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Nuevo presidente de Honduras inicia con Operación Morazán

El presidente Juan Orlando Hernández anuncia cero tolerancia en el combate al narcotráfico, el crimen organizado y el lavado de activos.

Con labores específicas comenzó ayer a operar la nueva unidad de seguridad Tigres.
Con labores específicas comenzó ayer a operar la nueva unidad de seguridad Tigres.

Tegucigalpa, Honduras

A los delincuentes se les acabó la fiesta…¿Quién dijo miedo? Así directo y contundente, el presidente Juan Orlando Hernández tomó cartas en el asunto en el combate a la delincuencia desde su primer día de gobierno.

El abogado, hijo de Lempira, asumió la Presidencia de Honduras advirtiendo que aplicará mano dura contra la violencia y el narcotráfico, para lo que invitó a Estados Unidos a brindar más ayuda al combate de esos flagelos que afectan a la región centroamericana.

Hernández recordó que “la mayor parte de la droga se produce en el sur y se consume en el norte” del continente americano, y que “sin un sur productor y un norte fuertemente consumidor, el volumen de droga que pasa por Honduras sería apenas una pequeña parte de lo que está pasando hoy”.

“Personalmente tengo claro, muy claro, que cualquier política que establezca Honduras para combatir la inseguridad debe tener como eje fundamental el combate a la droga, el narcotráfico, el crimen organizado, el lavado de activos y en consecuencia cero tolerancia, así como lo escuchan, cero tolerancia y punto”, enfatizó.

Agregó que en el problema del narcotráfico existe una “doble moral”, porque mientras los centroamericanos ponen “los muertos” y pelean “con escasos recursos”, para Norteamérica es “solo un tema de salud para su pueblo” y que “eso no es justo”.

Operación Morazán

En su primer acto al frente de la Presidencia, el mandatario Juan Orlando Hernández puso en marcha la Operación Morazán.

Minutos después de jurar como gobernante de Honduras, el titular del Ejecutivo ordenó el inicio de acciones para contrarrestar la delincuencia, el crimen y el narcotráfico en el país.

El mandatario dio instrucciones al jefe del Estado Mayor Conjunto, Fredy Díaz, y al director de la Policía Nacional, Ramón Sabillón, para que comiencen acciones encaminadas a recobrar la paz en Honduras.

Hernández hizo el llamado desde el propio escenario adonde recibió la banda presidencial ante la presencia del pueblo hondureño y los representantes de la comunidad internacional.

“General Díaz Zelaya, señor director de la Policía Nacional, comisionado Sabillón, se instruye que de inmediato pongan en práctica la Operación Morazán”, dijo Hernández.

De inmediato, el jefe de las Fuerzas Armadas y el director de la Policía se dirigieron a los pelotones de la Policía Militar y la Tropa de Inteligencia y Grupos de Respuesta Especial de Seguridad (Tigres), presentes en el Estadio Nacional, ordenándoles salir a las calles a dar seguridad.

Cabe señalar que el escuadrón Tigres entró en operaciones a partir de ayer tras haber sido creado por el Congreso Nacional como un órgano especializado de la Policía Nacional para asistir en las tareas de seguridad. En tanto, la Policía Militar del Orden Público comenzó sus operaciones en octubre del año anterior como una unidad especializada de las Fuerzas Armadas.

“Procedan a cumplir con la Operación Morazán con la Fuerza de Tarea Nacional Interagencial”, dijeron los jefes de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.

Acto seguido, las dos fuerzas marcharon desde el engramillado del Estadio Nacional hacia las afueras para comenzar la Operación Morazán en barrios y colonias de Tegucigalpa y Comayagüela.

El presidente de la República anunció ayer que en los próximos meses se reducirán más los homicidios y los actos de violencia y mencionó que igualmente bajará la incidencia de la extorsión y la del tristemente famoso “impuesto de guerra”.

“Habrá mayor presencia de la Policía Nacional y de la Policía Militar en las calles y en el transporte. Se reclutarán y capacitarán más efectivos para ambas fuerzas. Y el día de hoy entrará en operación la fuerza Tigres”, dijo.

Hernández explicó que todas las operaciones de seguridad realizadas a través de las diferentes fuerzas encargadas de garantizar el orden público serán coordinadas y comandadas por una fuerza de tarea interagencial que comenzará de inmediato a coordinar las acciones de seguridad.

“La meta es reducir los crímenes a 7 o menos diarios”

El ministro de Seguridad, Arturo Corrales, garantizó ayer que, con la determinación del presidente Juan Orlando Hernández, este año se verá una reducción significativa de los números de homicidios.

Corrales, quien ha sido ratificado como ministro de Seguridad, afirmó que los homicidios han venido en picada y prueba de ello es que antes había hasta 23 o 25 muertes, y en este momento hay días con 17 o menos.

La meta es que, en los próximos meses, las muertes diarias puedan reducirse a siete o menos, afirmó.

Corrales indicó -minutos después de que Hernández girara su primera orden como Presidente- que la determinación presidencial será fundamental para lograr bajar la incidencia de los homicidios y de otros delitos. Destacó que Porfirio Lobo Sosa sentó las bases, tanto en materia de gobernabilidad e institucionalidad, como en detener la escalada de violencia.

La tasa de homicidios comenzó a dispararse en el año 2006, en el gobierno de Manuel Zelaya. Desde ese tiempo, la tasa fue al alza, siendo el gobierno de Lobo Sosa el primero en detenerla y disminuirla.

Destacó que tanto Lobo como Hernández Alvarado tienen sus estilos de gobernar y, por tanto, deben esperarse cambios fundamentales en la política de seguridad del Estado.

El comisionado y jefe policial Ramón Sabillón afirmó que la fuerza policial hará su trabajo con más ímpetu.
A los delincuentes, afirmó que van “a golpearlos” y advirtió que habrá fuertes medidas de las cuales la población será testigo.

Indicó que se trabajará en función del respeto a los derechos humanos, tanto de agresores como de víctimas.
Corrales fue ratificado ayer como ministro de Seguridad. Él asumió el cargo en las postrimerías del gobierno de Lobo Sosa, en medio de una severa crisis en la institución.