El museo de San Salvador, en donde reposan los restos del general Francisco Morazán, está en la mira de muchos hondureños que planean salir del país durante el feriado dedicado al héroe, que comienza a principios de octubre. Quienes se quedan en el terruño patrio también pueden honrar al prócer visitando sitios que hablan de su trayectoria gloriosa, comenzando por la casa en donde nació. La Casa Morazán, en Tegucigalpa, es un homenaje permanente a la vida, obra y pensamiento del más grande de los hijos de Centroamérica, como es el general Francisco Morazán. En este inmueble remozado, que ahora atesora objetos, pinturas y documentos valiosos relacionados con su vida, nació el héroe un tres de octubre de 1792.
Siguiendo el orden cronológico de su vida política y militar, el siguiente sitio a visitar sería la ciudad de Comayagua, en cuya catedral se casó el paladín unionista con la adinerada y hermosa dama doña María Josefa Lastiri, cuando él era secretario del jefe de Estado, don Dionisio de Herrera. En la antañona ciudad también se pueden ver otros atractivos históricos, como la casa de habitación en donde fue asesinado José Santos Guardiola, quien fue aliado de Francisco Ferrera, el más grande enemigo de Morazán. A ellos se enfrentó el héroe en sus dos últimas batallas, la del Espíritu Santo y San Pedro Perulapán. Cuando Morazán fue fusilado, el 15 de septiembre de 1842, en la Plaza Mayor de San José, Costa Rica, le faltaban 17 días para cumplir los cincuenta años. La que fuera la principal plaza de la capital tica es ahora el Parque Morazán, dedicado a honrar al héroe de la unión centroamericana. La zona en donde está el parque es propicia para recrear, mentalmente, los momentos que vivió el prócer desde que fue capturado hasta su fusilamiento. Ello es posible porque allí mismo se encuentra el edificio, ahora convertido en un banco estatal, en el que funcionaba el Palacio Nacional, donde él permaneció detenido y terminó de redactar su testamento. Cerca se encuentra el sitio en donde estaba el cuartel que Morazán tenía bajo su mando cuando fue jefe de Estado de Costa Rica.
Antes de ser trasladados por el presidente Bukele al centro histórico de la capital cuscatleca, en donde se encuentra el nuevo museo, los restos del militar descansaban entre 17 expresidentes de América, en el histórico Cementerio de Los Ilustres de San Salvador.
Ahora, el nuevo sepulcro, en donde además fue depositada su espada libertaria, más que un majestuoso sitio es un monumento al sueño del general por convertir a Centroamérica en una sola nación. Por ello, es digno de ser visitado en esta temporada dedicada a la Patria.