Los restos del avión de Aerolíneas Lanhsa, accidentado la tarde-noche del 17 de marzo tras despegar del aeropuerto de Roatán, Islas de la Bahía, con destino a La Ceiba, reposan a unos 30 metros de profundidad.
La noche del 17 de marzo de 2025, el personal de emergencia llevó a cabo una intensa jornada de asistencia a las víctimas del siniestro aéreo. De 17 personas a bordo, 12 perdieron la vida, entre ellos el piloto y el copiloto.
Las imágenes en poder de LA PRENSA muestran la tragedia aérea del avión de Lanhsa, un testimonio visual inédito a casi un año del siniestro. Se conoció que la aeronave sufrió desperfectos mecánicos y perdió altura pocos segundos después del despegue, lo que buscan aclarar los familiares de las víctimas.
El fuselaje permanece en el fondo del mar como un monumento al dolor, donde los buzos Damián Feurtado y Aaron Wlater enfrentaron la desgarradora escena de hallar a los pilotos Luis Araya y Francisco Lagos aún en sus asientos, junto a los cuerpos de tres niños.
En las próximas semanas se iniciará la recuperación de la grabadora de voz, con el fin de conocer la última conversación de los pilotos segundos antes de que el avión se precipitara al mar. El bufete de abogados liderado por Andrés Pereira confirmó que asumirá la extracción de las evidencias.
El avión de Lanhsa cayó al mar desde una altura de unos diez metros, partiéndose en dos. Algunas piezas quedaron a pocos metros del fuselaje. Entre las doce personas que fallecieron se encontraba Aurelio Martínez, reconocido cantante hondureño.
El avión de Lanhsa cayó con las llantas hacia arriba. El accidente aéreo de Roatán fue una de las tragedias más dolorosas de la aviación local.
Cada una de las piezas fue identificada por los buzos del Grupo Hispano, una empresa de buceo especializada de San Pedro Sula, que se encargará de extraerlas como evidencia para esclarecer las causas del accidente.
Los buzos del Grupo Hispano, empresa contratada por los apoderados legales de los familiares de las víctimas del accidente aéreo, descendieron a lo profundo para definir la manera en que extraerán las piezas que servirán como evidencia en la investigación.
Estas imágenes exclusivas muestran el escenario que enfrentaron los primeros buzos al descender 30 metros bajo el mar de Roatán, donde observaron el avión cubierto por el lecho marino.
Los buzos de la empresa encargada de extraer las piezas del avión identificaron cada una de las partes de la aeronave. Para llevar un control, anotaron el nombre correspondiente en cada pieza; por ejemplo, “wing”, que en español significa “ala”.
Algunos restos del avión de Lanhsa fueron hallados esparcidos a pocos metros del lugar donde la aeronave se partió en dos al caer.
“Hoy tengo una nueva oportunidad de vida”, expresó Alejandra Henríquez, una de las cinco sobrevivientes del accidente aéreo cuando recibió el alta médica.