La importancia de decir no hoy

Uno de los asuntos esenciales que les debemos inculcar a las nuevas generaciones, sin importar su edad, es la necesidad de decir no a aquellas cosas que pueden acarrearles graves consecuencias para su vida y para la de quienes los rodean.

  • Actualizado: 20 de febrero de 2026 a las 23:49 -

El afamado filósofo Aristóteles dijo en cierta ocasión que los hábitos estructuran nuestro carácter, y el carácter, a su vez, marca nuestro destino. ¿Por qué se observan actitudes desenfrenadas y autodestructivas en muchos adultos? Porque hubo una habituación, desde muy jóvenes, a dar rienda suelta a los deseos, sin aplicarles ningún tipo de límite.

Se cuenta que la finada exestrella de la NBA, Wilt Chamberlain, afirmó en cierta ocasión que se había acostado con aproximadamente veinte mil mujeres a lo largo de su vida. Sin embargo, también expresó que habría estado dispuesto a cambiar esas veinte mil por una sola mujer, con la que hubiera deseado compartir toda su vida. Como podemos observar, Chamberlain terminó cosechando lo que sembró en su juventud: una profunda soledad y la sensación persistente de que, pese a sus conquistas, el amor verdadero le había faltado. De ahí que no es difícil inferir que un buen mañana no se construye en algún momento en el futuro. ¡No! Éste se construye hoy, a partir de todas y cada una de las decisiones que tomamos, fundamentadas en los hábitos que hemos decidido adquirir.

Por eso, uno de los asuntos esenciales que les debemos inculcar a las nuevas generaciones, sin importar su edad, es la necesidad de decir no a aquellas cosas que pueden acarrearles graves consecuencias para su vida y para la de quienes los rodean. Los padres, por ejemplo, no debemos darles todo lo que piden a nuestros hijos. Ellos deben llegar a comprender que negarse a tiempo a situaciones incorrectas es proteger no solo su presente, sino también su futuro. Alex Chiang dice al respecto que la capacidad de decir no en la adultez, a cualquier asunto que pueda comprometer nuestra moralidad, depende en gran medida de haber aprendido a decir no cuando se era joven.

Es evidente que en esta vida existen muchas cosas buenas a las cuales debemos decir sí. Pero, como bien dijera el apóstol Pablo, aunque soy libre de decidir lo que quiera hacer, no todas las cosas convienen o son provechosas (1 Corintios 10.23).

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