Aquí está tu texto separado en párrafos, sin cambiar absolutamente nada del contenido:
Un sentimiento complejo que combina simultáneamente reacciones químicas con el corazón para despertar atracción hacia otra persona, misma que puede profundizarse o ser meramente pasajera, fugaz, transitoria. Para que esa primera reacción evolucione y profundice se requiere, para que perdure, el ser correspondido.
Aún más: el cultivarlo diariamente, para fortalecer tal vínculo sentimental, es indispensable; caso contrario, languidece hasta diluirse. El amor auténtico no idealiza a la otra persona objeto de nuestro afecto: la entiende y valora integralmente, con sus virtudes y defectos, sus cualidades y limitaciones.
Ello permite evitar la contraproducente idealización, partiendo del hecho que la condición humana es compleja y diversa, a veces impredecible.
Desde la remota antigüedad, el amor y la amistad han sido objeto de inspiración, exaltados y celebrados por bardos, trovadores, novelistas, narradores, ensayistas, músicos, para celebrar dichos sentimientos emanados del alma y el corazón.
También los y las nuestras se han sumado a tal exaltación, tanto de amores realizados como de amores imposibles: recordemos a Manuel Molina Vijil, Juan Ramón Molina, Medardo Mejía, Jaime Fontana, Óscar Acosta, Tulio Galeas, Livio Ramírez, Clementina Suárez, Blanca Guifarro, entre otros , se han inspirado dejando constancia escrita de sus estados anímicos, oscilantes entre el júbilo y el dolor, la emoción y la pasión, la dicha y el sufrimiento, el amor divino y el humano, espiritual y carnal, dedicados a la amada, padres, compañeras, en una gama emocional que recorre la diversidad de sentimientos y pensamientos afectivos.
La relación de pareja debe estar regida por el recíproco respeto, comprensión y tolerancia, sin que ninguno trate de imponerse y pretender ejercer su propia y exclusiva voluntad.
Eso equivale a manipulación de sentimientos, algo inaceptable y repudiado, propia de personas de carácter autoritario, proclives a la violencia emocional y física.
Llamarse a silencio ante ofensas y humillaciones resulta contraproducente para una relación afectiva balanceada, serena, pacífica, en que prevalezca la armonía y comprensión mutuas, no la imposición y arbitrariedad, si se aspira que sea duradera, no fugaz.
Tanto el amor como la amistad requieren -para crecer y consolidarse- ser fortalecidos diariamente con afecto y ternura recíprocas. Nuestra personalidad en ocasiones es voluble en cuanto a estados de ánimo, lo que debe ser tomado en cuenta por parte de ambos: ella y él.