El pasado 11 de junio se celebró en Honduras el Día del Estudiante, fecha que honra el natalicio de José Trinidad Reyes Sevilla, nacido en Tegucigalpa el 11 de junio de 1797 y reconocido como fundador de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), creada en 1847.
Desde sus inicios, bajo la rectoría de José Trinidad Reyes Sevilla, la UNAH desarrolló sus actividades académicas de manera presencial. Esta modalidad se mantuvo hasta marzo de 2020, cuando la pandemia del coronavirus (covid-19) obligó a transformar la enseñanza tradicional en educación virtual.
Durante los años 2022 y 2023, la Máxima Casa de Estudios retornó gradualmente a la presencialidad. Sin embargo, uno de los aspectos más preocupantes fue la significativa disminución de la matrícula estudiantil, que descendió a aproximadamente 64,000 alumnos, cuando antes de la pandemia rondaba los 90,000.
En la actualidad, durante 2026, la matrícula alcanza los 82,000 estudiantes. La institución ofrece 107 programas académicos que incluyen carreras técnicas, licenciaturas, maestrías y doctorados. La Ciudad Universitaria continúa siendo la sede principal, concentrando alrededor del 60 % de los estudiantes. Por su parte, la UNAH Campus Cortés alberga cerca de 20,000 alumnos, mientras que el resto se distribuye entre los otros ocho centros regionales ubicados en diferentes municipios del país.
La fortaleza histórica del Alma Máter ha sido la enseñanza presencial durante más de un siglo. En este modelo, docentes y estudiantes han interactuado directamente en las aulas universitarias: los alumnos atentos a las explicaciones de sus maestros, y los profesores transmitiendo conocimientos de manera dinámica, activo, satisfecho y alegre.
Hoy, en muchos casos, el docente debe impartir sus clases frente a la pantalla de una computadora, sin saber con certeza si los estudiantes realmente escuchan, participan o incluso permanecen conectados.
Y así, de manera silenciosa y gradual, avanza la metamorfosis de la educación presencial hacia la virtualidad. Una transformación que, para muchos, aumenta la cobertura y la cantidad de estudiantes atendidos, pero que también plantea interrogantes sobre la calidad educativa en un país llamado Honduras.