29/12/2025
01:41 PM

Pena de muerte a mujer que mató a su hijo

Por segunda ocasión, un jurado dijo que Ana María Cardona debe ser ejecutada por privar de alimentos, torturar y golpear a su hijo conocido como “Baby Lollipops”.

    Por segunda ocasión, un jurado dijo que Ana María Cardona debe ser ejecutada por privar de alimentos, torturar y golpear a su hijo conocido como “Baby Lollipops”.

    En una cerrada votación de 7-5, los jurados recomendaron el jueves la pena de muerte para Cardona, quien fue encontrada culpable en julio de asesinar a Lázaro Figueroa, de 3 años, cuyo cuerpo brutalmente golpeado fue descubierto en noviembre de 1990 en los arbustos de una casa en Miami Beach.

    Después de que los jurados salieron de la corte, Cardona, con las mandíbulas apretadas, dejó escapar sollozos mientras estrechaba fuertemente sus brazos alrededor de la abogada defensora Teresa Enríquez. Cardona, de 49 años, será la segunda mujer que estará en el corredor de la muerte de la Florida si Remberto Díaz, juez de circuito de Miami-Dade, sigue la recomendación del jurado, algo que los magistrados usualmente hacen.

    “Ésta fue una tarea increíble y una victoria por el pequeño y bello Lázaro, que sufrió tan horrible existencia”, indicó Katherine Fernández Rundle, fiscal estatal de Miami-Dade, quien presentó el caso a un gran jurado en 1990.

    Será el segundo viaje de Cardona al corredor de la muerte. En 1992, los jurados encontraron culpable a Cardona de haber asesinado a su propio hijo.

    Reiteran culpabilidad

    En el caso de Cardona, la Corte Suprema de Florida rechazó el primer fallo y le garantizó un nuevo juicio. Fue encontrada culpable por segunda vez en julio pasado de matar al niño. Incapaz al principio de identificar al niño, la Policía lo llamó “Baby Lollipops”, por un diseño en forma de chambelona en su camiseta.

    Los detectives arrestaron posteriormente a Cardona, quien había escapado con sus dos niños y su amante Olivia González al área de Orlando.

    Cardona dio versiones encontradas sobre los últimos días del niño, incluyendo una de que el menor se había golpeado la cabeza con una cama y lo habían dejado abandonado con la esperanza de que una persona rica lo encontrara y pudiera devolverle la salud.