27/05/2024
05:40 AM

“La sociedad de la nieve”

Henry Asterio Rodríguez

El 13 de octubre de 1972, un avión Fairchild 571, perteneciente a la Fuerza Aérea Uruguaya, con 45 pasajeros a bordo se estrelló en la cordillera de los Andes, en una zona conocida como el Valle de las Lágrimas. De la catástrofe solo sobrevivirían 16 pasajeros, de los cuales actualmente 14 continúan con vida. La historia de los supervivientes de los Andes se ha convertido en un hito de heroísmo humano, y en una leyenda durante los últimos 50 años, una hazaña heroica plasmada en libros, documentales y por supuesto en el séptimo arte.

Precisamente, el pasado 4 de enero se estrenó en la plataforma de Netflix, la película “La sociedad de la nieve”, una adaptación del documental homónimo de Gonzalo Arijón, y dirigido por el español J.A. Bayona. Con un total de 55.8 millones de horas reproducidas y un total estimado de 22.9 millones de visionados.

De acuerdo al sitio web especializado “Spinof.com”, “La sociedad de la nieve” es la primera película de habla no inglesa que alcanza estos datos durante su fin de semana de estreno en 2023. El film cuenta la historia en primera persona desde los ojos y la piel de Numa Turcatti, uno de los 45 pasajeros, a través de él, Bayona ofrece un viaje emocional, crudo y desnudo, pero a la vez cálido, humano y hermoso. Desde la experiencia de sacrificio, pérdida y sufrimiento de sus protagonistas, sin caer en la grandilocuencia, logra narrar la historia de supervivencia más sorprendente del siglo XX. Dieciséis hombres, jóvenes en su mayoría, que logran superar la inclemencia de la cordillera andina, haciendo hasta lo impensable, por aferrarse a la vida, desafiando el gélido clima de las montañas, enfermedades, muertes y la crueldad del hambre. Desde la emoción, la debilidad y la humanidad de cada uno, el espectador es capaz de hacer suya esta historia de amistad, fraternidad y fe, que hizo posible que estos muchachos pudieran pasar 72 días en medio de la nada. Pero que al final les hizo encontrar el todo dentro de sí mismos, llevando su propio cuerpo y espíritu al límite y aferrándose con uñas y dientes a la esperanza de vivir.

Definitivamente, “La sociedad de la nieve” es un canto de amor a la vida y la amistad, una muestra de cómo el trabajo, el equipo, la resiliencia, el altruismo, pueden marcar la diferencia entre vivir o morir. Y como, incluso, el autosacrificio puede ofrecernos la oportunidad de trascender en los otros, más allá de la muerte misma, porque “Nadie tiene un amor mayor que este: que uno dé su vida por sus amigos”. (Jn 15,13). Definitivamente hay que verla.