Cuida donde fijas tu atención

  • Actualizado: 21 de septiembre de 2026 a las 00:01 -

Si hay algo que parece atraparnos en la actualidad es la espectacularidad, es decir, lo vistoso, grande y lujoso; por ejemplo, nos llaman poderosamente la atención las construcciones enormes, las grandes pantallas, los conciertos multitudinarios con luces y artilugios.

Quizás no sea una novedad esa atracción por cosas que consideramos majestuosas; bastaría con echar un vistazo a los grandes monumentos con los que el ser humano ha buscado trascender en el tiempo; sin embargo, la facilidad para acceder a la información parece haber generalizado esa atención hacia lo “grandioso”.

Poco a poco, la capacidad de asombro que suele acompañar en la niñez y hasta cierta parte de la juventud parece ir disminuyendo.

En el mundo de las imágenes en movimiento, de cambios vertiginosos y de la facilidad de respuestas con el uso de la inteligencia artificial, la sensibilidad hacia lo extraordinario queda relegada.

No está mal valorar la capacidad creativa del ser humano y sus posibilidades de generar grandes proyectos y riqueza; sin embargo, un enfoque desmedido de nuestra atención tiene efectos para quienes nos observan: las nuevas generaciones.

Por eso, cuida dónde fijas tu atención, dónde pones mente y corazón, porque sin duda otros te observan; pueden ser tus hijos, parientes, alumnado, seguidores, etc.

Cuida tu atención, porque tu capacidad de influencia en otros puede ser mayor de la que crees.

¿Piensas aún que son los “influencers” digitales quienes tienen la exclusividad de marcar tu entorno? Sin lugar a duda, algo habrá de esa posibilidad de quienes nos hablan a través de medios digitales, pero ¿qué hay de lo que experimentan tus más cercanos a través de tu compañía?

Piensa por un momento, ¿dónde pones tu atención? Reflexiona si hay espacio para apreciar la creación, más allá de los objetos. La naturaleza, la compañía de aquellas personas que importan, un momento memorable, la apreciación por lo hecho a mano, la valoración del talento humano, más allá de la facilidad de respuesta de un chat.

En un mundo donde la espiritualidad, que no es lo mismo que religiosidad, parece disminuir, ¿hacia dónde te inclinas? Cuando el insoportable deseo de mantenerse vigente hace que las figuras públicas jueguen con su propia dignidad, ¿te sitúas en la reflexión o en la celebración?

Y cuando sientas la tentación de quejarte por el mundo materialista, lleno de ambición y de avaricia, de irrespeto y de burla, recuerda dónde has puesto tu atención.

Porque la labor de orientar a los demás, especialmente a los cercanos, no es de los otros, es de todos... es nuestra. ¡Enfócate! Y recuerda que siempre hay alguien que te observa y sigue tus pasos.

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