Vuelo mortal: Lanhsa 018
Acceso con registro
Este 17 de marzo se cumple un año de la tragedia del avión Jetstream 3200 de la aerolínea Lanhsa, que se desplomó segundos después de despegar del aeropuerto Juan Manuel Gálvez, en Roatán, dejando 12 víctimas mortales.
La Prensa reconstruyó el accidente a través de testimonios, documentos oficiales y análisis técnicos.
Uno de los videos obtenidos por este rotativo muestran que los restos de la aeronave aún permanecen en el fondo del mar, a unos 60 metros de profundidad y aproximadamente 150 metros de la pista.
Con el paso del tiempo, las piezas han quedado cubiertas de algas y sedimentos, pero podrían contener información clave para esclarecer las causas del accidente.
De acuerdo con fuentes ligadas a la investigación, una de las hipótesis más relevantes apunta a que el accidente pudo haberse producido por una combinación de fallas mecánicas y posibles negligencias, tanto de la aerolínea como de la Agencia Hondureña de Aeronáutica Civil (AHAC).
Según evidencias preliminares, sustentadas en videos, análisis técnicos y registros, el avión no entró en picada de inmediato.
La aeronave apenas logró elevarse entre 20 y 35 pies antes de desviarse hacia la derecha de la pista. En ese momento, existe la posibilidad de que los motores hayan presentado una falla.
Expertos consultados señalan que la aeronave perdió el control casi de inmediato y terminó impactando contra el mar, un choque que, por la velocidad y fuerza del impacto, puede equivaler a caer sobre concreto.
No obstante, ninguna hipótesis puede confirmarse con certeza hasta recuperar partes clave del avión, como los motores, las hélices y la grabadora de voces de cabina (CVR), que continúan en el fondo del mar.
Una pieza fundamental es la CVR, dispositivo que guarda los últimos 30 minutos de conversaciones dentro de la cabina y que podría revelar detalles sobre lo ocurrido entre los pilotos antes del accidente.
Un elemento que complica la reconstrucción técnica es que la aeronave no tenía instalada una registradora de datos de vuelo (FDR), comúnmente llamada “caja negra”, la cual habría permitido conocer con mayor precisión el comportamiento de los sistemas de la aeronave.
La recuperación de los restos no es una tarea sencilla para los investigadores. Según estimaciones preliminares, el operativo podría costar alrededor de 500 mil dólares y requerir equipos especializados de buceo profundo capaces de trabajar a más de 50 metros bajo el agua.
El proceso de extracción podría tardar entre 10 y 14 días, dependiendo de las condiciones del mar y de la complejidad de las maniobras.
Para ver el especial completo del vuelo mortal ingresa aquí.