Un sorprendente hallazgo podría desplazar por unos metros la frontera que separa la vida de la muerte. Así lo afirma un estudio realizado por científicos de la Universidad de Washington, Estados Unidos, que revelaron la existencia de genes que permanecen despiertos días después de la muerte, aún cuando se extinguen las funciones biológicas de su organismo y todas las señales externas, como la conciencia, el pulso y la respiración.
La función de esta combinación de genes, como señalan los autores del trabajo en la revista Science, es “reanimar al organismo, proteger a las células y estimular la reacción inmune para suprimir los procesos estresantes que suceden tras los primeros síntomas de la muerte”.
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Los genes zombies no tiene la capacidad de revertir los procesos de la muerte, según expertos
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Investigación
Buscando un nuevo acercamiento al fenómeno, el equipo decidió aplicar su método a muestras de animales. “Era un experimento para ver qué sucede cuando uno muere”, señaló Noble, quien lidera la investigación.
Aunque ya habían analizado la sangre y el tejido hepático de cadáveres humanos y advirtieron la actividad después de la muerte de unos pocos genes, Noble y sus colegas se propusieron medir cuáles de estos genes estaban funcionando en los tejidos de los ratones y peces cebra recientemente fallecidos.
Al observar los procesos en las animales, hallaron que la actividad de los genes y proteínas se aceleraban después de que absolutamente todos los procesos vitales se habían detenido.
Los investigadores determinaron que en las células de los músculos de esos animales existen decenas y hasta centenares de genes que se activan varias horas después de la muerte y su actividad se mantenía en un nivel muy alto por hasta cuatro días más.
Desconcierto
Y si bien estos genes zombies, como se los describe en la jerga médica, no tiene la capacidad de revertir los procesos de la muerte, este avance permitirá ajustar la medición de actividad genética en las muestras post mortem, para en un futuro, extender el punto de retorno con técnicas de reanimación corporal aún desconocidas.
Lo que más desconcertó al equipo fue descubrir que entre estos genes zombies también bullían los genes encargados del desarrollo prenatal que, hasta donde se conocía, sólo operan durante la etapa embrionaria para ayudar en el desarrollo del feto. La probable explicación puede estar en que el estado de un cuerpo que acaba de morir tiene similitudes a los que están en etapa embrionaria.”Es asombroso que los genes del desarrollo se activen después de la muerte”, remarcó Noble.
Otra manifestación que llamó la atención a los expertos fue observar cómo también los genes que promueven el desarrollo de varios tipos de cáncer se vuelven más activos en el momento de la muerte. Según Noble, esto podría servir para entender por qué en algunos casos el trasplante de órganos de personas recientemente fallecidas puede conducir al desarrollo de tumores.