Debido al gran congestionamiento de vehículos saliendo y entrando a la Basílica de Suyapa en horas tempranas, no pude asistir a la misa del Miércoles de Ceniza en ese bello templo, por lo que me vi obligado a trasladarme al Santuario San Juan Bosco con dicho propósito.
La misa aludida empezó a las 7:45 a. m. y fue presidida por el padre salvadoreño Rodolfo Guzmán (padre Fito), a quien con cariño y respeto le apodamos el “padre maestro”, porque sus homilías son muy didácticas y entretenidas.
El santuario mencionado se llenó con los numerosos estudiantes del colegio San Miguel, y este pobre septuagenario quedó rodeado por jóvenes de ambos sexos que eran vigilados muy de cerca por sus maestros, quienes se esmeraban por evitar que la energía y el entusiasmo juvenil se desbordaran e impidieran la celebración del oficio religioso.
Por tratarse de una voluminosa cantidad de jóvenes capitalinos, el padre Fito, en su homilía, tuvo el acierto de emplear muchas anécdotas del área rural, entre las cuales destacó la ocasión en que, en vez de ceniza proveniente de la quema de palmas, el sacristán de una iglesia del interior del país la sustituyó por la ceniza de hojas de chichicaste, conocido por sus pelos urticantes, que ocasionaron lesiones en la frente a los feligreses.
Sin embargo, quien oficiaba la misa supo aprovechar acertadamente la circunstancia, afirmando que los lesionados eran partícipes de las llagas de Cristo.
Los cuarenta días de la Cuaresma se iniciaron el Miércoles de Ceniza, el 18 de febrero de 2026, y terminan antes de la misa de la Cena del Señor en el Jueves Santo.
La celebración simboliza los 40 días de Jesús en el desierto, así como los 40 años que el pueblo de Israel vagó en el desierto y los 40 días y las 40 noches que duró el diluvio.
La Cuaresma es un período de conversión, reflexión, ayuno, oración y penitencia.
De acuerdo con lo anterior, en la parte final del numeral 540 del Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) se afirma: “La Iglesia se une todos los años, durante los cuarenta días de Cuaresma, al Misterio de Jesús en el desierto”.
Este mismo numeral, en su parte media, sostiene que Cristo venció al Tentador a favor nuestro: “pues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado” (Hebreos 4:15).
El numeral 1438 del CIC nos enseña: “Los tiempos y los días de penitencia a lo largo del año litúrgico (el tiempo de Cuaresma, cada viernes en memoria de la muerte del Señor) son momentos fuertes de la práctica penitencial de la Iglesia (cf. ...).
Estos tiempos son particularmente apropiados para los ejercicios espirituales, las liturgias penitenciales, las peregrinaciones como signo de penitencia, las privaciones voluntarias como el ayuno y la limosna, y la comunicación cristiana de bienes (obras caritativas y misiones)”.
Cada creyente tiene que decidir cómo vivirá la Cuaresma, ya que Moisés dijo: “Mira que te he ofrecido en este día el bien y la vida, por una parte, y, por la otra, el mal y la muerte. Lo que hoy te mando es que tú ames a Yavé, tu Dios, y sigas sus caminos” (Deuteronomio 30:15).