Honduras necesita esa luz y esa cultura bíblica. No porque falten expresiones religiosas, sino porque muchas veces existe una distancia dolorosa entre la fe que proclamamos y la vida que construimos.
“Farmear aura” parece una moda juvenil más, pero detrás del fenómeno se esconde una pregunta incómoda: ¿cuánto de nuestra identidad depende hoy de la mirada de los demás?
En el mes de la familia, la Iglesia católica hondureña pone sobre la mesa una realidad marcada por embarazos adolescentes, violencia doméstica, pobreza y la ruptura de los hogares.