Es probable que haya escuchado o leído muchas veces sobre la relevancia de abordar temas de igualdad de género desde la perspectiva de los derechos humanos; sin embargo, hay otras perspectivas que también es importante conocer y abordar.
Una de ellas es la del crecimiento económico y de cómo invertir en el desarrollo de las mujeres brinda mayores posibilidades de prosperidad a las naciones.
Ese fue el enfoque en el que profundizamos en el Foro Regional “Mujeres, Productividad y Crecimiento”, organizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Ciudad de Panamá, los días 21 y 22 de julio.
El porqué de la importancia del enfoque de género para el desarrollo de los países salta a la vista, si tomamos en cuenta que las mujeres representan la mitad de la población mundial y, en el caso de Honduras, más del 53 % de la población.
Además, en Honduras cerca del 38% de hogares son liderados por mujeres (INE, 2025); por lo tanto, podemos inferir que enfocar esfuerzos en el desarrollo de ellas tendría un impacto directo en sus hogares.
Incidir en el desarrollo de las mujeres es contribuir al crecimiento socioeconómico del país; sin embargo, ¿qué temas son prioritarios para lograr el impacto positivo que anhelamos?
Uno de los temas clave es la carga del cuidado, un asunto poco visible y en el que las mujeres tienen una responsabilidad crucial, que además es ampliamente aceptada en nuestra cultura.
Contar con una infraestructura del cuidado -no solo de hijos, sino también de adultos dependientes- puede abrir oportunidades a una participación más efectiva de las mujeres en el crecimiento del país.
Eso implica construir el marco legal para lograrlo, desde permisos no solo por maternidad, sino también por paternidad, y crear condiciones flexibles de trabajo, entre otros temas.
Se trata no solamente de contar con presupuesto para asignar a la perspectiva de género como un eje transversal, sino de cómo la asignación presupuestaria contribuye a reducir las brechas de desarrollo.
En este, como en otros temas, es indispensable trabajar en ecosistema, es decir, en colaboración entre los diversos sectores, para abordar los desafíos que difícilmente pueden enfrentarse en solitario.
Además de las soluciones de cuidado, hay que enfocar esfuerzos en desarrollar las capacidades de las mujeres, cerrar brechas salariales y crear las condiciones seguras y libres de acoso en los centros de trabajo.
No basta con abrir la puerta; también hay que crear un entorno para que las mujeres no solo entren y amplíen la información estadística sobre participación de género, sino que puedan desarrollarse plenamente.
Hay mucho por hacer.