Washington, Estados Unidos. El 11 de septiembre de 2001, hace 25 años, el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, visitaba una escuela primaria de Florida cuando fue informado, en una imagen que pasó a la posteridad, de que el país estaba bajo ataque en lo que se convertiría en el peor atentado terrorista de su historia.
Esa mañana, Bush se encontraba en la escuela Emma E. Booker, en Sarasota, como parte de una gira para promover la política educativa de su Administración. Ya sabía que un avión había impactado contra una de las Torres Gemelas de Nueva York, aunque pensaba que se trataba de un accidente.
A las 9.05 horas, sentado frente a un grupo de alumnos de segundo grado, escuchaba cómo los niños comenzaban a leer en voz alta el cuento infantil 'The Pet Goat' ('La cabra mascota') cuando su jefe de gabinete, Andrew Card, se acercó y le susurró al oído: "Un segundo avión impactó la segunda torre. Estados Unidos está bajo ataque".
Con el rostro visiblemente serio, Bush permaneció sentado durante unos siete minutos mientras los niños terminaban la lectura, antes de abandonar el aula para reunirse con sus asesores.
El susurro que marcó una era
"No tuve mucho tiempo para procesar lo ocurrido, pero para mí fue bastante claro que, si estábamos siendo atacados, mi trabajo era defender a los niños que estaban leyendo frente a mí, a sus familiares y al país", rememoró el expresidente esta semana durante un acto en el centro presidencial que lleva su nombre en Dallas (Texas).
Las imágenes de aquel momento decisivo en la historia de Estados Unidos fueron captadas por el reducido grupo de reporteros y fotógrafos que acompañaba al mandatario en sus desplazamientos.
Ann Compton, de ABC News y una de las pocas periodistas presentes en el aula, recordó en un reportaje de la Asociación Histórica de la Casa Blanca que aquella era la última jornada de un viaje “aburrido” sobre educación, que no parecía tener nada de noticioso, hasta que vio a Card acercarse a Bush.
"Eso me dejó atónita porque nadie interrumpe al presidente, ni siquiera delante de una clase de alumnos de segundo grado", recordó la veterana reportera. "Bush llevaba menos de nueve meses como presidente y nunca lo había visto con una expresión tan seria".
La maestra de la clase, Sandra Daniels, contó recientemente a la cadena local ABC 7 que Bush había sido muy amable con los alumnos e interactuaba con ellos, pero que el ambiente cambió cuando recibió el mensaje.
"Enseguida supe que algo andaba mal. Su actitud cambió por completo", explicó Daniels, hoy jubilada, quien al salir del aula vio por primera vez las imágenes que llegaban de Nueva York.
La odisea de regreso a la Casa Blanca
A las 9.30 horas, aún desde la escuela, Bush realizó una primera declaración ante los medios, en la que calificó lo ocurrido de "tragedia nacional" y de "aparente atentado terrorista".
Aunque quería regresar de inmediato a Washington, su equipo se lo desaconsejó por razones de seguridad y, con el espacio aéreo del país cerrado, el avión presidencial Air Force One fue desviado primero a una base militar de Luisiana y después a otra de Nebraska.
Bush explicó posteriormente que no quiso pronunciar su mensaje a la nación desde el búnker de Nebraska porque ello habría supuesto "una victoria moral" para los terroristas.
Al anochecer, regresó a la Casa Blanca y a las 20.30 horas, se dirigió desde el Despacho Oval al pueblo estadounidense, condenó los "actos terroristas deliberados" y prometió perseguir a los responsables.
Los atentados de Al Qaeda contra las Torres Gemelas, en Nueva York, y el Pentágono, en Washington, dejaron cerca de 3.000 muertos y desencadenaron la llamada "guerra contra el terrorismo", así como la invasión estadounidense de Afganistán.