“El valor de la niñez”

  • Actualizado: 09 de septiembre de 2026 a las 00:14 -

“Los niños deben ser enseñados a pensar, no qué pensar”: Margaret Mead. Cada niño necesita amor, límites sin maltrato, conversación, juego, reconocimiento y seguridad. Necesitan maestros que enseñen la matemática y la ciencia, pero que, de igual forma, sepan descubrir el potencial que el propio niño todavía no logra ver por sí mismo.

Las relaciones estables y receptivas con adultos protectores constituyen uno de los factores fundamentales para el desarrollo saludable y la resiliencia infantil. Incluso ante circunstancias adversas, contar con al menos un adulto comprometido se convierte en un poderoso factor protector, según el Centro sobre el Desarrollo del Niño de la Universidad de Harvard.

Esto no significa que un niño criado por una madre, abuelo o abuela esté condenado al fracaso; el verdadero riesgo es cuando queda desprotegido, sin vínculos, orientación ni disponibilidad emocional de alguien cercano. Esta infancia enfrenta enemigos que roban el futuro a una generación entera: la pobreza, el abandono, la migración forzada, el abuso, la explotación, las drogas, la delincuencia, la deserción escolar, la hostilidad intrafamiliar o el castigo físico.

El maltrato a un niño no le enseña disciplina, sino miedo. Humillarlo no construye carácter, genera vergüenza. Ignorarlo no lo hace independiente, le hace creer que no importa a nadie.

La Unicef estima que la disciplina violenta sigue siendo una realidad enorme: alrededor de 400 millones de niños menores de cinco años experimentan agresión psicológica o castigo físico en el hogar.

El cerebro infantil está en construcción; por eso, las experiencias repetidas dejan una huella. La ciencia advierte que el estrés tóxico, cuando es prolongado, puede alterar la arquitectura cerebral y afectar procesos relacionados con el aprendizaje, la conducta, las emociones y la salud a largo plazo.

Los niños aprenden observando las acciones de los adultos.Urge la necesidad de padres presentes, maestros que inspiren, una sociedad que no normalice la violencia y un gobierno que haga de la niñez una prioridad. “Padre de huérfanos y defensor de viudas”. Salmo 68:5 (RVR60).

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