Muertes por coronavirus en Wuhan superarían las 42,000, según medios chinos

China reportó más de 3,000 muertes por el coronavirus, sin embargo, las incineraciones en Wuhan sobrepasan las 42,000.

Autoridades sanitarias solo permiten un familiar en los cementerios para entierros de las víctimas del coronavirus en Wuhan./AFP.
Autoridades sanitarias solo permiten un familiar en los cementerios para entierros de las víctimas del coronavirus en Wuhan./AFP. /

Wuhan, China.

El Gobierno de China intenta convencer al mundo que ha superado la epidemia de coronavirus reabriendo las ciudades confinadas tras el surgimiento del letal virus, incluyendo la metrópoli de Wuhan, epicentro del Covid 19.

Según el régimen de Xi Jinping el coronavirus dejó poco más de 3,000 muertes en China, desde el inicio de la pandemia a finales de noviembre de 2019, sin embargo, varios medios críticos con el gobierno, como Radio Free Asia (RFA) o 'Caixin', recogen testimonios de residentes de Wuhan que afirman que la cifra real ascendería hasta las 42,000 víctimas.

Los medios chinos divulgaron imágenes que muestran miles de urnas con restos incinerados de la pandemia esperando a ser recogidas por sus familiares que se preparan para sepultar a sus seres queridos, tras dos meses confinados.

Según RFA, las funerarias han entregado hasta 500 urnas a las familias cada día, desde que se reanudaron las incineraciones el pasado 23 de marzo y está previsto que se completen el 5 de abril, cuando la tradición china honra a los muertos, lo que lleva al medio a calcular que el total de urnas entregadas ascendería a 42,000.

"Empezaron a devolver cenizas el lunes pasado y las incineradoras han estado trabajando sin descanso, así que ¿cómo pueden haber muerto tan pocos?", se cuestiona un residente en declaraciones al medio RFA.

Wuhan entierra a sus muertos

Otra funeraria reveló haber recibido dos envíos de 5,000 urnas en el transcurso de dos días, poniendo en evidencia las cifras oficiales del Gobierno chino.

En tanto, en el cementerio Biandanshan, grupos de habitantes, desconsolados y con mascarilla, hacían fila pacientemente este martes para pasar por el control de los guardias de seguridad y de la policía, vestidos con trajes de protección, antes de enterrar bajo un cielo plomizo a amigos y familiares. Una escena que se ha venido repitiendo estos últimos días en Wuhan.

Con la reapertura gradual de Wuhan, sus residentes han tenido una primera oportunidad de enterrar a sus muertos y de desahogarse tras la experiencia "infernal" que está viviendo la ciudad.



En Biandanshan, las autoridades, con el fin de evitar cualquier posible contagio, dispusieron a los grupos en filas, separados por vallas, y les tomaron la temperatura y los rociaron con desinfectante antes de entrar al recinto.

Algunos llevaban urnas de color rojo, negro o dorado, con las cenizas de sus seres queridos.

Muchos de los 11 millones de habitantes de Wuhan se quejaron en línea de que allegados suyos habían muerto de otras causas distintas a la COVID-19 por la falta de atención médica durante la epidemia, que congestionó los hospitales.

'No tenía familia'

Un hombre con una caja de cenizas indicó que era un trabajador social al que le habían encargado enterrar a un fallecido que "no tenía familia".

Después de más de dos meses de cuarentena en casa, la vida en Wuhan y en la provincia de la que es capital, Hubei, está volviendo poco a poco a la normalidad, pese a las fuertes restricciones de movimiento y las prohibiciones de concentraciones públicas.

Vea: Hospitales de Wuhan superan el colapso por coronavirus y se centran en casos graves

La imagen ofrecida por los cementerios y las funerarias muestra que una de las muchas cosas que la crisis dejó en suspenso eran los funerales.

Una de las primeras cosas que hicieron las autoridades fue precisamente aliviar esa presión, organizando un sistema por el cual se avisa a las familias de que pueden recoger los restos incinerados de sus parientes fallecidos, según las publicaciones en línea de muchos familiares.

Los familiares son acompañados hasta la tumba por cuidadores empleados para el gobierno, desplegados, según las autoridades, para facilitar el transporte, pues buena parte del transporte público de la ciudad sigue sin funcionar.

La Prensa