El ministro de Finanzas de Israel, Bezalel Smotrich, ha levantado una protesta mundial al solicitar al primer ministro Benjamín Netanyahu la aprobación del plan para apoderarse de zonas de Cisjordania ocupada.
Tal propuesta no es más que un paso más en el sueño israelita de expandir el territorio acordado por Resolución del Consejo de Seguridad (CSONU) para dividir las tierras palestinas entre Israel y Palestina.
Esta decisión del CSONU, así como todas las relacionadas con el incumplimiento por el Gobierno de Israel, es permanentemente ignorada y, poco a poco, mediante la guerra, que ha terminado en genocidio condenado universalmente, expanden el territorio original: pretenden apoderarse del sur del Líbano; se han apoderado de los Altos del Golán, que pertenece legítimamente a Siria, más otros territorios de ese país recientemente tomados por la fuerza militar, territorios estos a los que reiteradamente el CSONU reconoce como legítimamente sirios.
Israel tiene bajo control ilegal a Cisjordania, uno de los dos componentes de Palestina, creada por la ONU, y otro segmento llamado Gaza, sometida mediante la destrucción y el genocidio.
Israel aspira a apoderarse de tierras más amplias de Siria, de Jordania, de territorios iraquíes hasta el río Éufrates, del Líbano en su totalidad, de porciones de Turquía y otros territorios que consideran las tierras que Dios les ofreció y que deben recuperar mediante la violencia y el genocidio.
Todo esto con el fin de convertirse en la gran potencia que domine todo el entorno de países árabes del Oriente Medio.
Actualmente, Netanyahu está metido en un atolladero al atacar a Irán, en parte, porque desea el cumplimiento de la aspiración del Gran Israel y porque estar en guerra le protege de someterse al juicio pendiente en los tribunales israelíes por corrupción.
Esta guerra no salió como esperaba y más bien recibió golpes propinados por Irán, país al cual atacó, asesinó a su dirigencia política y militar, pero que no doblegó.
El ministro Smotrich sostuvo que “Cisjordania es la franja de seguridad de Israel, y ahora ha llegado el momento de demostrar al mundo que quien intente debilitar nuestro control sobre ella enfrentará graves consecuencias”.
Asimismo, demandó el “refuerzo de la colonización” y “profundizar nuestro control” sobre lo que llamó “territorios israelíes”.
La anexión de facto de Cisjordania y de los demás territorios ocupados ilegalmente no la ha recibido la comunidad internacional de buena gana, pues la Unión Europea ha condenado este acto de irreverencia a la ley internacional.
“Estos actos, gravísimos e intolerables, deben cesar sin demora”, declaró el ministro francés de Exteriores, Jean-Noël Barrot, en la red social X; la encargada de las relaciones internacionales de la Unión Europea ha llamado a los Estados miembros europeos a condenar enérgicamente las acciones anexionistas de Israel y tomar medidas punitivas contra el régimen de Tel Aviv.
La ONU tacha de “ocupación ilegal” las medidas de Israel en Cisjordania.
El primer ministro Benjamín Netanyahu está en una situación embarazosa: hay enormes manifestaciones en repudio a su política guerrerista en las calles de las principales ciudades israelitas y del mundo, recibe actualmente -y desde hace muchos años- la condena de países integrantes de la Asamblea General de la ONU.
Ahora se han sumado con mayor contundencia a la condena contra Israel y Netanyahu varios países de América Latina; entre ellos, Chile, Brasil y Colombia.
Netanyahu no solo está enjuiciado en los tribunales de su país, está pendiente la reanudación del juicio suspendido con motivos de la guerra israelí-iraní, pero también tiene una demanda en la Corte Internacional de Justicia de La Haya, la misma corte que nos hizo justicia con motivo de la validez del Laudo del Rey de España, D. Alfonso XIII, que define parte de la frontera entre Honduras y Nicaragua.
Y, además, hay una orden internacional de captura girada contra Netanyahu por parte de la Corte Internacional de Justicia.
En Honduras, el Gobierno israelí se encuentra muy activo desde hace algunas décadas con el afán de que nuestro país se ponga de parte de la política intervencionista, guerrerista y genocida que Israel ha practicado con sus vecinos de los territorios palestinos y con los países árabes de la vecindad.
Aquí han penetrado las iglesias evangélicas, que dan respaldo a cambio de las canonjías que reciben los pastores por la tesis de que las tierras de Israel y las vecinas son parte del Gran Israel concebido por Dios.
No estoy contra el pueblo de Israel, pero sí creo que Honduras debe adoptar una política congruente con las resoluciones del Consejo de Seguridad y no de cómplice.