Centros de detención para menores en Nueva York están imponiendo como castigo un aislamiento que puede extenderse a semanas o meses, en celdas pequeñas que no cuentan con baño, por lo que se ven obligados a orinar y defecar en cubos o papeleras y comer en esas condiciones antihigiénicas, señaló una demanda colectiva presentada hoy en una corte federal.
De acuerdo con la demanda, presentada por la organización de abogados sin fines de lucro Legal Aid Society y la firma Jenner and Block, se trata de centros de detención al norte de Nueva York operados por la Oficina de Servicios para Niños y Familias (OCFS por sus siglas en inglés) del estado, para jóvenes entre 12-21 años.
Esta agencia también administra los sistemas de cuidado temporal, adopción y servicios de protección infantil.
"La OFCS impone de forma rutinaria e ilegal el aislamiento a jóvenes de tan solo 12 años en celdas pequeñas y desoladas durante largos períodos, sin posibilidad de obtener su liberación", señaló la demanda, presentada en la corte federal para el Distrito Sur de Nueva York, en Manhattan.
Indicó que la agencia somete regularmente a los menores en sus centros, que se supone sean de rehabilitación y tratamiento, a un aislamiento que les priva de educación.
Además, solo se les permite la 'recreación' a solas en gimnasios vacíos, tienen poco acceso a agua potable y sufren restricciones sanitarias tan severas que los jóvenes a menudo se ven obligados a defecar y orinar en cubos y botellas en sus celdas.
De acuerdo con los planteamientos en este caso, presentado a nombre de cinco menores, este confinamiento se utiliza a menudo por presuntos malos comportamientos o debido a que la OCFS no cuenta con suficiente personal para gestionar las instalaciones, y son "ilegales, inhumanos y pueden provocar daños graves y duraderos a los jóvenes".
Los abogados recuerdan que el estado de Nueva York prohibió el uso del aislamiento en jóvenes y adultos jóvenes en 2021, lo que también está prohibido en el sistema penitenciario federal.
Advierten que para estos jóvenes, muchos de los cuales padecen enfermedades mentales, las consecuencias negativas del aislamiento son "previsiblemente profundas" ya que les provoca "ansiedad y sufren síntomas depresivos, estrés postraumático, desregulación emocional y empeoramiento del comportamiento".
Algunos han expresado pensamientos o intenciones suicidas, incapaces de sobrellevar el aislamiento y sin ver un final a la vista, argumentó la demanda.
"A pesar de este consenso generalizado sobre el daño grave y duradero del aislamiento, la OCFS continúa imponiendo esta peligrosa práctica a los jóvenes bajo su cuidado", agregó la demanda.
El pasado junio, el sindicato que representa a muchos empleados de la OCFS advirtió sobre estas prácticas en una carta a los legisladores estatales.
El hecho de que estos jóvenes, predominantemente personas racializadas, se vean obligadas a vivir en "condiciones miserables y deshumanizantes es inconcebible", indicó el sindicato, que también señaló que las condiciones "alarmantes" de la infraestructura ocasionaron "numerosas lesiones en el lugar de trabajo" a los empleados.
"Los jóvenes alojados en centros de acogida operados por la OCFS tienen derecho a seguridad, dignidad y un trato apropiado para su edad", afirmó en un comunicado Dawne Mitchell, jefe de abogados de la sección de derechos de menores en The Legal Aid Society.