Semana clave

La ausencia de valoraciones éticas, que van más allá del cumplimiento legal, no solo sorprende, también asusta.

  • Actualizado: 26 de enero de 2026 a las 00:00 -

Esta es una semana clave para Honduras, por la toma de posesión de un nuevo gobierno, un momento que marcaría al menos una pausa en la controversia sobre el proceso electoral, dando paso a un poco de estabilidad.La palabra “poco” no es casual, especialmente en un mundo de incertidumbre permanente, por los cambios no solo locales, sino especialmente internacionales, que tienen un fuerte impacto en lo que sucede en cada país.

Hay que tener claridad de que se trata de un período de pausa, mientras se reacomodan fuerzas políticas y las diferencias se convierten en obstáculos.Aun con toda la controversia generada por la opacidad del escrutinio electoral, hay que reconocer que un cambio de gobierno, siempre que se realice en paz, significa un logro en nuestra incipiente e imperfecta democracia.

Más allá de los ánimos exaltados por el poder en sí mismo, es conveniente hacer un esbozo del país que queda y del que retoma la nueva administración. Veamos.

Queda un país con una economía que crece entre 3.5 % y 3.8 %, impulsada especialmente por las exportaciones de café y por el incremento de las remesas, ambos factores influenciados por el contexto internacional y no necesariamente por una estrategia de país.

Por otra parte, de acuerdo con datos oficiales muy cuestionados, la pobreza general se redujo del 73.6 % en 2021 al 60.1 % en 2025; es decir, 13.5 puntos porcentuales menos. Además, la tasa de desempleo abierto bajó; sin embargo, el subempleo y la informalidad siguen siendo verdaderos desafíos.

En lo social, el país se encuentra polarizado. Es difícil que la descripción sea otra cuando las desigualdades son profundas.

Honduras sigue siendo un país inseguro para las mujeres; basta con conocer que en 2025 se reportaron 270 muertes violentas de mujeres (Observatorio de la Violencia, UNAH), 30 casos más que en 2024.

Por otra parte, mientras hay avances en indicadores de pobreza y alfabetismo, la niñez también enfrenta altos niveles de violencia —maltrato infantil y muerte—, así como exclusión educativa, pues se estima que un millón de niños se encuentra fuera del sistema educativo.

Además de todo lo mencionado, que puede parecer poco en materia económica y social, en el plano político la situación no es sencilla.Es clara la necesidad de una revisión de nuestro sistema electoral, de la misma forma en que es urgente impulsar la renovación de los partidos políticos.

La ausencia de valoraciones éticas, que van más allá del cumplimiento legal, no solo sorprende, también asusta.

Entramos a una nueva etapa de nuestra historia compartida, con pocas certezas, pero con esperanza de mejorar, más allá de identificaciones partidarias. Anhelamos contar con una administración que tenga como propósito el bien común, no el particular; que actúe por el país, no solo por sus aliados. Vamos hacia el futuro con optimismo, sin dejar de ser realistas. Las respuestas están por verse.

Te gustó este artículo, compártelo
Últimas Noticias