Por no saber ni jota de japonés, una dama anglosajona comió carne de caballo, sin quererlo, en un restaurante del país nipón. He aquí el comentario que publicó por internet sobre la controversia de comer o no carne de equinos: “Tuve un problemita por un malentendido con el idioma. Estaba en un restaurante con menú en japonés y sin gente que hablara inglés. Entonces pedí (al azar) sashimi, y me trajeron carne de caballo. ¡Estaba rica !”.
La carne de caballo no está prohibida en Japón; de hecho, es un manjar tradicional, especialmente en forma de sashimi de caballo en varias regiones. Aunque estuvo vedada durante 12 siglos por influencias budistas, hoy se consume como carne saludable, magra y segura. No solo en Japón, sino en diferentes países de Europa, pero en toda América hablar de un asado de corcel causa repulsa gastronómica porque no es plato de nuestro menú cotidiano; sentimental, ya que es como comerse al compañero que nos sirve de soporte en las labores de campo, y simbólica por haber sido el animal aliado de patriotas, como Morazán, en épicas batallas.
El año pasado causó indignación en Argentina la noticia sobre Alfonsín, un joven caballo desaparecido del dominio de su dueña que luego apareció con señales de haber sido destazado.
Ante tal situación, las autoridades del caso tomaron medidas drásticas para evitar la faena clandestina destinada a comercializar carne de equinos en establecimientos en donde era servida como carne de vacuno.En Villanueva, Cortés, funcionó, legalmente, la empacadora de carne de caballo Gurisa, que exportaba exclusivamente el producto a países como Japón, bajo estrictas medidas de control. Pero, una que otra caja de filetes se deslizaba a manos de ciertos villanovenses como regalo de algún ejecutivo de la empresa.
Fue así como el beneficiado convertía el obsequio en una broma hecha barbacoa que los amigos disfrutaban como si se tratara de un asado de vaca. El consumo de carne de caballo no es preocupante en Honduras, aunque ha habido hallazgos de deshuesaderos clandestinos o de equinos llevados al matadero para comerlos. Sucede algo más grave: a estos nobles animales se les da muerte lentamente mediante un maltrato despiadado por parte de carreteros que los utilizan para transportar toda clase de materiales pesados.
En respuesta, el alcalde de San Pedro Sula, Roberto Contreras, emprendió una campaña para proteger caballos maltratados y sancionar a los infractores, mas no faltó quien saliera en defensa de estos con el argumento insólito de que hay que dejar trabajar a la gente.