Terminó el mundial Fifa 2026. Terminó el show. Ya era necesario que finalizara. Todo en exceso agobia.
En este nuevo formato de 48 selecciones y 3 países sedes, que dejó una derrama económica como nunca antes vista. Más de 15,000 millones de dólares en ingresos para la Fifa, y decenas de miles de millones de dólares en actividad económica para Canadá, EUA y México gracias al turismo, hoteles, restaurantes, transportes, comercio y empleos.
Más de 5,000 periodistas acreditados. Las audiencias televisivas y digitales alcanzaron cifras históricas, con miles de millones de visualizaciones en redes sociales y plataformas digitales, reflejando que el consumo del fútbol ya no depende únicamente de la televisión tradicional.
Pero el dinero y la exposición mediática atraen personas como moscas a un pastel. Las cámaras no dejaron de enfocar a artistas, actores, celebridades de otras disciplinas deportivas, presidentes de países, reyes y una interminable alfombra roja para los vip.
Había que estar allí porque allí estaban los que se consideran infaltables, el exclusivo club del “quién es quién”.
Muchos de ellos ni siquiera conocen los reglamentos del fútbol. Esta vez el espectáculo fue más allá del propio juego; eso arruinó completamente el espíritu de la competición.
Dos pausas de “capitalización” entre cada tiempo muy apropiadas, una ceremonia musical de medio tiempo y la entrega de anillos conmemorativos a los ganadores, en oro de 18K con diamantes a cada uno.
Al más fiel estilo de la NFL. Esta vez el fútbol se volvió soccer. Fue el mundial de las estrellas.
Y para el mundial del 2030 la cosa se pondrá mejor (o peor), según el prisma. España, Portugal y Marruecos serán los anfitriones principales.
Argentina, Uruguay y Paraguay albergarán un partido conmemorativo cada uno.
Se disputará, por tanto, en seis países y tres continentes para celebrar los cien años del primer mundial de Uruguay 1930.
Y la posibilidad de convertirlo además en un torneo de 64 equipos. Ya no sería una competición reservada para las mejores selecciones, sería una feria.
El deporte pierde, la Fifa gana.
Me gustaban los mundiales de antes, donde solo se exhibía el mejor fútbol y no se había mezclado con los intereses económicos de grupos.
Ya no es lo mismo. Ya no es fútbol.
Me quedó la triste sensación de que fue más circo mediático que fútbol.