Asfura y sus disyuntivas

Estados Unidos advierte sobre los desafíos económicos y sociales que podría enfrentar el país ante las deportaciones y una eventual reducción de las remesas

Es evidente que Donald Trump no cumplirá los compromisos que contrajo con el pueblo de Honduras cuando pidió el voto por Asfura. El pueblo acudió con la esperanza de que, una vez instalado como presidente, Nasry Asfura acudiría a la Casa Blanca para reclamar lo prometido.

Nasry Asfura voló a los Estados Unidos de América, pero no alcanzó a llegar a Washington. Trump lo detuvo en Mar-a-Lago y, al encontrarse con él, le advirtió de que no lo recibía como presidente. Además, las dos peticiones que llevaba en sus fólderes el presidente hondureño eran totalmente contrapuestas con las políticas del presidente norteamericano: suspender las deportaciones y reactivar el TPS, y enviar inversión privada a Honduras. Trump recibió los dosieres y prometió estudiarlos. Sin embargo, parece que no tendrá tiempo para tal tarea o posiblemente no le interese. Por la prensa, me enteré de que solamente llegaron al acuerdo para modificar las leyes de Honduras, asunto que es una franca violación de la soberanía de este pueblo que se hace llamar catracho por su bravura.

Para que no se piense que son los hondureños los únicos desencantados por el engaño, Trump prometió a los argentinos que, si votaban por Milei y le hacían ganar en las elecciones parlamentarias, les entregaría veinte mil millones de dólares. No hubo tal y los argentinos siguen con la soga de la inflación al cuello.

El asunto es que el presidente Asfura está en una situación de precariedad si no logra encontrar, con sus asesores, una solución para el gran problema que se le avecina con el retorno de miles de migrantes hondureños en los Estados Unidos, deportados por ilegales, y por los que vendrán por el fin de la protección del TPS.

Dos desafíos enfrenta el presidente guaymurense en torno a este asunto: la disminución de las remesas, que constituyen aproximadamente el 25 % y el 30 % del Producto Interno Bruto (PBI) de Honduras, y el aumento del desempleo y de la pobreza. Esta cifra sitúa a nuestro país como uno de los países con mayor dependencia económica de las remesas en América Latina. Estos montos son superiores a los generados por las exportaciones de la empresa privada, derivados casi totalmente de las ventas de café y la maquila, y son el soporte económico de más de tres millones de hondureños que no tienen trabajo. La oferta de trabajo no podrá satisfacer ni en la mínima parte la demanda laboral que representarán los retornados, y ellos y sus familias incrementarán el porcentaje de pobres y miserables sin posibilidades ciertas.

Si a esto agregamos los desalojos de nativos de sus tierras ancestrales, la dimensión de los problemas se verá aumentada en una proporción peligrosa para el bienestar nacional, con consecuencias muy negativas: aumento de la criminalidad, disminución de la producción agrícola de pequeñas parcelas, aumento del déficit de vivienda, aumento de los precios de la canasta básica, aumento de la inscripción escolar, más demanda en los servicios de salud y aumento en la búsqueda de nuevas formas ilegales de supervivencia: afiliación a las maras, al tráfico de drogas y al sicariato.

Pienso que uno de los primeros pasos a dar será asegurarnos unas relaciones internacionales más consecuentes con nuestra realidad y con nuestras necesidades y apuros. No podemos poner todos los huevos en una sola canasta. Hay en el mundo naciones igualmente poderosas con las que podemos intensificar nuestra amistad y nuestras relaciones en la búsqueda de apoyo para enfrentar nuestras dificultades mediante el financiamiento y la asistencia técnica, sin que tales apoyos representen el sometimiento y la pérdida de la soberanía.

Doña Xiomara enfrentó el asunto amenazando con el cierre de la base militar de Palmerola si ocurrían las deportaciones masivas. Porque lo que sí debe saber Asfura es que los Estados Unidos no fueron nunca socios confiables y que nuestras desgracias se deben en gran parte a las intervenciones de ese país en nuestras decisiones soberanas.

No planteo enfrentamientos. No hay razón para enemistarnos con unos y abrazarnos con otros. Lo que necesita Honduras son decisiones de quienes nos gobiernen que conduzcan a que se nos respete nuestra soberanía, nuestra dignidad y que se nos respalde sin dar a cambio todo aquello de lo que debemos enorgullecernos los catrachos: libertad, soberanía y dignidad.

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