La capital de Estados Unidos comenzó a recuperarse ayer de la feroz tormenta de nieve que azotó la costa este del país, entre guerras de bolas de nieve, voluntarios que apartan el hielo con palas y la alegría de los niños, que aprovecharon para hacer muñecos mientras las clases continúan suspendidas.
Con el transporte público ralentizado y cientos de vuelos cancelados, millones de personas intentaban ayer volver a la normalidad tras permanecer encerrados el fin de semana. Las operaciones de limpieza se multiplican desde que el domingo finalizó la tormenta, que provocó al menos 37 muertos, pero una acumulación récord de nieve -67 cm en el Central Park neoyorquino y 56 cm en el aeropuerto internacional de Washington- exigirá todavía varios días de trabajo.
En Passaic, Nueva Jersey, una mujer hispana de 23 años y su hijo de un año murieron intoxicados por monóxido de carbono, mientras que su hija de tres años fue hospitalizada en situación crítica. El accidente se produjo mientras el esposo y padre de la familia despejaba la nieve alrededor del automóvil. La madre, quien se encontraba en el interior del vehículo junto con sus hijos, encendió el auto que tenía el caño de escape tapado por la nieve.
Muchos de los decesos se debieron a accidentes en carreteras, pero también a paros cardíacos ocurridos durante los intentos de retirar la nieve.
Limpieza
El Gobierno federal permaneció cerrado y las escuelas desde Washington hasta Nueva Jersey dieron a sus estudiantes el día libre, con la excepción de la ciudad de Nueva York.
Pese a que las carreteras están cada vez más limpias, los vehículos desenterrados y las aceras por fin visibles, las autoridades de buena parte de la costa este pidieron a los conductores que evitaran usar el automóvil en la medida de lo posible, para poder terminar de retirar la nieve de las vías.
“Estamos haciendo muchos avances”, comunicó la alcaldesa de Washington, Muriel Bowser.
No obstante, advirtió que llevará “mucho tiempo limpiar” los más de 7,000 kilómetros de carreteras de la ciudad, y anunció que ha pedido ayuda al Gobierno federal para poder completar esa tarea.
En Nueva York, el alcalde, Bill de Blasio, destacó los esfuerzos de los equipos de emergencia para hacer frente a uno “de los mayores desafíos” que ha tenido la ciudad.