Ciudad de México.
Honduras reportó esta semana que el número de cubanos que en condición irregular ingresó a su territorio procedentes de Nicaragua aumentó de 4,128 en 2014 a 15, 341 entre el 1 de enero al 2 de noviembre de 2015.
No es un fenómeno solo de Honduras, toda Centroamérica registra una creciente oleada migratoria de cubanos sin visas que viajan desde Ecuador y que amenaza con desbordar las fronteras.
Los cubanos aprovechan que están eximidos del requisito de visa de entrada a Ecuador, donde inician su recorrido hacia el norte.
Transitan en autobús hacia las ciudades colombianas de Cali, Manizales y Medellín y llegan al puerto de Turbo, en Antioquia, para viajar a Panamá, seguir por Centroamérica y México. En todos los países que cruzan no los detienen por razones humanitarias. Pero a veces surgen altercados, como uno que se dio cuando un policía hondureño disparó al aire para amedrentar a un grupo de cubanos indocumentados.
Estos migrantes buscan acogerse a la Ley de Ajuste Cubano, emitida en 1966 por el Congreso de EUA, que les permite, al pisar suelo estadounidense, eludir la deportación, obtener permiso laboral y un año después la residencia legal.
Temerosos de que sea derogada por la normalización de relaciones diplomáticas entre Cuba y EUA, se arriesgan a seguir esta larga y peligrosa ruta.
Honduras reportó esta semana que el número de cubanos que en condición irregular ingresó a su territorio procedentes de Nicaragua aumentó de 4,128 en 2014 a 15, 341 entre el 1 de enero al 2 de noviembre de 2015.
No es un fenómeno solo de Honduras, toda Centroamérica registra una creciente oleada migratoria de cubanos sin visas que viajan desde Ecuador y que amenaza con desbordar las fronteras.
Los cubanos aprovechan que están eximidos del requisito de visa de entrada a Ecuador, donde inician su recorrido hacia el norte.
Transitan en autobús hacia las ciudades colombianas de Cali, Manizales y Medellín y llegan al puerto de Turbo, en Antioquia, para viajar a Panamá, seguir por Centroamérica y México. En todos los países que cruzan no los detienen por razones humanitarias. Pero a veces surgen altercados, como uno que se dio cuando un policía hondureño disparó al aire para amedrentar a un grupo de cubanos indocumentados.
Estos migrantes buscan acogerse a la Ley de Ajuste Cubano, emitida en 1966 por el Congreso de EUA, que les permite, al pisar suelo estadounidense, eludir la deportación, obtener permiso laboral y un año después la residencia legal.
Temerosos de que sea derogada por la normalización de relaciones diplomáticas entre Cuba y EUA, se arriesgan a seguir esta larga y peligrosa ruta.