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Iglesia salvadoreña lamenta que México detenga a migrantes  

Es una lástima que se les vea como criminales, asegura el arzobispo de El Salvador.

Una migrante centroamericana mira hacia la ventana en el refugio donde permanece.
Una migrante centroamericana mira hacia la ventana en el refugio donde permanece.

San Salvador, El Salvador.

El arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar, lamentó este domingo la decisión de México de detener a los migrantes centroamericanos indocumentados ante las presiones de Estados Unidos.

"Es una lástima que se les vea como criminales (a los migrantes), y que se les detenga aún antes de llegar al país de destino (EEUU)", declaró Escobar durante una rueda de prensa luego de oficiar la misa dominical en la céntrica catedral de la capital salvadoreña.

Tras un acuerdo alcanzado la noche del viernes, Estados Unidos decidió no aplicar un arancel de 5% a todos los productos que importa de México a cambio de un despliegue de efectivos de seguridad para contener el paso de los migrantes centroamericanos y de otras naciones hacia territorio estadounidense.

Para el arzobispo "es triste" que México que había mostrado "humanidad" para los migrantes con el gobierno de Manuel Andrés López Obrador ya no pueda mantener esa política porque "le doblaron el brazo cuando le presionaron con impuestos".

Para Escobar, la manera de frenar la migración irregular es "solucionando" los problemas de los países del istmo "en vez de hacer todos los esfuerzos inhumanos, injustos, violadores de los derechos humanos de las personas".

En ese sentido, abogó por ayuda internacional para atender las causas que originan "la migración forzada".

El gobierno de Estados Unidos se muestra alarmado por la migración irregular, en particular desde octubre pasado, cuando masivas caravanas de centroamericanos, huyendo de la pobreza y la violencia, atravesaron México rumbo a territorio estadounidense en busca del sueño americano.

El Salvador obtuvo en 2018 un récord en remesas familiares, con 5.468,7 millones de dólares, las que son enviadas en su mayoría por 2,5 millones de salvadoreños que viven en Estados Unidos.

Las remesas equivalen a cerca del 16% del producto interno bruto (PIB) de El Salvador, por lo que constituye un soporte importante para la economía dolarizada.