Un pequeño quería subir a la rueda de Chicago, pero la madre no se mostraba entusiasmada. Ante su insistencia y para ahorrarse los 4,5 dólares del ticket, Liu dejó que su hijo subiera solo, sin que ninguno de los empleados se lo impidiese.
Pero cuando el carro 18 donde viajaba el pequeño llegó al punto más alto, el niño tuvo la idea de sentarse sobre las barras metálicas que protegían la ventana.
Su cuerpo se escurrió entre los barrotes y el niño quedó milagrosamente atrapado de su cuello y con su cuerpo colgando en el vacío a 40 metros de altura.
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A pesar de los gritos de horror de su madre y del resto de los visitantes del parque que aguardaban para subir a la noria, los encargados del juego no podían hacer mucho más que continuar girando lentamente la rueda y rogar que el niño no cediera de su frágil sujeción a la vida.
La noria fue girando y cuando el carro 18 llegó a la parte inferior, el pequeño pudo ser rescatado.
El niño fue trasladado a un hospital cercano donde se comprobó que no sufrió lesiones de importancia, más allá de algunas moretones en su cuello.