16/01/2026
10:38 PM

¿Confiamos con facilidad?

Mimí Nasthas de Panayotti

Y de repente te miras al espejo y te preguntas: ¿estoy donde quería estar?, y piensas en tus sueños de niño, de adolescente o de la semana pasada. Piensas en la de veces que has jugado a ser director de tu vida y comparas.

Probablemente hayamos soñado con ganar un Premio Nobel, ser grandes escritores, descubridores de tierras lejanas, médicos que salvan vidas... y también padres y madres excelentes, personas comprensivas, solidarias, mejores amigos de nuestros amigos... explica Ana Fernández.

El protagonista va cambiando de papel a medida que vamos creciendo y encontrando nuestro sitio. Es necesario reflexionar para seguir dando pasos hacia delante, pero a veces enfrentarse a los sueños puede resultar frustrante, lo que dicen crisis de los 30, de los 40, de los 50 o de la edad que sea.

La vida nos va llevando... ¿O somos nosotros los que con nuestras decisiones la conducimos hacia donde estamos hoy? ¿O ya estamos cansados de no ver cambios importantes, de permanecer en el mismo sitio muchos años? ¿O nos hemos conformado ya con la mediocridad que vivimos?

Hay personas que consultan el horóscopo, las cartas o las estrellas con la esperanza de que les aclare el futuro, pero ¿y nosotros? ¿Asumimos la vida con la lógica de Dios?

Muchas veces, es complicado y cuesta. No entendemos por qué las cosas no salen como queremos, según nuestra opinión. Pero como dice un amigo “la lógica de Dios no es la del hombre”.

Es difícil confiar. En algunos cursos de motivación y trabajo en grupo hacíamos que, de uno en uno, se fueran dejando caer de espaldas confiando en que el resto del grupo te iba a sujetar y no te iba a dejar caer. Se necesita tener una confianza enorme.

Y no era tan fácil como parece. Así que, dejarse caer, confiando en que Dios va a estar ahí pase lo que pase, no es tarea fácil, pero no imposible, y el testimonio de muchas personas lo demuestra. Soñemos pues, planifiquemos y trabajemos por ser mejores personas, el resto, confiando en Dios vendrá solo.