entorno saludable.
La protección de los arrecifes coralinos debe involucrar tanto a las fuerzas vivas del departamento insular como a las cámaras de turismo y el Gobierno central. Protegiéndolos se evitará un mayor deterioro y se protegerán y ampliarán a los compatriotas dedicados a la pesca, además de fortalecer la captación de divisas y contribuir a la conservación de esta maravilla natural que muchas naciones desearían poseer.