05/03/2026
10:04 AM

El nombre

Salomón Melgares Jr.

Jesús no es un nombre común. Yo, al menos, no conozco a muchas personas que lo lleven. Un jugador, un cantante, tal vez un escritor, eso es todo. Y en mi cotidianidad, una o dos personas con las que he compartido lo han acarreado. Caso contrario a los nombres Carlos, José, Juan o incluso David, que aparecen regularmente. En una revisión de estadísticas hechas por 16 países sobre nombres comunes en 2012, por supuesto el de Jesús no figuró en las listas. Sin embargo, nadie negará que Jesús es un nombre ampliamente conocido; gracias, claro, a la persona de Jesucristo.

De Jesucristo se sabe que fue un hombre pragmático y muy preciso. Y se dice de Él que no vino a este mundo para montar nuevas teorías sobre Dios, sino para vivir de tal manera, hacer tales cosas y decir tales palabras, que quedara bien claro que solo el que vive de esa forma y hace lo que Él hizo, ese es el que acierta en el problema y destino definitivo y último de la vida, que es lo que, en el lenguaje religioso, se le llama Dios.

Y ¿qué fue lo que dijo e hizo Jesús? Anunció el reino de Dios y alivió el sufrimiento de la gente. De ahí, entonces, la notoriedad del nombre, pues su fama es directamente proporcional a la grandeza de la persona que lo portó.

Pero no solo eso le ocurrió al asociarse a Jesucristo. También se convirtió en “el nombre”: una especie de “chosen one” (elegido) capaz de hacer temblar a los demonios, de sacudir a los que se creen poderosos y de poner en marcha un poder para el cual las leyes naturales no hallan explicación alguna (Marcos 16:17-18, Mateo 2:3).

¿Está sintiendo el escalofrío, querido lector? ¿Cómo se le van sumergiendo los ojos? ¿Cómo le trepida el corazón? Esa es la señal de la libertad, el signo de la vida. “Porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12).