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La vida vence en Chile

  • Actualizado: 06 agosto 2017 /

El método con el que se quiere introducir el aborto en Chile no presenta ninguna novedad. Primero se hace una gran campaña a favor en los medios de comunicación, partiendo de uno o varios hechos lacrimógenos, generalmente ligado a violaciones de menores de edad por sus familiares y, si fuera posible, por algún miembro de la Iglesia.

Trabajado ya suficientemente el hígado del personal, se pasa a difundir el aborto como un cúmulo de ventajas sin ningún inconveniente, afirmando no solo el supuesto derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo -como si el bebé que lleva en ella fuera solo un tumor o una excrecencia de su organismo y no alguien con vida propia-, sino también diciendo que lo que se va a aprobar es solo una ley de mínimos.

Así, aceptando los tres famosos supuestos -peligro para la vida de la madre, malformación del feto y embarazo como consecuencia de violación-, se consigue abrir la puerta. Luego, no mucho después, se amplía el supuesto que afecta a la salud de la madre introduciendo el concepto de “salud psíquica” y no solo física; de este modo se abre la puerta al aborto libre y sin trabas. Por último, se abandona el concepto de “despenalización” -es decir, el aborto es un mal pero que no está penalizado por la ley en esos supuestos- para considerar el aborto como un derecho humano, contra el cual no cabe además ningún tipo de objeción de conciencia, al menos por parte de las instituciones. En muy poco tiempo se pasa, por lo tanto, de estar prohibido a ser visto como un derecho, con todas las consecuencias que eso implica. Es un proceso de libro, que una y otra vez se ha aplicado con éxito en cada vez más países. Los chilenos han visto la jugada y un puñado de valientes diputados, con el apoyo de la Iglesia, han dicho que no. Eso honra a Chile y quizá sea la decisión más importante que hayan podido tomar para la supervivencia del país tal y como hoy es. De momento, pues, ha ganado la vida, y esa es una gran noticia para Chile y para el mundo.