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La tierra sigue temblando mientras Italia prepara funerales nacionales

  • 08 abril 2009 /

La tierra volvió a temblar hoy en el centro de Italia. Los funerales nacionales se celebrarán el Viernes Santo.

    La tierra volvió a temblar este miércoles en el centro de Italia, desatando pánico entre los sobrevivientes del sismo que el lunes provocó al menos 272 muertos, entre estos una argentina y su bebé, y cuyos funerales nacionales se celebrarán el Viernes Santo.

    El número de muertos por el sismo en Italia ascendió este miércoles a 272, según el último balance divulgado por los carabineros de L'Aquila, la ciudad devastada por el violento movimiento telúrico.

    La cifra de víctimas mortales fue aumentando durante toda la jornada y en pocos minutos pasó de 267 a 272, mientras las esperanzas de rescatar sobrevivientes se esfuman con el pasar de las horas.

    'Temíamos 1.000 víctimas', admitió Berlusconi, quien precisó que los 17,772 damnificados están en 2,962 tiendas de campaña repartidas en 31 campamentos.

    Por su parte, el ministro para las relaciones con el Parlamento, Elio Vito, aseguró que el número de desaparecidos es de 11 y que los heridos son 1,179.

    Berlusconi confirmó que los funerales serán celebrados el Viernes Santo por el obispo de L'Aquila, monseñor Giuseppe Molinari, quien se salvó milagrosamente del derrumbe de la sede histórica del arzobispado.

    El Viernes Santo será declarado día de luto nacional.

    Ante los miles de peregrinos italianos que asistían a la audiencia general en la Plaza de San Pedro, el Papa anunció el miércoles que 'apenas sea posible' visitará la región del sismo.

    Los cuerpos de las víctimas están siendo trasladados al centro de coordinación de socorros instalado por Protección Civil a 6 km de L'Aquila.

    Mientras tanto, los socorristas seguían su extenuante y macabra labor de rescatar cuerpos de los escombros, sobre todo en la zona central de la ciudad de L'Aquila, donde miles de edificios y monumentos históricos se desplomaron por el violento movimiento telúrico del lunes, entre ellos varias basílicas y joyas arquitectónicas.

    Algunas víctimas serán enterradas este mismo miércoles.

    Entre las víctimas mortales del temblor figuran la argentina Andrea Passamonti y su bebé de cinco meses, indicaron fuentes diplomáticas argentinas.

    Passamonti, de 38 años, vivía en Onna, un emblemático pueblo de la región borrado del mapa por el sismo del lunes, junto a su marido, que también murió por el terremoto.

    Cuarenta de los 400 habitantes de Onna, a pocos km de L'Aquila, perdieron la vida.

    Otra suerte corrió Eleonora, una estudiante de 21 años que el martes fue hallada con vida tras pasar 42 horas bajo los escombros.

    Sin mostrar el rostro por el estado físico en que se encontraba, la joven ofreció una entrevista desde el hospital a la televisión para agradecer a los socorristas que excavaron horas para salvarla, mientras ella no dejaba de gritar desde la oscuridad, atrapada por una barra de cemento.

    Las tareas de rescate se extenderán hasta el domingo, anunció el ministro italiano del Interior, Roberto Maroni, tras lo cual se iniciará la labor de reconstrucción que 'no será fácil ni breve', dijo.

    Berlusconi, que dejo el miércoles que lleva '44 horas sin dormir', se permitió inclusive una broma ante las cámaras de televisión alemanas, al afirmar que los damnificados deberían 'tomárselo como un fin de semana de camping'.

    'No les falta de nada, tienen atención médica, comida caliente... Claro que su refugio actual es completamente provisional pero, justamente, hay que tomárselo como un fin de semana de camping', respondió Berlusconi al ser interrogado sobre la situación de los damnificados.

    Berlusconi se comprometió a garantizar la reconstrucción de la región devastada e inclusive lanzó la idea de que cada región de la península construya 100 ciudades modelos para quienes quedaron sin techo.

    Una verdadera carrera por la solidaridad se desató en Italia y varias instituciones estatales abrieron cuentas corrientes para las víctimas.

    Los 315 senadores italianos, que cobran jugosos salarios, anunciaron que donarán cada uno 1.000 euros de sus salarios.