¿Cómo construir una sociedad más moderna y desarrollada en Honduras? (2/3)

El debate ideológico sobre el camino que debe tomar Honduras para modernizarse y desarrollarse suele estar dominado por soluciones simplificadas.

  • Actualizado: 12 de julio de 2026 a las 22:52 -

Comentaba en el artículo anterior que el debate ideológico sobre el camino que debe tomar Honduras para modernizarse y desarrollarse suele estar dominado por soluciones simplificadas. Una de ella parte de la idea de que es preferible realizar la menor cantidad posible de cambios en la estructura social y económica, porque toda transformación implica una pérdida de lo ya adquirido (de eso hablé ampliamente en la primera parte de esta serie de tres).

La segunda posición ideológica señala que el crecimiento económico, en sí mismo, es el enemigo de la justicia social, ignorando un hecho básico: la única manera de ampliar y sostener las capacidades redistributivas del Estado es con un crecimiento económico significativo y sostenido. Sin crecimiento, no hay base fiscal suficiente ni recursos para profundizar políticas sociales duraderas.

En este sentido, los sectores que se identifican con posiciones más estatistas deben comprender que todo beneficio social adicional solo puede construirse sobre una economía que crece y genera valor. El principal aliado en la construcción de una sociedad más justa debe ser la inversión privada, tanto nacional como extranjera, operando en un mercado libre, cumpliendo plenamente con sus obligaciones legales y tributarias, y actuando con responsabilidad social.

También existe una tercera forma, que es la que ha seguido la inmensa mayoría de los países que lograron superar la mentalidad del subdesarrollo y construir sociedades más prósperas y modernas.

Se trata de un sistema capitalista cada vez más libre, competitivo y dinámico, conviviendo con un Estado que hace bien su trabajo, que planifica, regula, garantiza reglas claras y corrige fallas, sin sustituir ni asfixiar a la iniciativa privada. En este modelo, los distintos actores sociales comprenden que el beneficio de unos no debe construirse a expensas de los demás, y que el crecimiento económico no es un juego de suma cero, sino la única vía realista para alcanzar los objetivos comunes de bienestar, justicia y movilidad social (Continuará).

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