25/05/2024
11:05 PM

Desesperación, colapso y muerte reinan en la frontera

La tragedia de las personas que migran desde Centroamérica y otras partes del mundo contada a partir de tres impactantes imágenes

    México.

    Una bebé salvadoreña que muere ahogada junto a su padre tratando de alcanzar el sueño americano por el río Bravo, una haitiana encerrada en un polvoriento centro migratorio que se desgañita suplicando ayuda, una nicaragüense y su hija en llanto violentamente detenidas en la frontera México-EEUU.

    Estas tres imágenes, capturadas por fotógrafos y videastas en menos de una semana en México -paso obligado para los miles de migrantes que salen del resto de Latinoamérica e incluso horizontes transatlánticos con la esperanza de llegar a EEUU- retratan el cada vez más crudo rostro del fenómeno migratorio en la región.

    Son “indignantes”, dice Javier Urbano, profesor investigador en estudios internacionales de la Universidad Iberoamericana, para quien México “es un laboratorio de ensayo” del presidente Donald Trump.

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    Analistas condenan la militarización de las fronteras.

    Un padre y su hija.

    La foto de los cuerpos sin vida del salvadoreño Óscar Martínez y su hija de casi dos años, Valeria, ahogados tratando de cruzar clandestinamente el río Bravo, se hizo viral el lunes y cundió la indignación. “Es lo más fuerte que me ha tocado cubrir en los últimos años”, comenta el fotógrafo Abraham Pineda, director del sitio informativo EnlaceMx Noticias y quien inmortalizó la tragedia en el afluente que divide la mexicana Matamoros (Tamaulipas) de la estadounidense Brownsville (Texas).

    Trump dijo “odiar” la foto, argumentando que “el padre probablemente era un tipo fantástico” y culpando a los demócratas del Congreso por una falta de “leyes correctas”. De su lado, López Obrador dijo tener la “conciencia tranquila”, pues considera “necesario mantener buenas relaciones” con EEUU.

    Para Urbano, es una “torpeza monumental pensar que al poner militares la migración parará”, pues los centroamericanos buscarán caminos alternos pero más peligrosos.

    Se queda afónica.

    Otra imagen que causó consternación fue la de Fabiola, una haitiana recluida en un centro de detención de migrantes en Tapachula, cerca de la frontera con Guatemala.

    Tras un motín organizado por migrantes retenidos al grito de “¡Libertad!”, la mujer se echó al polvoriento piso intentando asomar la cara por debajo del portón del centro, y con el rostro cubierto de lágrimas suplicaba en un accidentado español ayuda para su pequeño hijo. “¡Está enfermo, muchos días, está sufriendo mucho, poquita comida, no hay agua potable. Ayúdame por favor, ayúdame, ayúdame!”, gritó hasta quedar afónica.

    “Las imágenes son muy impresionantes, pero los datos son aún más impactantes”, comenta Dolores París, investigadora del Colegio de la Frontera Norte, al denunciar que los niños son “encerrados con adultos en hacinamiento, sin atención médica, sin higiene”.

    De Nicaragua.

    El fin de semana, una fotógrafa de AFP capturó el momento en que dos mujeres y una niña de Nicaragua, perseguidas en su país, fueron detenidas con forcejeos por miembros fuertemente armados de la Guardia Nacional de México, mientras intentaban cruzar el Río Bravo desde Ciudad Juárez para llegar a El Paso.

    Para París, los migrantes viven una “revictimización”. “Huyen de la persecución o violencia generalizada y llegan a México para que les arranquen a los niños, los encierren y los deporten al lugar peligroso” que querían evitar, explica.